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Kamala Harris: un camino plasmado de primeras veces históricas

Kamala

Su rostro es el de una mujer fuerte y segura. Su historia se encuentra representada por primeras veces, lo que sin duda nos muestra el temple y el objetivo claro de quien se convirtió en la primera fiscal de distrito en San Francisco, primera fiscal general en la historia de California, primera indio-americana en llegar al Senado y ahora ha marcado un nuevo hito, al convertirse en la primera vicepresidenta de los Estados Unidos.

De padre jamaicano y madre de la India, kamala se siente orgullosa de su origen multiracial, y de todas las mujeres heroicas y ambiciosas que estuvieron antes de ella, cuyo sacrificio, determinación y resistencia labraron el camino de lo que es hoy.

Su nombre se pronuncia “coma-la” y significa “flor de loto”, un simbolismo en la cultura India que convierte a esta Flor Nacional en una historia mágica, cubierta de matices y belleza que representan, ante todo, la purificación y la resurrección, y es que esta bella planta, como explica Harris en su autobiografíaThe Truths We Hold, “crece debajo del agua y las flores, y asciende a la superficie mientras sus raíces están firmemente plantadas en el suelo del río”.

Se describe así misma como “una estadounidense”, pero su origen multicultural nos ofrece una perspectiva del cambio radical que simboliza y la gran capacidad profesional que posee. Kamala nació en Oakland, California, hija de Shyamala Gopalan, una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles, procedente de la India, quien obtuvo un doctorado en Nutrición y Endocrinología en la Universidad de California, Berkeley. Su padre, Donald J. Harris, nació en Jamaica y llegó a los Estados Unidos en 1966, convirtiéndose, más tarde, en profesor de Economía de la Universidad de Stanford.

Sus padres se separaron cuando ella apenas tenía siete años. Su madre, Shyamala, tuvo que criar sola a dos niñas pequeñas. De este trío, se ganó el apodo de “Shyamala y las niñas”.

Una historia de obstáculos vencidos

La carrera de Harris es la crónica de una pionera, pero, para llegar adonde está, ha tenido que vencer muchas dificultades. La historia de Kamala es la de aquella niña de cinco años que se trasladaba, junto a su hermana Maya, a una escuela de distrito blanco, en un autobús de niños negros. Desde pequeña, conoció el Movimiento de los Derechos Civiles, pues su madre fue integrante de la comunidad de activistas e intelectuales negros de Oakland y a los cuales Harris se refiere como “tíos” en su autobiografía. Es de ella que aprende la importancia de superarse, la pasión de la lucha contra la injusticia y el valor de moverse por las causas sociales: “Ella nos decía: ‘No se sienten a quejarse de las cosas, hagan algo’”.

“Mi punto era: yo soy quien soy, y me siento bien con eso. Quizás tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

Decidió estudiar Economía y Ciencias Políticas en Washington DC, con el objetivo de proteger a los más vulnerables y eligió para ello la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores, algo que ella ha descrito como una de las experiencias más formativas de su vida. De regreso a California, obtuvo el doctorado en Derecho en 1989.

En sus dos mandatos como fiscal, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata y es lo que luego la impulsaría a convertirse en senadora por California en 2017.

Kamala

Combativa, tenaz, dura, implacable y ambiciosa son algunos de los calificativos que le valió su figura rigurosa durante los interrogatorios que efectuó a los nominados del presidente para distintos cargos, en especial durante las audiencias para la confirmación de Brett Kavanaugh como magistrado de la Corte Suprema o la de William Barr para fiscal general de Estados Unidos.

Harris también se enorgullece de haber enfrentado, desde su posición como fiscal, a grandes bancos de Wall Street durante la crisis financiera global de 2008, para evitar que las familias endeudadas con hipotecas perdieran su casa.

La gran historia de amor de Kamala Harris

Su esposo Douglas Emhoff, un abogado de prestigio, hace historia también con la elección de su esposa como vicepresidenta y es que él protagoniza una interesante inversión de roles de género en el papel de “segundo caballero”, el equivalente masculino a “segunda dama”.
Se conocieron en 2013, a través de una cita a ciegas que una amiga en común preparó. “La mañana después de nuestra primera cita, Doug me envió un email con la lista de sus días libres para el resto del año”, confesó hace poco Harris, en su cuenta de Instagram.


Emhoff, blanco, judío y divorciado, con dos hijos; Kamala, una profesional soltera, entrada en los cuarenta, dedicada por entero a su trabajo y expuesta al escrutinio público. “Debido a mi cargo, era consciente de que si llevaba conmigo a un hombre a un evento, inmediatamente la gente comenzaría a especular sobre si manteníamos o no una relación”, explica Harris, quien también ha confesado que Cole y Ella, hijos de Emhoff, fueron quienes encarrillaron ese amor. Ellos cariñosamente la llaman “Momala”, una mezcla entre “madre” y “Kamala”.

La victoria de Harris, fuente de inspiración

‘’Seré la primera mujer en este cargo, pero no la última, porque cada niña que nos mira hoy, ve que este es un país de posibilidades.”

Su trayectoria política ha sido fulgurante. Su logro como vicepresidenta representa la esperanza, validación y la ruptura de un “techo de cristal”. Su elección simboliza a leyendas de los derechos civiles, como Shirley Chisholm, Mary McLeod Bethune y Fannie Lou Hamer, como fuentes de inspiración, así como su madre, Shyamala Gopalan.

Se define como una defensora de los más desprotegidos. Ha denunciado la brutalidad policial y la muerte de hombres afroamericanos desarmados a manos de las fuerzas de seguridad.

La lealtad que mantiene con su hermana Maya, quien la convirtió en esposa de Emhoff y fue su jefa de campaña y confidente, es digna de admiración. “Tenemos un vínculo inquebrantable. Cuando me pongo a pensar, todos los momentos bonitos, todos los momentos difíciles, todos los momentos de transición, siempre hemos estado juntas”, explicó Harris el año pasado, en una entrevista con el Washington Post.

Kamala es la representación de la igualdad y libertad en la política, es la brecha para que las niñas de hoy, indistintamente del color de piel, estén conscientes de que no solo pueden soñar, sino que pueden cumplir esos anhelos con empeño, estudio y arrojo.