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Milagros Germán, directora de comunicaciones y vocera de la Presidencia de República Dominicana

Milagros Germán

VISIONARIA.Política

foto José Luis Torres

El presidente Luis Abinader vio en ella lo que muchos podemos percibir fruto de su trayectoria y personalidad: admiración y respeto, dos sentimientos que se ha ganado esta mujer de los ciudadanos del país. Su valentía ha sido prueba de su visión centrada del mundo y la vida. Siempre ha mostrado interés y esfuerzo en defender los derechos y deberes de los dominicanos, además de apoyar las buenas causas. Sus proyectos en la televisión, porque es mujer de medios, están en pausa, pero está feliz y honrada de poder asumir una responsabilidad que se suma a su carrera y tareas a favor de la construcción de un mejor país, reforzando nuestra identidad, valores y las buenas costumbres. Conozcamos un poco más de Milagros Germán.

¿Quién es y cómo se define Milagros Germán?

Partiendo del principio de que no me gusta definirme, creo que mejor te voy a dar pistas de quién soy: Soy una persona normal que ha tenido una vida con muchas y múltiples oportunidades y extraordinarias experiencias. Una mujer con los pies muy en la tierra, sobre todas las cosas madre, producto de una familia de muchas generaciones que enriquecieron mi visión del mundo y de la vida. Crecí en una familia tradicional, padre, madre y muchas abuelas, y creo que eso ha hecho de mí un tipo de persona distinta. De las personas que miran la vida desde el final, creo. Por eso soy racionalmente cauta, aunque tengo un temperamento impulsivo, pero de carácter fuerte. ¡Y, para no querer definirme, creo que me pasé!

¿Cómo fue su primer día en el Palacio Nacional?

Rarísimo. Llegamos después de una transición más corta de lo usual, en medio de una pandemia que mantiene todavía al mundo en peligro. Ese primer día, me acompañó mi equipo de toda la vida en los programas de televisión, para darme apoyo. Recuerdo que, cuando me senté por primera vez en mi escritorio, pensé: “y ¿cómo pido un café en este sitio?”. Estaba un poco asustada, más bien bastante, pero, al rato, el trajín del trabajo inmediato me hizo concentrar en mis responsabilidades y arrancar. Fue todo muy abrupto y creo que me costó un tiempo entender todo lo que se tiene que asumir desde esta posición y poder responder satisfactoriamente, pero con un equipo fantástico, compañeros con los que vamos formando familia, estamos dando respuesta a las complejidades de la comunicación del Estado.

Es la primera mujer en ocupar la posición de directora de comunicaciones de la presidencia, ¿por qué cree que el presidente Luis Abinader confió en usted para desempeñar esta función?

¡Yo no sé cómo se le ocurrió! Lo último que yo pensaba era que la vida y el Presidente Abinader me iban a traer a este camino, pero es un voto de confianza absoluto que agradezco al Presidente. Es un puesto que ha sido asumido históricamente por hombres, por lo que me siento muy honrada y comprometida. Para contestar tu pregunta de por qué yo, pienso que el Presidente identifica, en mi relación con el pueblo, en lo que ha sido mi estilo de comunicar, cualidades compatibles con su forma de actuar. Él es un hombre llano, cercano, que le gusta escuchar, que le gusta la gente y que quiere transformar el Estado y el país. Yo, a veces, pienso que él tiene tan incorporados, en su estilo, los principios de la comunicación efectiva y llana que se convierte en su propio vocero, porque él es el mejor comunicador de las obras de su gobierno.

Su actual posición en la presidencia generó controversia. ¿Cuál es esa misión que Milagros, como ciudadana preocupada por su país, no directora de comunicaciones, quiere desarrollar?

Pues mi vida ha sido la comunicación. Soy arquitecta de formación, aunque no presenté tesis porque la vida me llevó a relacionarme, desde temprano, con espacios inherentes a la comunicación. Me hice productora de TV a golpe de querer hacerlo y tuve que crear, que concebir, escribir guiones, muchas veces editar mis propios programas y muchas veces hasta salir a venderlos. Soy una comunicadora formada por mi trabajo y por la necesidad de salir a ganar terreno en un mundo donde los hombres eran los que dominaban.

Sus deseos como directora de comunicación

Como directora de comunicación, quiero dejar un legado basado en la construcción de valor, en el reforzamiento de la identidad dominicana, en inspiración a través de nuestros grandes dominicanos y de los cotidianos que, desde sus oficios y talentos, representan eso que somos. Quiero que el pueblo aproveche estas vías, las de la comunicación, que le pertenece, para empoderarse de sus derechos y de sus deberes, para conocer esas herramientas que el Estado pone a disposición de la sociedad y que, muchas veces, se subutilizan por desconocimiento. Quiero tratar de que se vuelva a retomar nuestra ciudadanía y valores como la cortesía, el perdón, la amabilidad, las buenas costumbres y el correcto uso de las leyes de tránsito. En fin, tengo muchas ganas de que el tiempo me alcance, entre tantas ocupaciones que genera esta posición, para sembrar, en el alma de la nación, la construcción de un mejor país para todos.

Asume un rol importante en medio de una pandemia, ¿qué se le ha hecho un poco cuesta arriba como directora de comunicaciones y vocera del gobierno?

Pues las medidas de alejamiento y de protección en medio de tanta actividad. Nosotros no hemos parado un solo día. Acudimos todos, con el debido protocolo, a cumplir nuestras extensas jornadas de trabajo. ¿Lo más difícil? La necesaria mascarilla y los abrazos de lejos.

Por muchos años, utilizó su espacio, Chévere Nights, para ser vocera del pueblo y denunciar irregularidades de pasados gobiernos, ¿cómo manejará su posición, ahora que está dentro?

Pues ahora estoy muy agradecida del pueblo dominicano, que fue quien generó este cambio para el bien de la democracia y de nuestra gente. Creo que valió la pena el esfuerzo de denunciar oportunamente lo que entendía incorrecto de los gobiernos anteriores. Y cada vez que escucho a nuestro Presidente, en alguna reunión con los colaboradores cercanos, decir «yo lo que quiero es que se haga lo correcto», me reitero en la convicción de que estoy en el lugar donde tenía que estar y que valió la pena el cambio. Nunca había participado activamente en política. No me arrepiento de nada.

La vida nos cambia en un abrir y cerrar de ojos. Hace un año, hablaba de que tenía varios proyectos en mente para televisión, ¿dónde quedarán esos planes?

Yo soy una mujer de la televisión y de los medios, ahora en pausa porque el tiempo no rinde y porque la responsabilidad asumida desde el Estado se impone. Mi equipo sabe que cuenta con mi apoyo y yo he delegado en ellos las decisiones y responsabilidades de mantener al aire los dos programas. Pero soy una mujer de la TV y a ella volveré cuando termine esta etapa, con la misma alegría y el mismo entusiasmo con el que empecé hace casi 30 años, y retomaré esos proyectos y vendrán otros. La vida, ¡la poderosa vida que cambia y nos cambia!

¿Cómo ha sido el cambio de trabajar para el sector privado, siendo productora de su contenido, un poco más espontáneo, a trabajar en el sector público, en donde existen conceptos distintos en el área comunicacional?

Eso ha sido lo más difícil. Mi forma de comunicar es completamente espontánea. No soy una persona de elaborar mucho las respuestas, aunque me gusta elaborar las ideas. Sin embargo, desde el Estado, se requiere anticipar las intervenciones, así que estoy aprendiendo a crear armonía entre ambas formas, porque saber que, cuando hablo, lo hago en nombre de un gobierno, me genera un enorme sentido de responsabilidad. ¡Ya no me puedo equivocar con la ortografía! ¡Ni con todos mis signos de admiración sólo al final de la oración porque me caen arriba! (risas). Es difícil, pero lo estamos intentando, tratando de no olvidar la esencia y revistiendo de formalidad el discurso.

Eso ha sido lo más difícil. Mi forma de comunicar es completamente espontánea. No soy una persona de elaborar mucho las respuestas, aunque me gusta elaborar las ideas. Sin embargo, desde el Estado, se requiere anticipar las intervenciones, así que estoy aprendiendo a crear armonía entre ambas formas, porque saber que, cuando hablo, lo hago en nombre de un gobierno, me genera un enorme sentido de responsabilidad. ¡Ya no me puedo equivocar con la ortografía! ¡Ni con todos mis signos de admiración sólo al final de la oración porque me caen arriba! (risas). Es difícil, pero lo estamos intentando, tratando de no olvidar la esencia y revistiendo de formalidad el discurso.

¿Cuáles conceptos entiende que debe manejar la comunicación interna y externa del gobierno dominicano?

Humanidad, cercanía, eficiencia y honestidad. La comunicación de este gobierno es una comunicación humana, cercana, transparente y honesta. Estamos dispuestos a pagar el precio de no mentir. No vinimos a hacer propaganda. Venimos a construir valor. Aceptamos y respetamos por igual las voces afines y las disidentes. Estamos dispuestos a equivocarnos y rectificar. Estamos dispuestos a escuchar, porque estamos cambiando.

¿Ha detectado, trabajando en el área de comunicación del gobierno, un punto de coincidencia entre lo que ha desarrollado?

Pues sí. Todo lo que estoy haciendo lo he hecho antes: conceptualizar ideas, lanzar estrategias, planificar a plazos inmediatos, medianos y largos, formar equipos y trabajar en una misma dirección. Lo que ahora es todo al mismo tiempo, y en grande, y por mucho.

Siempre ha sido reconocida por ser una mujer que ha enfrentado innumerables retos, con liderazgo, fuerte y decidida. ¿Cuál es ese mensaje quiere sembrar en todas las mujeres del mundo?

No hay que tenerle miedo al miedo. Los retos se enfrentan con valentía, con propósito, con fuerza y con fe. Los caminos están hechos para ser recorridos y sólo así iremos trazando la huella que queremos dejar. Esa que va a ser cubierta por el polvo del recorrido y quizás redescubierta por algún otro pie con las mismas inquietudes y en igual sentido, quizás. Dejar a la humanidad tu legado, de fortaleza, de bondad y de amor por los demás.