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Charytín Goico: “Este 2023 se encenderá la llama de la esperanza en los corazones de todos los dominicanos”

EMBAJADORA DE LA ALEGRÍA

La Ciudad Colonial fue el escenario ideal para una sesión de fotos llenas de emotividad y cariño, para rendir tributo a una mujer inigualable y querida, que representa lo mejor de nuestra dominicanidad. El hogar de la arquitecta Patricia Reid Baquero, de la calle 19 de Marzo, vistió sus mejores colores para dejar constancia de toda la bella energía que emana nuestra embajadora más universal y querida: Charytín Goico.

texto Rosanna Rivera fotos Simón Espinal vestuario y estilismo Radhamés Espíritu joyas Swaroski RD vestidos Laurose y Bride to be calzados Ego maquillaje Jaime Núñez peinado Magdalena Castellanos agradecimientos Casas del XVI, Patricia Reid Baquero y a la simpática mascota de la familia Egan Reid, un French Bulldog: Dom Peri.

Anécdotas, risas y bellos recuerdos de épocas inolvidables fueron nuestros cómplices silentes, donde la magia y energía de nuestra entrevistada llenó de luz y esperanza esta época del año que amamos todos los dominicanos.

Nadie como Charytín, nuestra rubia de América, para encender la chispa del optimismo y la alegría en toda Latinoamérica, pero, sobre todo, en todos los dominicanos.

Su calidez, don de gente, simpatía sin límites y el amor que constantemente los transeúntes de la Ciudad Colonial y otros lugares que visitamos le demostraron, nos hizo constatar que esta maravillosa mujer sigue atesorando una humildad que la lanzó a la fama, preservando los más bellos valores y, sobre todo, amando esta patria que la ha recibido como una de sus más queridas y emblemáticas embajadoras, una verdadera marca país.

En esta exclusiva, nuestra querida Charytín nos habló de sus inicios en el arte, de su libro, del amor de su vida Elin Ortiz y su amor por su segundo hogar, Puerto Rico; sus hijos, sus padres y, sobre todo, expresó sus mejores deseos impregnádonos  de alegría para invitarnos a recibir el 2023 con las más grandes de las bendiciones que es la esperanza y la fe para cada hogar dominicano.

Ritmo Social: Usted es un referente de nuestra dominicanidad y una verdadera marca país. ¿Qué recuerdos lleva de la celebración de la Navidad en su hogar cuando jovencita?

Charytín Goico: Algo que tenemos los dominicanos es que siempre disfrutamos las cosas, no importan las vicisitudes, obstáculos o problemas que tengamos en nuestra vida.

Yo de niña estuve rodeada de mucho amor y de bellas tradiciones. Mi abuelita era española y amó este país demasiado, nunca se marchó y siempre elogió la alegría de los dominicanos. En estas fechas la familia se une, comparte regalos, bebidas, encuentros entrañables y una cena que une a todos, no importa condición social. La abundancia del dominicano brota del corazón y en esta época se manifiesta grandemente.

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“Una cosa que tenemos los dominicanos es que siempre disfrutamos las cosas, no importan las vicisitudes, obstáculos o problemas que tengamos en nuestra vida”.

RS: ¿Cómo se dejó atrapar por el mundo del espectáculo y la televisión?

CG: Desde muy niña, me di cuenta que era diferente, me encantaba cantar, estar en escenarios. En Jarabacoa, que era de los lugares que yo veraneaba, cantaba cancioncitas y todas las niñas que me oían, yo les cobraba guineítos, frutas, un mango, no podían llegar a escucharme cantar sin un regalo, o sea que era como una forma de pago; siempre fui así. Y yo recuerdo, cuando tenía 7 u 8 años, les decía: “Mañana voy a cantarles, recuerden lo que más me encantan son los guineos, tienen que traer frutas para mí”. Yo les cantaba más canciones de acuerdo a lo que me llevasen, y me di cuenta que yo tenía vocación de artista.

Realmente, tengo que decirte que desde muy niña me di cuenta de que yo era artista, cantante y todo lo que ya yo he hecho de grande y he podido realizar como adulta.

RS: ¿Cuándo sintió que el canto, la actuación y el show business sería su profesión?

CG: Yo recuerdo dos momentos. Uno fue que estaba pegada con su película Rocío Dúrcal, y yo cuando la vi dije: “¡Espérate, yo soy ella!”. Ella lo supo después con los años. Yo me aprendía sin disco y sin nada todas sus canciones de las películas. Yo cantaba en el cine las películas, me mandaban a callar todo el mundo:“¡Cállate niña, siéntate!”. Resulta que me di cuenta ahí que era una artista, así de cantar como Rocío Dúrcal.

Y en un evento que hubo en Puerto Rico que se llamaba “Viva la gente”, que yo fui a verlo el primer año que pasé en la universidad, vi ese grupo y yo dije: “No, yo tengo que estar ahí en ese escenario”. Me di cuenta en esos dos momentos de que yo era para estar en escenarios, fue como que me tocó el corazón. Yo recuerdo que en el show entero yo lloraba, la gente aplaudía y yo lloraba, era como de emoción.

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“Yo pude echar para adelante, siempre con mi optimismo, aunque hubiese otras cosas que surgieron en mi vida desde niña. Nada paró este espíritu mío”.

RS: ¿Cómo lo tomó su familia en ese momento?

CG: Recuerda que en mi familia existió un Freddy, que era muy conocido. Mi padre que era un abogado, era muy artista, un hombre con una afinación muy grande, aunque fue juez de la Suprema Corte de Justicia toda su vida hasta que murió, pero era un artista de espíritu. Recuerdo que cantaba canciones con él, con todo y que en mi casa había cierto problema; él fue que le dijo a Freddy Ginebra: “Mira, mi hija canta lindo”, quien empezaba el programa “Gente”, y Freddy dijo: “¡Ay, yo quiero conocerla!”. Cuando me conoció con mi pelo largo, canté en el show de Freddy Ginebra y de ahí en adelante ya me contrataron y seguí mi arte. 

RS: Cuéntenos de su infancia, con sus hermanas y padres.

CG: Mi infancia, como cuento en mi libro, fue una infancia difícil, porque yo conocí la violencia doméstica. Fíjate que la violencia no tiene que ver con raza, ni colores, ni riqueza, ni pobreza, ni con clases sociales. Tristemente, está la violencia doméstica y tú la vives no importa donde tú estés, ni quien tú eres. Mi padre era un hombre que cuando bebía un trago era otra persona. Fue un hombre maravilloso, un juez maravilloso, pero cuando bebía un trago era un hombre de ira y de problemas muy grandes. Y yo crecí con eso, pero nunca permití que se me quitara la alegría. Yo le decía a mi mamá: “¿Mamá, yo sigo siendo “alegrica”, verdad?”. Me decía: “Sí, tú sigues siendo una niña alegre, no te preocupes”.  Y realmente, aunque fue una infancia un poco dura, yo pude echar para adelante, siempre con mi optimismo, componía canciones desde los ocho años, o sea que había otras cosas que surgieron en mi vida desde niña. Nada paró este espíritu mío.

RS: Usted ha publicado un libro que está causando sensación. ¿Qué la motivó a escribir el mismo? ¿Esperaríamos más libros de Charytín?

CG: Recuerdo que desde hace siete años la editorial Penguin me habló, estaba mi esposo casi en sus últimos momentos. Yo dije: “Yo no puedo hacer un libro ahora”. Me quedé después triste, porque yo pensé: “Contra, una empresa tan grande, mundial…”, pero le dije a Dios: “Perdóname, Señor”. Y entonces, hace tres años, en plena pandemia, me habló la HarperCollins que querían el libro mío, dije que ya Dios quiere que lo haga. Y me di cuenta que un día iban a hacer mi historia equivocada, un día iban a escribir mi historia tan distinta a lo que veían en televisión, una tipa la, la, la, con canciones, y esa no es mi vida. Es una vida de una niña que se levantó del sufrimiento, y yo me levanté y fui quien quise ser. Yo quería que se contara como era, por eso es tan honesto mi libro.

Mi libro es una historia de una persona que habló con el corazón. Un día me dijo mi hija: “Mamá, no tengas miedo, yo he leído historias de Tina Turner, Lucille Ball, que fueron horribles sus vidas y las seguimos amando igual, no tiene que ver el artista con lo que vivió”. Y dije la voy a escribir, y ahí fue que le dije a la HarperCollins lo voy hacer. Lo empecé aquí en la pandemia, al final del 2020 que fui a Univisión hacer esos programas que yo hago todos los años, y en el 2021, en noviembre, acabé el libro, lo hice en menos de un año.

Yo nunca pensé que mi primer libro iba a ser la historia de mi vida, porque me daba miedo contar mi historia, sobre todo si contaba la verdad, pero las mujeres me han preguntado mucho, a través de la historia, cómo tú lograste esto, y tú marido de tantos años, cómo te mantienes… por ese tipo de cosas no quería dejar de hacerlo, sin dar más detalles.

RS: ¿Cómo llega Elín Ortiz a su vida?

CG: Bueno, yo fui una niña sin enamorados, sin novios y sin nada, una virgencita, así me casé yo de veinte y pico de años. Los enamoraditos los veía como insulsos. Yo que venía de una casa con situaciones, le decía a mi mamá: “Yo nunca voy a casarme”. “Pero hija, hay hombres buenos”, me decía ella, hasta que apareció don Elín en mi vida, ya yo famosa, ya en mi país conocidita, estaba “Nosotros a las 8”  no sé si recuerdan ese show con Freddy y Yaqui, y él llegó aquí con la gente de la Famosa a hacer un espectáculo. Llegó con Iris Chacón que ya estaban en divorcio, y él me vio por televisión que yo cantaba con Jorge Taveras una canción, y él dijo: “¿Y esa muchacha quién es”. Fue a mi casa y le dijo a mi padre, “yo quiero conocer a su hija”, y yo dije: “A mí no llega la gente así, díganle que avise cuando vaya a venir”. ¡Oye, que odiosa! Mi madre me dijo: “Mi hija… es un productor famoso. Le dije: “¡Mamá, por favor! Mi mamá y mi papá lo atendieron. Al otro día volvió y ahí traté. Ya fui a la televisión de Puerto Rico, lo conocí en dos o tres programas de televisión, y me llevó a España. Venía muchas veces aquí con la excusa de hablar con mi mamá y con mi papá de negocios y era también que quería verme, tú sabes, hubo como su clic. Era un hombre mayor que yo, tenía muchos años más que yo, pero siempre él me fascinó, sobre todo que vi un hombre mayor que no estaba con cosas de niñito; me agradó. A principio eso no fue un amor a primera vista, en mi caso no, porque yo no quería cuento con hombres. Cuando lo fui tratando, dije: “¡Caramba, qué interesante!”.

Él significó todo, porque fue mi esposo, papá, mi tío, mi mánager, mi representante. El que me apoyó, el que se inventó todas las cosas, el padre de mis hijos. Él fue todo. Se encargó de todo en la vida, nunca dejó ni que yo echara gasolina. A todo el mundo le decía ella no hace nada de eso, ¡era una cosa…! Y cuando falleció, aprendí hacer todo, o sea, tuve que echar gasolina, tenía que vivir sola, pero estuve casada cuarenta y seis años, son muchos años de matrimonio.

Elín Ortiz fue a mi casa y le dijo a mi padre, “yo quiero conocer a su hija”, y yo dije: “A mí no llega la gente así, díganle que avise cuando vaya a venir”.

“Elín Ortiz significó todo, fue mi esposo, papá, mi tío, mi mánager, mi representante. El que me apoyó, el que se inventó todas las cosas, el padre de mis hijos”.

RS: ¿Qué significa Puerto Rico para usted?

CG: Yo le digo a mi gente dominicana, ustedes se han puesto a pensar, un país que no es el tuyo, cuando tú llegas te reciben con ese amor, a una gente que es una dominicana, que mantuvo este acento y todo este punto dominicano siempre, y me amaron de esa forma que esa gente me han amado a mí, hay que decir ¡caramba, gracias! Puedo decir que es mi segunda tierra porque no tenían por qué quererme tanto. ¡Ah!, la esposa de Elín Ortiz, ¡ay, qué linda!, pero fue un amor a nivel de sus estrellas grandes queridas, y sigue siendo. Eso quiere decir que significa demasiado, y mis tres hijos son puertorriqueños, aunque son dominicanos los tres. Y Elín, mi esposo, fue obsesión con este país.

RS: ¿Cómo le cambió la vida la llegada de sus hijos?

CG: Cambia la vida, uno cree que no, pero la perspectiva de la vida es otra. Los intereses de la vida son otros. Cuando nació Shalim, ya era ‘espérate tengo un hijo’, qué le va a pasar, cuidado, no puedo dejarlo solo. Yo creo que los hijos cambian la vida de todos los seres humanos, aunque no seamos artistas. En mi caso, que yo cargaba con él para todas partes, él se crio estudiando con tutoras, porque yo no quería dejarlo solo en Puerto Rico; fue el tiempo de viajes míos: América del Sur, a Japón fui tres veces, me hicieron un disco en Japón que por tener los mellizos, al caer en cinta de los mellizos todo cambió, ahí los japoneses no quisieron nada conmigo después de eso, fue como una ofensa, habían invertido mucho. Entonces, con Shalim yo fui una obsesión con ese hijo que no lo dejé nunca. Mi vida me cambió mucho como a cualquier madre, pero la pude sobrellevar con amor y sacrificios.

RS: En ese mismo orden, ¿usted tuvo la pérdida de un hijo?

CG: Entre Shalim y los mellizos, yo estuve buscando hijo diez años, llegó un momento en que me decía mi esposo: yo no veo el momento en que quedes en cinta para que me dejes tranquilo, porque desde que Shalim nació, yo quería un hijo y nunca quedaba embarazada, me encontraban perfectamente. Salí embarazada  después de diez años y perdí un hijo, que fue lo más terrible para mí de mi vida, porque yo dije tengo ya cuarenta años, cómo yo voy a quedar en cinta de nuevo. Recuerdo que me dio una depresión muy grande de tres meses, hasta que Shalim me dijo: “Mamá, tú te has puesto a pensar que Dios se equivocó, me debió llevar a mí y dejar ese niño que venía”.  Yo dije ¡espérate!; ahí me levanté, le dije: “Hijo no, Dios hizo lo que tenía que hacer”. Le dije: “Señor, perdóname”. Y antes de los tres meses quedé en cinta de los mellizos. Dios me bendijo y me mandó mis mellizos después de tanto. Tuve una pérdida grande, un dolor muy grande en el alma, y el Señor me bendijo.

RS: ¿Algunas tradiciones que preserve a través de los años que más le acerquen a sus raíces dominicanas?

CG: Todas las cosas que heredé de mi familia, la unión, los regalos, las comidas, pero yo la mezclo con las boricuas. Por ejemplo: el arroz con gandules, yo como pastel, que es el mismo pastel en hoja; mi puerquito, yo también lo hago. Empecé hacer esas tradiciones por Elín, porque eran las de Puerto Rico y las de aquí. Nos acostumbramos a todo tipo de tradiciones entre boricuas y aquí. Allá hacen muchos aguinaldos de noche, a las dos de la mañana; aprendí que eso hay que hacerlo; fue una costumbre de dos países en uno, pero con mi costumbre dominicana total.

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“El amor de la gente es lo más grande que Dios me ha dado en la vida, yo no quiero perder eso nunca, que todos mis pasos sean agradables para el público”.

RS: Todos quieren saber el secreto de la figura y espectacular físico de Charytín… ¿Nos lo podría compartir?

CG: Bueno, no es secreto. Yo sí mantengo un ritual: mis comidas, mantengo mi plan siempre de preocuparme de verme bien, tengo siempre mi pensamiento en eso. Me cuido con mi alimentación, nunca he dejado el gimnasio desde los 14 años, nada más cuando tuve los dos embarazos, no he dejado el gimnasio, yo hago 4 veces a la semana, que si una persona de mi edad hace lo que yo hago se muere. Mi cuerpo está acostumbrado totalmente a hacer ejercicios. Entonces yo creo en eso, en mantenerme así como ahora.

Mis rituales que mi mamá me enseñó de quitarme el maquillaje de noche, mucha agua al día, muchas cremas, yo soy cremera, yo soy una gente que me preocupo de mí. 

RS: ¿Cuál es su filosofía de vida para mantener tan bella energía y mantenerse posicionada en el cariño de su gente?

CG: El amor a la vida. Yo tengo un embullo con la vida, y se me nota, porque yo cada día estoy: “¡Dios mío, qué pasará hoy,  qué va suceder hoy, qué voy a conocer”. O sea,  para mí el amor de la gente es lo más grande que Dios me ha dado en la vida, yo no quiero perder eso nunca, que todos mis pasos sean agradables para el público.

Mi filosofía de vida es tratar de ser buena persona. Hacer las cosas que me gustan, no pararle el camino a nadie nunca, con nada, ni con un pensamiento, pero mi filosofía de vida es vivir la vida lo más feliz que yo pueda, sin afectar a los demás; esa es mi filosofía de vida.

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RS: ¿Qué le desea a su país para estas fiestas navideñas y a todos los dominicanos?

CG: Mi país, es un país de gente alegre. No importa la tristeza que tenga el dominicano, siempre sonreímos, compartimos con los amigos, nos tomamos nuestra cervecita, hacemos un café con nuestros abuelos. El dominicano siempre encuentra de dónde alegrarse. Realmente, yo le deseo a mi pueblo que sepan que vienen cosas buenas, que nunca perdamos la fe, ni la manera de ser que tenemos, siempre de un optimismo en el corazón, que nunca perdamos la esperanza,  y que tratemos de ser siempre lo mejor que podamos, siendo un pueblo noble, bueno como es este, que ama a todo el mundo, y que es un pueblo que recibe al extranjero con amor, que eso nunca lo perdamos… nunca.

RS: Un mensaje para esta patria que tanto le quiere, admira y respeta, y para los lectores de Ritmo Social y Listín Diario.

CG: Que siempre, no importa la distancia, los dominicanos cuando nos vamos de aquí, lo único que soñamos es regresar, comprar nuestra casita, estar con nuestra gente, estar con nuestros sobrinos. El dominicano que vive en Nueva York, en Miami, China o Japón, nunca se desvincula de su país; siempre estamos pendientes de qué pasa aquí, es lo que quiero que el público sepa, que nunca nos hemos alejado, el alma continúa aquí; lo que se fue ha sido el cuerpo, pero el alma se queda aquí para siempre.

RS: ¿Qué le falta a Charytín por cumplir?

CG: Uno nunca puede decir yo hice todo, porque mira, yo nunca había hecho teatro musical y lo hice hace tres años en Puerto Rico, hice “Broche de Oro”, un musical que fue un trabajo montar esos bailes, pero nunca lo había hecho, dije: “¡Dios mío, nunca había hecho esto!”, entonces lo pude hacer,  y como eso muchísimas otras cosas más.

RS: ¿Qué expectativas tiene para el 2023?

CG: El 2023 va ser un año maravilloso, porque es como un regalo que nos tiene Dios a todos, a la humanidad, después de todo lo que hemos vivido. Y te digo una cosa: yo estoy segura que va a ser un año de luz para todos los seres humanos, que hemos sufrido tanto con esa pandemia, hemos visto abuelitos morir, padres morir, hijos morir, y Dios tiene ese regalo para nosotros, que lleguemos felices a ese año, que lleguemos con la luz en el corazón, porque va a ser un año único para todas las personas y, sobre todo, para mi pueblo dominicano.

“El dominicano nunca se desvincula de su país; siempre estamos pendientes de qué pasa aquí, nunca nos hemos alejado, el alma continúa aquí; lo que se fue ha sido el cuerpo”.

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CONFESIONES INTIMAS

Nombre completo: María del Rosario Goico Rodríguez

Apodo: Charytín

Color favorito: Rojo

Frase de batalla: “Echa para adelante que tú puedes”

Una flor: La cayena. Me fascina desde niña y donde las veo lloro, porque me recuerdan mucho a mis abuelos y cosas.

Un aroma: El olor de la tierra mojada por la lluvia.

Un libro: “Construye tu destino” de Wayne W. Dyer

Una ciudad: Santo Domingo

Un nombre: Elín, de la mezcla de los dos salieron los nombres de mis hijos: Sharinna y Shalim, todos son nombres inventados de él y yo. 

Dios es: La fuerza más poderosa. La belleza más grande.

La República Dominicana es… la estrella de mi corazón.

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