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Jacinda Kate Laurell Ardern

Jacinda Kate

Primera ministra más joven de Nueva Zelanda

Junto a todo su equipo, incluido médicos y asesores internacionales, se encargó  de erradicar el coronavirus en Nueva Zelanda, primer país en lograrlo.

AUDAZ

fotos: Phil Walter, Hannah Peters, Hagen Hopkins, WPA Pool, Michael Bradley, Greg Bowker, Lynn Grieveson y Fiona Goodall.

Jacinda ya era historia cuando se convirtió en la primera ministra de Nueva Zelanda. Durante su período como mandataria, ha tenido que enfrentar grandes desafíos que sabe manejar con humanidad, certeza y determinación. Su liderazgo la hizo ganarse el apoyo del pueblo, que la llevó a una contundente victoria electoral y un segundo período con su Partido Laborista firmemente en control. 

Jacinda Kate

Nueva Zelanda fue el primer país de Oceanía que eliminó el COVID por completo. El objetivo estaba claro: con miedo pero, también, ambición, cosa que no niega la ministra, tenían metas y la principal era que, de forma temprana, se tomara conciencia de que el sistema de salud del país necesitaba mejoras, porque no podían hacerle frente a un gran brote.

Este país fue uno de los primeros en tomar medidas parecidas a las de China, Taiwán y Tailandia. Increíblemente, de 5 millones de habitantes, solo murieron 25 personas. Algo importante es que ha logrado frenar la difusión del COVID-19, permitiendo que la gente vuelva a los lugares de trabajo, escuelas y estadios deportivos, sin restricciones.

“Sé fuerte. Sé amable”, las dos palabras con las que siempre concluye sus discursos. 

Cuando la pandemia inició, sus únicas dos opciones eran evaluar los países que tenían inmunidad de rebaño o aplanar la curva. Ella optó por esto último. “Originalmente, allí fue donde empezamos, porque no se consideraba que fuera posible la eliminación”, agregó. Pero rápidamente cambió de parecer.

En una de las primeras reuniones sobre cómo actuar con el tema, su principal asesor científico le mostró un gráfico que mostraba cómo sería aplanar la curva, pero no solo eso, también la capacidad de los hospitales y el sistema de salud. Y aquella no estaba por debajo de esa línea. En ese momento, supo que aplanar la curva no era suficiente.

Sus medidas primordiales: Cerrar fronteras y un confinamiento estricto, eso acabó con la enfermedad. Pasó 102 días sin que hubiera propagación comunitaria. Si hubo un rebrote el pasado agosto, probablemente se originó en el extranjero.

Se convirtió en una líder ejecutiva más joven con 37 años de edad. Está dentro de esa lista de personalidades que se enmarcan dentro de la nueva generación de políticos que irrumpe con fuerza en la escena política internacional.

Nació en Hamilton, Nueva Zelanda. Sus colegas la definen como una mujer centrada, responsable e independiente. Desde muy joven, trabajó para terminar su carrera de Ciencias de la Comunicación y, a los 20 años, abandonó la fe mormona en la que fue educada, principalmente por la posición anti-gay de este credo.

Al salir de la universidad, trabajó en Wellington, la oficina de varios ministros. Terminada su labor en este empresa, se dedicó a la asesoría de Tony Blair y, en el 2008, resultó elegida como presidenta de la Unión Internacional de las Juventudes Socialistas. Llegó a ser la ministra cuando Andrew Little, el entonces líder laborista, renunció, y él mismo fue quien la propuso para reemplazarlo, convirtiéndola así en la líder más joven en la historia del partido.

Su autenticidad, carácter informal y su cercanía le hicieron calar muy alto entre los electores y, tan solo un mes después, la recurrencia de votos habían aumentado hasta el 43%.

Su capacidad de mostrar su lado más humano es uno de los atributos detrás de la elevada popularidad de la primera ministra, con quien el Partido Laborista confía poder asumir todas las necesidades de su pueblo. “Ya hemos tenido tres primeras ministras en Nueva Zelanda, pero Jacinda hace política de forma diferente. Ella no ataca al oponente, sino que juega limpio y combina la empatía con la fuerza. La gente se centra en su bondad porque es el aspecto novedoso, pero también es una líder que toma decisiones con garra”, de esta forma se expresó la diputada Priyanca Radhakrishnan en EL PAÍS.

“No es fácil confinar a una ciudad, una región o un país porque el impacto económico es significativo, todos estamos conscientes de ello. Pero, para nosotros, escoger entre la gente y la economía es una dicotomía falsa, porque si pierdes a la gente, pierdes la economía”, agregó la diputada.

AUCKLAND, NEW ZEALAND – APRIL 15: New Zealand Prime Minister Jacinda Ardern takes questions from school children at the Homai School in Manurewa on April 15, 2021 in Auckland, New Zealand. The NZ Government has announced the expansion of Mana Ake services to five new District Health Board areas to give more children access to mental wellbeing support. The expansion of Mana Ake will start in five new DHB areas; Northland, Counties Manukau, Bay of Plenty, Lakes and West Coast. The Mana Ake program provides mental health and wellbeing support for children in primary school years 1–8. (Photo by Phil Walter/Getty Images)

Cuando el coronavirus regresó a Nueva Zelanda a mediados de agosto, la primera ministra confesó sentirse “abatida” después de celebrar más de 100 días con cero casos de la enfermedad. Tenía miedo y preocupación, no entendía cómo pudo suceder, pero ha demostrado que no tiene tiene apuros en mostrar sus flaquezas, tanto en el ámbito personal como en el político. 

El Gobierno neozelandés ha sido reconocido a nivel internacional por su estrategia de contención de la COVID-19, que solo ha causado 25 muertos en un país de casi cinco millones de habitantes. Priyanca Radhakrishnan explica cómo la primera ministra pone las vidas de los neozelandeses por encima de cualquier otra consideración. 

WELLINGTON, NEW ZEALAND – JANUARY 29: Prime Minister Jacinda Ardern speaks to media during a cabinet meeting at Parliament on January 29, 2019 in Wellington, New Zealand. (Photo by Hagen Hopkins/Getty Images)