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El Chef Camilo y su Tribu Taína

“La tierra nos devuelve ese amor y empeño que ponemos en cada siembra, lo
vemos en cada uno de los frutos.”

Paz, naturaleza, buena voluntad y amor por los recursos naturales es la conclusión
a la que puedes llegar cuando conoces proyectos que brindan salud, cuidado del
medioambiente y que, sobre todo, buscan preservar esos regalos que el mundo nos da.
Calma, eso sientes al escuchar a Giselle hablar. En su tono de voz sientes la pasión que
tiene por lo que hace, aquella que indudablemente comparte con su esposo Camilo y
que, por si fuera poco, Mateo, el más pequeño de la casa, está aprendiendo con orgullo,
y digo con orgullo por la manera fuerte y segura en la que dice: “Yo soy Mateo Andrés
Ramírez Fiallo”. Al parecer, está muy contento de lo que ve en sus padres. Ellos son la
Tribu Taína, en esencia, una familia que vive, cuida y siente que la naturaleza es parte
de ellos.

Giselle es ambientalista. Incursionó en estudios de Permacultura en el Centro
Tinku, Ecuador. Camilo, de origen colombiano, se estableció también, por casi 4 años,
en este país. Fue chef y propietario de “La Tribu Taína”, su antiguo restaurante, en el
barrio emblemático de “La Floresta”, de Quito. De esta misma forma decidieron llamar a
su idea emprendedora cuando llegaron al país: “La Tribu Taína”, un proyecto con un
huerto familiar agroecológico de 3,000 metros, situado en Benerito, Higüey, el cual suple
a la zona de Bávaro y Punta Cana de productos 100% orgánicos.


Camilo prefiere estar en el campo, mientras que a Giselle se le da mejor la
comunicación. Aun así, los dos trabajan juntos en la siembra. La idea surgió mientras
vivían en Ecuador, donde sembraban lechugas en su jardín y, sin darse cuenta, tenían
un mini huerto en la casa. Consumir su propia cosecha los hizo tomar conciencia del
origen de los alimentos, la comida sana y lo importante que es escapar de los modelos
de siembra tradicionales, esos que utilizan químicos para alterar los resultados. En sus
procesos de cultivo se respetan los ciclos de la naturaleza, además del hummus de
lombriz.
Mientras la familia preparaba la receta de Camilo, nos explicaban que existe un
falso mito sobre la belleza, costo y tamaño de las frutas y verduras cuando son
sembradas de forma orgánica, nos aclaran que, al contrario, “dependerá del amor que le
pongas al sembrarla», aclara Giselle.


Para la pareja, es necesario que los humanos volvamos a conectar con la naturaleza
para, de esta forma, poder enseñar sobre la importancia de la Tierra, su vida y
paisajes a las futuras generaciones.
Para finalizar, nos confesaron que, próximamente, abrirán las puertas de una tienda de
productos sustentables y de comercio justo en Bávaro, destinada a convertirse en un
espacio para el emprendimiento local y talleres de educación para la sostenibilidad.

RECETA del Chef Camilo Ramírez
“La Tribu Taína”

Cola de Langosta Caribeña, auyama y vegetales
Todos los ingredientes, excepto por las langostas, son cultivados y cosechados por La
Tribu Taína, en nuestro huerto familiar 100% orgánico, en Benerito, Higüey.

INGREDIENTES:
2 Langostas caribeñas.
Media auyama.
Una zanahoria.
Un zuccini.
Jugo y ralladura de limón.
Ghee.
Eneldo.
Romero.
Pimienta entera.
Albahaca italiana y thai.
Cebollín.
Jengibre.
Lemongrass.
Cebolla roja fermentada.


PREPARACIÓN:
Para la Salsa de Auyama:
Rostice la auyama en un horno o al grill con ajo, jengibre, romero, cebolla, aceite de oliva,
sal y pimienta. Haga un caldo con la carcasa de la langosta, cebolla, apio, eneldo, ajo,
jenjibre, pimienta en grano y ralladura de limón. Sáquele la pulpa a la auyama y llévela a
un sartén hondo. Agregue un poco del caldo de langosta y reduzca. Montar con
mantequilla clarificada fría antes de servir.


Para la Langosta:
Blanquee las langostas en agua hirviendo por 2 minutos. Luego, retírelas y sumérjalas
inmediatamente en agua con hielo. Separe la cabeza de la cola de la langosta fría y
remueva la carne de la cola, asegurándose de que esta quede completamente intacta.
Después, lleve el ghee y un poco de agua a 58 grados centígrados, es decir, hasta que
se vean burbujas esporádicas. Añada jengibre, ajo, lemongrass, cebolla y ralladura de
limón. Acto seguido, introduzca las colas de langosta en la mantequilla clarificada hasta
que estén cocidas. Finalmente, retire y sirva de inmediato.


Emplatado:
Coloque un poco de la salsa de auyama a lo largo de un plato redondo. Agregue las colas
de langosta. Incorpore en un lado los vegetales (zanahoria, zucchini, cebolla roja)
previamente cortados en cubos pequeños y las cebollas fermentadas. Ponga un poco
más de salsa encima de una de las colas de la langosta. Para la terminación, coloque el
cebollín y las hojas de albahaca italiana y thai.

Patricia Acosta
Comunicador Social y Periodista Entendí desde muy pequeña el poder que tiene la palabra, mejor aún, plasmarla con sentimiento para transmitir las emociones del arte. Quiero ser más humana, sonreír más, ser agradecida y ser mejor persona.
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