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La casa encantada de Rose Hall en Jamaica

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La casa encantada de Rose Hall en Jamaica

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Fotos: Fuente externa

Alrededor de esta mansión de tiempos de la colonia inglesa, se sostiene una de las leyendas más escalofriantes de Jamaica. Cerca de Bahía Montego, una de las ciudades y zonas turísticas más importantes de la isla, está la casona construída en medio de lo que fue un centro de plantaciones de caña de azúcar, en 1770.

Como explica el portal «Periodistas Viajeros»: «Para principios del siglo XVIII el imperio británico gobernaba en Jamaica y sus ricos hacendados blancos eran los dueños de la vida y la muerte de miles de esclavos negros en sus propiedades. En las hectáreas que rodean la mansión trabajaban más de 2000 de ellos en las plantaciones de azúcar». La Rose Hall es de la pocas fincas de la época colonial que quedan en pie en la isla y su interior no han sido prácticamente manipulado.

Se llama Rose en honor a la esposa del primer dueño de la edificación, el hacendado inglés George Ash, quién se gastó una fortuna en su construcción. Pero las historias de crímenes y misterio llegaron muchos años después, en 1820, con Annie Palmer, mejor conocida como «La Bruja Blanca». 

El origen de Annie Palmer

Los orígenes de Annie Palmer (y Patterson de soltera) cambian, algunos aseguran que nació en Inglaterra y otros establecen que fue en Haití. Lo cierto es que todos los autores coinciden en que quedó huérfana a temprana edad y que sus padres, inglesa e irlandés, fallecieron en Haití a causa de la fiebre amarilla.

También comparten la idea de que fue criada en ese país por su nana, una pueblerina que se dedicaba a la magia negra y el vudú. Se dice que fue ella quien educó a Annie en las artes negras. Cuando Annie alcanzó la mayoría de edad, su niñera murió y ella encontró al hombre con quien se quería casar.

Se trataba de John Rose Palmer, un acaudalado británico propietario de las plantaciones de caña de azúcar Rose Hall, la cual incluía una enorme casa con vista al mar decorada finamente en caoba jamaiquina, más de 2.000 esclavos y terrenos de hasta 1.000 hectáreas, como lo describe Rory, en el portal «Mamá Contemporánea», quien visitó la mansión.

La tortura como venganza

Con estas trampas, se evitaba que los esclavos se escaparan.

Por el amor, Annie se mudó a Jamaica. Pero aquella unión no duró mucho y las teorías sobre las causas son varias. Algunos lo acuñan al temperamento violento de John, quien supuestamente solía alterarse con facilidad, lo que casi siempre desenlazaba en una golpiza a Annie. Otros, presentan a una Annie que solo se casó por el dinero y que tenía planes malévolos con la herencia y el liderazgo de las plantaciones.

Lo cierto es que los lugareños cuentan que Annie le era infiel a su esposo con algunos de sus esclavos «en represalia» por el maltrato. Y que cuando este le descubrió, lo mató. Según ellos, con ayuda de la magia negra y un poco de veneno.

Ahí no culminó su vida de casada. Después de John, contrajo nupcias dos veces más, y la misma cantidad de veces enviudó. Uno por supuesta asfixia y otro por incontables puñaladas. Y en este último «incidente» estuvo acompañada de uno de sus esclavos y amantes: Takoo.

Sus tres maridos están enterrados bajo las tres palmeras que se encuentran frente a los hoteles y condominios de lujo cerca de Rose Hall.

El asesinato de una «bruja»

Después de la muerte de cada uno de sus maridos, aumentó el terror sobre sus esclavos y continuó sus relaciones amorosas con algunos de ellos, pero cuando se cansaba, con magia negra, los mataba. Uno de estos amantes era Takoo, un esclavo que según las historias también practicaba el vudú.

Annie usó magia negra para matar al pariente de Takoo y él le devolvió el favor con un poco de magia negra propia. Su hechizo supuestamente debilitó a Annie y, mientras estaba en un estado vulnerable, la estranguló en una de las habitaciones de Rose Hall. Takoo luego la colocó en un ataúd de concreto en la plantación y la marcó con cruces para evitar que su espíritu deambulara y frecuentara la tierra.

El asesinato de Annie coincidió con un levantamiento de esclavos que estalló en Jamaica en 1831. La mansión fue quemada y parcialmente destruida. Después del levantamiento, Rose Hall cayó en mal estado durante un poco más de un siglo hasta 1960, cuando la ex Miss Estados Unidos, Michele Rollins, y su esposo John Rollins, compraron la propiedad y lo renovó. Así lo plantea Rory, del portal Mamá Contemporánea y quien fue invitada recientemente a la casona encantada.

Las instalaciones de una casa encantada

Se dice que estas escalinatas ubicadas en la parte trasera de la casa, conducen a una habitación donde se practicaban actos de salvajismo, violencia, tortura… hacia los esclavos que se atrevían a desobedecer a la temible mujer. Pero no de todos, algunos eran sus amantes, y eso implicaba largas horas de práctica según la ABC Mundial. Un pequeño riachuelo y la tumba de Annie, también forman parte del exterior de la casa.

«La sala principal de pisos de madera que crujen bajo las alfombras. A un lado, está el comedor con una mesa con candelabros, estanterías y en el centro cuelga una lámpara de araña. Del otro lado se puede ver el balcón desde donde Annie tenía un panorama amplio del trabajo en sus tierras. Cualquier tipo desliz podía llevar a la tortura y hasta la muerte», agrega el portal «Periodistas Viajeros».

Continuan explicando que «En el segundo piso, las habitaciones están abiertas, se pueden recorrer esos cuartos lujosos, de ventanas al mar, de camas con dosel, de múltiples cuadros y ricamente decorados. Entramos al de cada uno de sus esposos, tratando de recordar cual fue su triste final. Luego, al de Annie, decorado en rojo sangre».

Al salir de la casa se ven los campos que se extienden hasta el horizonte, me puedo imaginar a esos miles trabajando al sol en las peores condiciones. Siguiendo un sendero con arboles de ackee, el fruto nacional, de piel venenosa y sumamente nutritivo, se encuentra la tumba de Annie Palmer. Es de piedra y los lugareños aseguran que hay noches en que el alma de Annie vaga por la finca junto a las almas de sus esposos y esclavos asesinados.

Descifrando un misterio

Según explica la periodista Agnes Gonzales, en el portal especializado en turismo, Your Trip Agent: «Herbert George de Lisser CMG, un periodista y escritor jamaiquino, escribió The White Witch of Rose Hall, una obra que fue publicada en 1929. No se sabe mucho sobre la vida de los Palmer, por lo que a Lisser le resultaba crear una historia tan lejana de la verdad que en un ambiente colonial posterior a la esclavitud se volvió bastante fácil de creer.

Hoy, Rose Hall Great House está abierta para visitas diarias y nocturnas, y los terrenos se utilizan a menudo para bodas y otras ceremonias. Una parte de la propiedad se ha transformado en un extenso complejo de golf de 54 hoyos que atrae a muchos entusiastas del golf de todo el mundo en busca de una escapada de golf.

Aunque muchos saben que la leyenda es falsa, aún cautiva y atrae a lugareños y turistas por igual para recorrer los jardines y escuchar la historia de la malvada bruja blanca de Rose Hall».

Lo cierto de esta historia

St James Parish Church in downtown Montego Bay Jamaica.

La historia de Rose Hall se remonta a mediados del siglo XVIII. Recibió su nombre por Rosa, quien estuvo casada y enviudó tres veces antes de conocer a su último marido, John Palmer. Él era propietario de la finca vecina, el Palmira. Rosa murió antes que su esposo y le dejó la propiedad.

En honor a ella, él encargó una escultura que todavía se puede ver hoy en la Iglesia Parroquial St. James en Montego Bay. Tras su muerte, John Palmer dejó la propiedad a sus hijos, quienes vivieron en Inglaterra y nunca visitaron Jamaica. Por lo que Rose Hall terminó en manos de su sobrino nieto, John Rose Palmer.

No se sabe con certeza cómo se conocieron Annie y John Rose Palmer. Sin embargo se casaron en 1820 y se establecieron en Rose Hall después de su luna de miel en Inglaterra. Annie y John no estuvieron casados ​​por mucho tiempo. John murió pronto, dejando a Annie miles de libras en deuda, sin dinero ni muchas ganas de reclamar el Rose Hall.

Ella dejó la finca poco después. No hay registros que demuestren que alguna vez se casó nuevamente o tuvo hijos. En un testamento conservado en los Archivos de Jamaica, Annie dejó todo lo que tenía, lo que según su situación cuando dejó la finca no pudo haber sido mucho, a su ahijada Giolia Mary Spence».