Inicio Entrevistas Internacional Gregori Luengo​

Gregori Luengo​

INTERNACIONAL.

Gregori Luengo​

El «export manager area» de Vermut Yzaguirre estuvo en el país compartiendo con el mercado dominicano y en su estadía conversamos con él sobre la firma.

 texto Mayra Pérez Castillo / fotos Silverio Vidal 
No es la primera vez que el español Gregori Luengo visita República Dominicana, nunca ha sido para vacacionar, aunque confiesa que le encantaría. Los motivos siempre han sido laborales y, en esta ocasión, también lo es: trabajar en la presentación de Vermut Yzaguirre para El Catador, que es el importador y distribuidor de lo que él cataloga como el producto estrella de la Bodega Yzaguirre.

Este es el aperitivo Vermut más antiguo del mercado español. Inicia su comercialización con la fundación Sort del Castillo en 1884, creado por Enrique Yzaguirre, un vasco que vivía en la zona de Tarragona y que estaba en el mundo del vino, se dedicó a contar una historia vivida a través de su paladar, creando una bebida que resultó ser el primer vermut de línea moderna, aunque con la misma esencia de la tradicional que lo inspiró.

“Vermut Yzaguirre inició su introducción a República Dominicana a finales del año pasado ”.

Resalta que en la actualidad la empresa continúa estando en manos de una familia dedicada al mundo de la enología, la Salla-Solé. “Somos los productores número uno en volumen en el mercado de España, nos hemos mantenido trabajando ininterrumpidamente desde finales del siglo XIX, cuando se fundó. Nuestra calidad nos ha abierto las puertas en más de 40 países en Europa, así como en Asia, América y África.
No es un alcohol ni un destilado, aclara, sino una infusión de vino con hierbas, especias y flores. ¿Qué lo diferencia de los demás? Sigue la tradición del siglo XIX, no es un producto industrial, sino artesanal, que se elabora por muchos litros anualmente con un extracto hecho 100 por ciento en la bodega, donde se sigue un cuidadoso proceso de elaboración para obtener toda su gama.
Estos botánicos se maceran para pasar a la mezcla donde envejece seis meses en barricas de roble consiguiendo de esta forma los aromas únicos que cada paladar encuentra, bien sea la dulzura de la canela o la vainilla, los sabores más amargos de quina, los aromas del cardamomo, la genciana, el cilandro o el sabor ardiente de la nuez moscada.
Su nombre procede del ingrediente principal, ajenjo, que en alemán es vermouth, el mismo que compone el 50 o 60 por ciento del extracto. Si usted, al igual que yo, se preguntó por lo amargo de esta hierba, Luengo nos saca de dudas: “La base del vermut es dulce por el azúcar que se le añade para equilibrar el amargo y este elemento, y el resto”.
Es evidente que este Export Area Manager de la firma está enamorado del producto. “Pruébalo antes de continuar”, me dijo, mientras daba seguimiento a la descripción sentado en una de las confortables áreas de El Catador, Evaristo Morales, donde acababa de disertar con entusiasmo sobre el tema.
Es un exquisito aperitivo que se puede disfrutar a diario antes de comer, respondiendo a su naturaleza y a la costumbre porque las hierbas que intervienen en su preparación condicionan el estómago para la ingesta; también por mucho tiempo se ha utilizado en la coctelería que es otra forma de tomarlo, excelente disfrutar en alguna reunión a media tarde.
 En su estadía Gregori Luengo tuvo la oportunidad de contemplar el contexto: “Estoy muy contento con el trabajo de El Catador; estoy muy emocionado con lo que estoy viendo en el mercado. Me doy cuenta que la calidad de nuestro producto se está posicionando muy bien en este territorio, porque lo que buscamos es precisamente eso, llegar para quedarnos y a esto se debe mi estadía aquí”.
La agenda que agotó Luengo en Dominicana incluyó un acto de lanzamiento en el que los invitados tuvieron la oportunidad de comprobar las cualidades de esta bebida que promete formar parte de nuestra cultura gastronómica. Esta recepción tuvo lugar en el nuevo restaurante Cantin Bar & Kitchen, allí disfrutaron de las variedades disponibles como el clásico, en sus versiones rojo y blanco; así como el reserva, que es una propuesta aromática, aterciopelada y agradable al paladar, con notas de madera, hierbas y especias que evocan recuerdos de fruta madura.
Vermut blanco. Su color amarillo pálido nos envuelve, luego nos cautiva con aromas de hierbas y especias mientras que en la boca se siente intensamente una frescura y suavidad, con toques de vainilla y canela que nos hacen disfrutar.