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Glamorous Encounter: Moisés Álvarez Samaniego

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Glamorous Encounter: Moisés Álvarez Samaniego

P.S. IT’S FANCY.

Talento emergente de sólida proyección”, es una frase que lograría resumir lo que significa Samaniego para la industria de la moda dominicana, aunque la mente creativa detrás es mucho más que eso. En esta edición de P.S. It’s Fancy conversamos con Moisés Álvarez Samaniego, en un “Encuentro Glamuroso”, donde hablamos de proyectos, pasiones, ideales y sueños… en forma de diseños a los que siempre mueve la elegancia.
Preséntame a Moisés: Puedo parecer una caja de Pandora, pero lo cierto es que mi personalidad va a la par con mis metas. Soy, en cierta dosis, una persona obstinada, pero adaptable a cada contexto y, a pesar de mis ambiciones, mi prioridad siempre será contar con el equilibrio perfecto. Soy familiar, perfeccionista, no me gustan las limitaciones pero no dejo de ser realista y disfruto cada momento, cada experiencia de vida, tanto a nivel personal como profesional. Moisés es un aliado.

¿Cuándo tienes el primer contacto con la moda? Desde la concepción, desde que estaba en el vientre. A ella le debo mi inclinación hacia la moda y la belleza, ella es un ejemplo de femineidad en su máxima expresión y de vanguardia como una ‘trendsetter’ en sus decisiones a la hora de vestir. En general, la moda siempre ha estado presente en mi vida, recuerdo cuando mi madre nos combinaba a mi hermana y a mí con ‘unisex looks’ en los 90.
Es decir que decidirte por la moda, como profesión, fue un destino al que siempre supiste que llegarías…
Sí, mi familia y yo siempre lo supimos y he tenido el apoyo incondicional tanto de mis padres como de mis abuelas –que ya no están– desde temprana edad. Sucede que siempre tuve inclinación por las artes, a mis 4 años ya tomaba clases de pintura. Mientras crecía, tuve otras aficiones: fui talento en los medios de comunicación desde los 8 años para publicidad impresa y en anuncios de TV y, a partir de los 15 años, hice fotos para agencias de modelos, pasarelas y catálogos, eso me dio la oportunidad de conocer las distintas ramas que conforman el árbol de esta industria como introspección. Sin embargo, cuando me gradué de secundaria, mi objetivo fue claro: faltar a mi viaje de promoción para hacer un Verano como parte del staff comercial de “MANGO”, allí mi siguiente parada fue Altos de Chavón, en La Romana, donde estudié “Fashion Design” y el resto todavía se está escribiendo.

¿Para quién diseñas? Para aquellas damas de la sociedad que, sin necesidad de trascender, trascienden. Soy diseñador de quien se sienta identificado con mis diseños. Mi musa ha de ser una persona culta, sofisticada, encantadora y a su vez ecléctica; ese 1 % que se siente insatisfecho.
¿En ellas te inspiras? La inspiración siempre me rodea. La encuentro en la antropología, en historias del pasado… la identifico, la vivo y busco transmitirla en los detalles.
¿Cómo definirías la moda? La moda es un circo constante que, superficialmente, expone las mentes más brillantes, haciendo malabares a favor de un tiempo en la historia y en búsqueda de lo trascendental siempre.

Hablemos de colecciones… Mi primera colección la hice al graduarme en Estilo 2011. En esa ocasión, el concepto fue impuesto y la inspiración basada en la ‘Ruta de la Seda’; con ella comprendí el origen del comercio en la moda del siglo I a. C. que a su vez enriquecía mi uso con las sedas y otras telas híbridas. Luego llegó Spring Summer 2012 que estuvo de venta en “Nubah” y pude liquidarla. A seguidas experimenté con trajes de baño estilo vintage, pero tropical, diría yo una propuesta fresca o ‘tropicool’ denominada Swimwear 2013. Luego me llegó la oportunidad de presentarme en Perú Moda. Fue la temporada Fall Winter 2014, y basé esa colección en el uso de algodón pima y alpaca para climas más fríos, con tejidos artesanales, detalles de orfebrería y abrigos. Tuve la oportunidad de exhibir también una colección completamente en tejido artesanal junto a la diseñadora de moda étnica Olga Zaferson y la Municipalidad de Lima. Luego de estudiar en París estuve de visita en Ámsterdam para inspirarme en su escudo de armas, la colección Pre-Fall 2017 que ya estoy liquidando. Y ahora, para Dominicana Moda 2017 estaré presentado “Las Damas”, ver para creer.

“No me gustan las limitaciones, pero no dejo de ser realista”

¿Qué puedes adelantarnos de “Las Damas”? Está inspirada en la primera calle colonial del Nuevo Mundo, representa la arquitectura colonial del medioevo y la fusión cultural que define nuestra historia como país. Es una oda visual a la patria antillana que nos acoge, maximizando los poderes culturales que nos caracterizan en la región, y de la misma identidad para sobresalir siempre como el Caribe desarrollado que ya no es desconocido. Es mi primera vez individual como diseñador emergente; representa para mí la cúspide de mi trabajo por tratarse de un nuevo comienzo y es una colección multifuncional como también estoy apostando al diseño de joyas junto a “Larimar La Hispaniola”. Hay varias sedas, como la organza, el gazar, terciopelo, charmeuse, peau de soie, brocados y texturas. Formas etéreas, cortes simétricos y asimétricos, volúmenes, plisados artesanales, drapeados y fruncidos. Entre otros intentos por complacer a las damas presentes e interesadas en mi negocio.

¿Qué crees que te estarás diciendo a ti mismo dentro de 10 años? Que la vida sigue. Y si he logrado llegar a leerme ahora, pues que las metas sigan evolucionando, no desistir de viajar dentro y fuera de nuestra faz terrenal. Y por supuesto, aspiro a todavía poder decir: «P.S. It’s FANCY»!

EDITORIAL.

¿A qué saben las “buenas decisiones”? A menudo escucho tantos indicadores que se contradicen entre sí, que el estado de locura en lo previo a una elección, es prácticamente inevitable. Es cierto, eso de “buenas” es tan subjetivo… que algo de objetivo tiene que haber en el momento que les precede. Algunos se guían por lo intenso de la adrenalina –las famosas “mariposas en el estómago”– otros por qué tan complicado o sencillo sea el trayecto –eso de que las “cosas fluyan hasta caer en su lugar” y están los terceros, los que consideran qué tanto les aleja o acerca a sus metas– los que sobrepiensan hasta sentir que el cerebro les explota (yo pertenezco a este grupo). Sin embargo, irónico o no, sea cual sea el método, las probabilidades de resultado están sujetas a tantas variables externas, que es tan probable elegir terriblemente mal y salir airosos como elegir bien y terminar decepcionados. Así que más que asegurarnos de qué tan correcta es la decisión, a veces la clave está en abrir nuestras «papilas racionales» y atrevernos a tomar alguna. Y es que en el universo no existe esa decisión humana lo suficientemente poderosa como para no poder ser superada por otra, en el momento oportuno. Somos tan cambiantes, que sería injusto que toda nuestra vida dependiera de una sola “carta”. En este escenario, todo viene en series, y nosotros, nosotros estamos destinados a “saborear experimentos” hasta encontrar en ellos resultados “temporales” que poco a poco se “reemplacen” o que se conviertan en “permanentes”.