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Un brindis exquisito y con glamour

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Couple Opening Champagne In Room Decorated For Christmas

Un placer para degustar momentos especiales

La sensación de aquel primer sorbo, con las burbujas que tienden a expandirse como una explosión de colores en la boca, es tan solo una de las características de quienes aprecian brindar con una exquisita bebida, como son los espumantes o el champagne.

Los aromas, recuerdos y sentimientos, en una época tan especial como la Navidad, se encuentra precisamente en la preparación de la mesa, en los dulces, platos especiales y en la selección de nuestras bebidas.

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Hablar del origen del Champagne, es trasladarnos a la fiesta y distinción de la corte francesa del siglo XVII, cuando se convirtió en la bebida favorita de la nobleza y las burguesías europeas. Es grabarnos un nombre que probablemente, hemos escuchado miles de veces, Dom Pérignon, un monje benedictino que en 1681, logró embotellar un vino rústico procedente de la región, Champaña Ardenas, capaz de producir burbujas tras añadir azúcar en una segunda fermentación.

La técnica, las regiones vitivinícolas, y las burbujas que son sin duda, el hilo conductor, es precisamente lo que hace que un Champagne y un Prosecco tengan pocas cosas en común. La diferencia radica en la variedad de uvas empleadas, la vinificación y el conocimiento de generaciones que han establecido una cultura alrededor del mundo.

CAVA
En su mayoría son secos y de acidez media. Sus principales uvas son: Parellada, Xarel-lo y Macabeo, Garnacha, Monastrell, Chardonnay y Pinot Noir. Se elabora al igual que el Champagne, con el método tradicional de segunda fermentación natural en botella. Josep Raventós en 1872 fue el pionero y creador del cava en España.

CHAMPAGNE
La variedad de uvas, Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, así como sus condiciones de fermentación, determinan la acidez, cuerpo medio y poca graduación de los Champanes.

PROSECCO
Espumoso, refrescante, ligero y aromático. Aunque no cuenta con la sutileza en los matices que posee el Champagne, el Prosecco es una excelente alternativa al ser más sencillo y suave. Hay tres estilos según su nivel de azúcar: Brut, Seco y ExtraSecco. Su historia se remonta al siglo XVIII con el cultivo de Glera, uva que se produce al noreste de Italia y que da origen a la famosa bebida.