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Apología de la montaña: Villa Neblinas

En esta residencia familiar de montaña convergen los materiales del entorno y la belleza natural de San José de las Matas.

Fotos: José Rozón

«En cuanto a la arquitectura, es un casa bien horizontal, donde se aprovecha el entorno inmediato, o sea, la casa tiene unas proporciones que promueven la integración del espacio a la naturaleza». Así describe el arquitecto paisajista Otniel De Moya la idea central de Villa Neblinas, una residencia familiar de montaña enclavada en un bosque de pinos.

La construcción de 2 niveles y un medio sótano permite sentirse en medio de la naturaleza desde la entrada. La edificación aprovecha las condiciones del lugar con total apertura en las áreas comunes, pero protegida en los cuatro dormitorios. En la jardinería se saca ventaja de las especies nativas y endémicas del lugar, como el grayumbo, aceituno, canelilla, delia, ozúa, guayuyo, mamey americano, entre otras.

 

Los materiales de construcción también siguen la lógica de cercanía, tanto el granito como el pino del mismo terreno se destacan en la estructura; también madera de teca producida en el país. Las áreas comunes incluyen una cava, un sauna, BBQ, cocina, terraza privada tipo deck (propicia para ver las estrellas), la amplia terraza común y la piscina.

Cuando la vista a la sierra y el canto de la cotorra dejan de distraernos, podemos pasar a los detalles en la decoración. El mobiliario destaca por su estilo midcentury, con materiales naturales como el cuero y madera; aparecen también algunas piezas vintage de Alvar Aalto, Inns, Niels Otto Moller. Una mesa de madera quemada con una técnica japonesa de preservación, alfombras de yutex y dibujos de la misma finca exaltan lo natural, el entorno. Las paredes blancas contrastan con el cielo raso hecho en listones de madera.

La residencia cuenta con 750 metros de construcción en medio de 7 mil metros cuadrados, dentro de lo que fue una finca de uso forestal. En sintonía con el medio ambiente, se ha construido un humedal artificial para el tratamiento de las aguas negras, sembrado de pachulí o vetiver (Chrysopogon zizanioides).

La obra ha sido diseñada por Otniel De Moya en colaboración con los arquitectos Eduardo Sánchez, Mario Fondeur y Roque Díaz. El diseño estructural estuvo a cargo de los ingenieros Darío Bueno y Eduardo Abréu. El interiorismo es creación del Estudio Dos Gardenias de Eileen Beato.

De Moya dirige su propia firma llamada ODPA (Otniel De Moya Paisajistas Arquitectos). Egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, tiene Maestría en Paisajismo por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Otra obra en la que destacan la valorización del entorno es el Parque de termas naturales Aguas Calientes, también en San José de las Matas. Y recién acaba de ganar una licitación para el proyecto Río Yaque Corazón de Santiago.

Construcciones amigables y sostenibles

¿Cómo lograrlo? De Moya insiste en valorar el lugar, el uso de materiales locales cercanos, de modo que el proyecto no se aísle del entorno. Y, dentro de lo posible, preservar los recursos no renovables, como el suelo, y construcciones lo más ligeras posibles. Muy importante, que sean edificios y jardines de bajo mantenimiento. Ejemplo: si el pañete tiene color, no hay que pintarlo. «En los jardines se logra con la correcta elección de las especies».

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