Inicio Entrevistas -Portada- El ecléctico gusto de la gran diva de México: María Félix

El ecléctico gusto de la gran diva de México: María Félix

Ritmo Platinum.

Su estilo avasallante rompió esquemas en el mundo de la moda, pero en especial, el de la alta joyería, que ha presentado colecciones inspiradas en ella por su gran capricho por las joyas fastuosas.

El molde donde la hicieron no ha sido replicado y jamás lo será. María Félix fue una mujer única en todo el sentido de la palabra, así como inimitable. Donde ella pisaba dejaba huellas imborrables, porque su carácter imponente lo era todo. ‘La Doña’ (como era mayormente conocida por su papel protagónico en la obra de Rómulo Gallegos, Doña Bárbara), tenía una manera peculiar de manejarse públicamente. Siempre mostraba su lado sarcástico al momento de expresarse cuando la abordaban sobre un tema y ella con sus originales, pero acertadas respuestas, dejaba atónitos a todos.

En el 1975 la fabulosa actriz ingresó a la tienda parisina acompañada de una cría de cocodrilo que se encontraba en una jaula, dejando a todos perplejos. La Doña ordenó que le confeccionaran un collar con la singular figura de esa mascota, sugiriendo a los artesanos que se dieran prisa, al enunciar: “Rápido, porque crece”. 

Esa fortaleza que la caracterizaba estuvo presente en su diario vivir hasta el día de su deceso. El tiempo pasa y María Félix continúa siendo un ícono de referencia en el mundo de la actuación, al igual que en la industria de la moda y de la alta joyería. La atracción que sentía por las joyas extravagantes era impresionante. A ‘Doña Diabla’ (como le llamaban por un personaje que interpretó en una película mexicana del género policíaco en 1950) le gustaba mucho que sus accesorios fueran fastuosos y adornados con piedras preciosas.

Pero sus preferidos, sin duda alguna, eran aquellos que tenían forma de animales, y que a la vez se vieran opulentos y estrafalarios. Cuando ella llegaba a un evento llamaba la atención de inmediato, ya que acaparaba todas las miradas de los presentes. Hay una historia muy interesante sobre esta afición por las joyas y que está muy relacionada con la prestigiosa joyería francesa Cartier.

Todo comenzó cuando en el 1975 la fabulosa actriz ingresó a la tienda parisina, acompañada de una cría de cocodrilo que se encontraba en una jaula, dejando a todos perplejos. ¿Qué creen que hacía con esta criatura? Pues nada más y nada menos que ordenar que le confeccionaran un collar con la singular figura de esa mascota. Con sus satíricos comentarios le había sugerido al personal que no perdieran tiempo, porque el reptil no se iba a quedar pequeño para toda la vida, al enunciar: “Rápido, porque crece”. Luego de que los joyeros realizaron un meticuloso estudio para ejecutar lo que ella deseaba, desde replicar la cabeza, cuerpo y cola del animal. El resultado fue asombroso: una gargantilla integrada por dos cocodrilos articulados, uno de esmeraldas y otro de diamantes amarillos, ambos con ojos de rubí.

Después de ese especial suceso entre María y Cartier se generó un estrecho vínculo que perduró hasta su muerte; tanto así que la fábrica decidió homenajear a tan distinguida clienta. Tras su muerte, las joyas fueron puestas en venta y la firma francesa las adquirió para integrarlas a su archivo histórico, lo que significa un gran logro para ellos el tener en su poder las míticas piezas que una vez crearon para esta legendaria dama de la época dorada del cine mexicano. Fue en el año 2013, que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid acogió en sus espacios a la más trascendental colección que abarca la historia de la maison, donde se exhibieron las simbólicas alhajas de la controversial María Félix. Esta muestra formó parte de una agrupación de joyas llamada »El poder del estilo».

La gran diva de divas aun sirve de musa para la inspiración. Y es que este año Cartier le rindió un merecido tributo al excéntrico collar de Félix, con el lanzamiento de un conjunto de exquisitas prendas. Esta propuesta consta de un atípico juego de 14 esmeraldas colombianas con un total de 46.45 quilates. Se diseñó un nuevo collar de cocodrilo, completo con crestas y una larga cola de esmeralda, con un brazalete, aretes y anillo. La calidad de sus piedras y el realismo del diseño hacen de una serie de joyas muy exuberante y refinada. Cabe destacar, que el escultor artesanal que creó los cocodrilos con joyas de la actriz participó en la nueva creación. Para la 59 entrega del Festival de Cannes celebrado en 2006, la actriz y modelo italiana Monica Bellucci ha sido la única que ha tenido el privilegio de usar el collar de ‘María Bonita’.