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Museo Jacquemart-André: una mansión que desborda cultura

museo jacquemart-andré

París, Francia 

A lo largo de mi vida, he leído muchas historias interesantes que cuentan cómo parejas, y hasta familias enteras, comparten su amor por el arte. Tal fue el caso de Édouard André y su esposa Nélie Jacquemart. Este matrimonio contaba con una de las mayores fortunas del Segundo Imperio Francés y juntos decidieron adornar su mansión con las mejores obras de cada rincón de Europa.

Luego de la muerte de estos fieles admiradores de las artes, esta residencia fue convertida en museo en 1913, para ser exactos. Este majestuoso lugar, considerado como una joya arquitectónica del siglo XIX, adorna sus paredes con una excepcional colección artística, que va desde pinturas francesas y holandesas, hasta obras del Renacimiento italiano, como pinturas de Bellini, Uccello y Botticelli.

Recorrer cada una de sus habitaciones significa embarcarse en un viaje con destino a la vieja ciudad de París, refugio y musa de grandes soñadores que, con sus pinceles, embellecían los lienzos. La escultura también forma parte importante de este espacio. Obras de famosos escultores, como Donatello y Laurana, hoy son admiradas por los miles.

Exquisito y envolvente arte 

Sus amplios salones son sinónimo de exquisitez. Sus bellos ventanales, algunos de los cuales permiten disfrutar de las más bonitas vistas, combinan a la perfección con las cortinas y llamativos adornos. Una biblioteca guarda, en sus libreros, escritos que alimentan el sentido de los curiosos lectores.

La buena literatura habita aquí. Cabe resaltar que este es uno de los lugares más apartados de todo el palacio. Édouard André y Nélie Jacquemart no tuvieron niños que corretearan por los pasillos de su casa. Aparentemente, su mayor anhelo era vivir por y para el arte. Al subir por su imponente escalera de caracol, puedes presentir que hay sorpresas que esperan por ti, para mostrarte que la vida se puede acabar pero el arte no.