Inicio Ritmo Personal Ritmo Del Arte “Un arte que nace de los minerales de las tierras dominicanas”

“Un arte que nace de los minerales de las tierras dominicanas”

fotos Victor Stonem, Natalia Boccalon, Karla Read e Ysabela Molini.

Más que diseñadores de objetos, ellos encuentran una forma de hacerlo. Ysabela Molini encontró el mejor lugar para prepararlos, La Ciudad Colonial, el corazón histórico de la República Dominicana. Lleva por nombre Casa Alfarera y, allí, la diseñadora Molini, junto a su equipo de artesanos, transforman esos minerales en cerámica artesanal.

El taller de alfarería, también boutique, es un edificio del siglo XVII que fue sometido a un completo proceso de conservación y restauración. Un equipo de artesanos, ceramistas, alfareros y administradores, que trabajan en cadena desde la búsqueda de materias primas en las minas del país hasta la entrega al cliente de la pieza final. Cada artesano de Casa Alfarera se especializa en un área del proceso cerámico y comprende las metodologías de las demás áreas del oficio.

Para lograr convertir en arte cada unas de las piezas, los minerales del entorno deben desgastarse. Luego, se mezclan hasta que se forma la arcilla. Con el tiempo, la presión de las capas de la tierra las unifica, formando una pasta. Uno de nuestros materiales habituales es el feldespato, que se usa en el cuerpo del barro y el esmalte. Es una piedra muy dura que, para triturarla, es necesario adaptarle un motor de camión a una moledora.

Cada pieza narra múltiples historias, habla de su dueño, de sus necesidades y preferencias. Es lo más importante de la obra, que cumpla con los requisitos de hechura de su propietario a la hora de hacer el pedido. “La pieza terminada refleja las particularidades del gres criollo que usamos. Esta es una pasta de varios barros que llega a su punto óptimo de cocción a los 1,250 grados Celsius. Es un material de calidad, es totalmente local y ese es uno de los logros más satisfactorios de nuestro trabajo”, explica la artesana.

“Las piezas hablan, en gran parte, del artesano que las hace, su estado de ánimo y físico el día de su hechura. Hablan de los hornos con los que trabajamos, de las temperaturas de cocción que utilizamos y los cambios físicos que estas crean en las superficies de las piezas”

El trabajo final de cada cerámica muestra su proceso de elaboración: táctil y cálido. La inspiración nace en las superficies de las portadas de manuscritos iluminados góticos, la fayenza francesa del siglo XX, la cerámica coreana, en particular sus jarras de la luna, entre otras referencias. Asimismo, está influenciada por las conversaciones que surgen en el taller, con los clientes, en la cerámica y artesanía tradicional dominicana.