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Yoko Ono llega a sus 88 años alejada de la palestra pública

Yoko Ono

“En cierta manera, ambos arruinamos nuestras carreras por estar juntos”.

Yoko Ono

Fotos: Fuente externa

La artista japonesa Yoko Ono nació el 18 de febrero de 1933 (88 años), en Kamakura. Es proveniente de una familia aristocrática de Tokio, a su padre Eisuke Ono, le precede el linaje Samurái, mientras que, su madre Isoko Ono, pertenece al clan Yasuda, una de las castas más adineradas de todo Japón. Aunque durante su infancia vivió rodeada de lujos, siempre sintió el desapego emocional de sus progenitores.

A temprana edad se inclinó por la música, debido a que sus papás eran melómanos. Eisuke era pianista y, por esto, ella empezó a sentir cierto interés por el área musical, ya que constantemente era expuesta a Bach, Beethoven y Brahms, igualmente, le inculcaron la tradición japonesa. A sus cuatro años de edad, Yoko ofreció su primer concierto de piano.

Asistía a una escuela progresista llamada Jiyu Gakuen, que estaba ubicada en un edificio de Frank Lloyd Wright, donde le ordenaban a escuchar la música del entorno. Algo impresionante y que ella debía hacer era traducir el sonido de los pájaros a notas musicales.

Se incorporó a la Universidad Gakushuin para estudiar Filosofía, carrera que luego abandona para irse a los Estados Unidos, donde estaba viviendo su familia. Tiempo después, ingresó al Sarah Laurence College, una exclusiva escuela para mujeres donde se la pasaba los días escribiendo Haikus (poemas cortos japoneses) bajo un árbol. En este período, inició su serie de instrucciones. Simples frases que contienen un llamado a la acción para abrir la imaginación y la mente, como Smell Piece “Envía el olor de la luna” o Lightning Piece “Enciende un fósforo y míralo hasta consumirse”. 

Una antigua profesora del Sarah Laurence fue quien le recomendó a Yoko conectarse con John Cage y los otros compositores que estaban explorando nuevas ideas sobre la música. En aquellos tiempos, el maestro D.T Suzuki estaba enseñando en Columbia las ideas detrás del Budismo Zen, por lo que su influencia generó una diáspora que afectó a la Generación Beat, a Cage y a toda la conglomerado artístico del Greenwich Village. Con esto Yoko empezó a visitar los círculos de vanguardia, vestida a la usanza beatnik con pelo suelto y largo, ropa negra y nada de maquillaje, encontrando en ese estilo un soporte para expandir sus ideas.

Vida sentimental y desaciertos

En este ámbito, ella conoce a Toshi Ichiyanagi, un popular compositor japonés con una beca en Juilliard, con quien se casó. Alquilan un loft en Chamber Street amueblado solo con cajones vacíos de naranjas. Lo que es hoy el trendy barrio de TriBeCa, para aquella época era un área de edificios abandonados. Yoko había sido desheredada por su familia, y tras ello, decidió volcarse a vivir como una artista bohemia.

Su espacio se convirtió en un año en una plataforma para exponer el trabajo de la vanguardia experimental neoyorkina (Phillip Glass, Merce Cunningham, Cage, etc.). Junto al pionero minimalista La Monte Young, recreaba estos happenings al que llegaron a asistir 200 personas, incluyendo, a Marcel Duchamp y Peggy Guggenheim.

Fue en esta época que alejó la pintura tradicional de su vida. Las palabras y las ideas podían ser arte, además entendía que su trabajo debía ser espontáneo, vivo y continuo, la audiencia puede terminar la obra con su propia mente, convirtiéndose también en artistas. Todas estas ideas la convirtieron en una pionera no reconocida, pero la más famosa del arte conceptual.

Años más tarde, contrae nupcias con Anthony Cox (1962 – 1968), junto a él procreó a su primera hija, Kyoko Chan Cox. En 1969, se casó con John Lennon, el líder de The Beatles y padre de su segundo hijo, Sean Taro Lennon Ono.

Siempre se dijo que ella se mantuvo bajo la sombra de su tercer esposo por la gran fama que ostentaba este en el plano artístico, sin la gente conocer que antes de ella conocerlo contaba con una carrera musical incomprendida por las personas, pero que aún así era una excelente artista.

El ser la esposa de Lennon y estar con él las 24 horas de día y los 7 días de la semana, le supuso el ganarse la antipatía de las seguidoras de The Beatles. Dos años luego, convence a su marido de mudarse a Estados Unidos permanentemente en 1971 y llegó al Edificio Dakota a lado del músico en 1973. Esto incluía, el dedicarse a tiempo completo a la crianza y educación de su hijo Sean, quien nació en 1975.

El 8 de diciembre 1980, la figura de John Lennon pasaba a la historia como uno de los exponentes más trascendentales de todos los tiempos, la muerte tocó su puerta, al ser asesinado a tiros. Yoko vivió su duelo refugiada la música y creó el álbum Season of Glass, que en la portada tiene los lentes ensangrentados de su esposo.

Yoko como viuda heredó de alrededor de 356 millones de dólares, que por su buena gestión deben ser al día de hoy unos 800,000,000 aproximadamente. En noviembre de 2020 cedió la administración de esta fortuna a su hijo Sean Lennon.