Inicio Whispers Villa Guardamangia: El primer nido de amor de la reina Isabel II

Villa Guardamangia: El primer nido de amor de la reina Isabel II

Villa Guardamangia

“Visitar Malta siempre es muy especial para mí. Me acuerdo de los felices días que pasé aquí con el príncipe Felipe cuando nos casamos”, Reina Isabel II.

Villa Guardamangia

Fotos: Fuente externa

Entre la belleza que distingue a Valetta, capital de Malta (archipiélago en el Mediterráneo), se erige un suntuoso palacete de piedra que se remonta a los años 1900, cuyo lugar cuenta con un extenso jardín. Villa Guardamangia se convirtió en la primera morada de la soberana británica después de contraer matrimonio con el duque de Edimburgo.

Villa Guardamangia

La pareja se casó en 1947 y llegaron a habitar en diferentes estancias de forma temporal, pero fue en esta residencia donde ellos vivieron de 1949 a 1951 fuera del entorno de Reino Unido. Aquí, la monarca hacía solamente el papel de madre y esposa, ya que Felipe estaba asignado como oficial en la Royal Navy y, en ese entones, ella aún no ocupaba el trono, hasta que ocurrió el precipitado fallecimiento de su padre, el rey Jorge VI.

Villa Guardamangia

El amor que se profesaban los esposos se afloraba por cada rincón de este domicilio y de forma principal en los jardines, donde llegaron a posar en varias ocasiones para ser fotografiados. En este nido de amor fue donde concibieron a su segunda hija, la princesa Ana.

Villa Guardamangia

Esta casa de estilo palazzo se encuentra localizada en las afueras de la ciudad maltesa. El estilo arquitectónico de Villa Guardamangia reside en una edificación hecha con piedra caliza y con techos altos; entre sus espacios se destacan seis habitaciones y establos. Su construcción fue a cargo de Sir Augusto Bartolo y, anteriormente, era una granja que llevaba por nombre Casa Medina.

Villa Guardamangia

Fue en 1929, que este espacio se alquiló por Louis Mountbatten (tío de Felipe de Edimburgo), por su privilegiada cercanía a Marsa (ciudad costera de Túnez). La villa posee una pista de carreras de caballos y un campo de golf, digno del estilo de vida que él y su familia ostentaba.

Villa Guardamangia

A pesar de que la vivienda no se encontraba en buen estado físico, pues ellos procedieron a restaurarla para así adquirirla como propiedad. Louis visitaba de forma asidua la casona, ya que estaba trabajando en Malta como Comandante en Jefe de la Flota mediterránea en la década de 1950. 

Villa Guardamangia

La Reina la recorrió por última vez en 1992, durante sus visitas oficiales a Malta. En sus posteriores viajes, deseaba que le dejaran verla, pero sus nuevos propietarios se negaron. Quizás, no se sentían a gusto por el deteriorado estado de la villa y les avergonzaba mostrársela así.

Villa Guardamangia

Ya en 2007, para la celebración de sus bodas de diamante la soberana y su consorte viajaron hasta Malta para recordar los idílicos años que pasaron en ella. Asimismo, en 2015 regresó a esa nación y en ese periplo a Valetta, con nostalgia comentó que: “Villa Guardamangia ahora parece bastante triste”.

Villa Guardamangia

No obstante, en 2018, el gobierno maltés decidió comprarla por unos cinco millones de euros y rescatarla de las ruinas. La casa albergará un museo sobre la estrecha relación que surgió entre la familia real británica y Malta.

Villa Guardamangia