Versace

El 15 de julio de 1997 supuso un antes y un después para el mundo de la moda, el lujo y el glamour: Gianni Versace era asesinado en su mansión de Miami Beach y, de sus cenizas, Donatella, la hermana pequeña, construyó su icónico personaje que es una referencia mundial

Versace no es sólo un imperioAnna Wintour, la famosísima editora de Vogue, declaró que el desfile de 1991 que cerraron, a ritmo de Freedom de George Michael, las cuatro grandes de la pasarela Christy Turlintong, Cindy Crawford, Linda Evangelista y Naomi Campell “ha sido un momento de proporciones bíblicas para el mundo de la moda”. Fue la primera vez que las pasarelas se convertían en escenarios, las modelos en celebridades, los diseñadores en estrellas del show business y los asistentes en grupies enfebrecidos de la moda. En esa escuela de brillos, lentejuelas, maximalismo y una estructurada exageración, se crío Donatella Versace, la hermana pequeña, discípula, protegida y confidente de Gianni, que hoy camina tras su estela con la seguridad de haber obtenido un sobresaliente entre los amantes de la firma.

Fashion designer Donatella Versace and her brother Gianni sit among the artworks they have collected in their home in Milan. (Photo by © Stephanie Maze/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Donatella colecciona amistades famosas, tiene millones de seguidores en Instagram, contratos millonarios, y es un referente en el mundo de los negocios, especialmente, para las mujeres. “Quiero luz, brillo, rotundidad y rock” sigue anunciando a los cuatro vientos, esos que no dejan de soplar a su favor ni de apartar escollos de su camino mientras agitan su rubia melena. económico que factura millones de euros, su irrupción en el mundo de la moda en los años ochenta significó una revolución que sigue cosechando éxitos. Su lema no podía estar mejor pensado: “no diseñamos para que las mujeres se sientan bellas, sino para que las mujeres se sientan poderosas”. Sin darse cuenta, con sus motivos grecorromanos, sus estampados animales, sus innovaciones tan rotundad, Gianni Versace fue un abanderado del empoderamiento de sus clientas quienes, además de venerarle, iban por el mundo pisando fuerte, sin preocupación alguna por el “qué dirán”.

La gran ventaja diferencial de Versace fue la mezcla, el color, la visión moderna y nada clásica de la moda. Sus desfiles eran un show para los cinco sentidos: primero por las modelos, recordemos a las grandes y voluptuosas diosas de los 90’, Claudia Shiffer, Cindy Crawford, Linda Evangelista, Naomi Campell… Y luego la música, desde Prince, pasando por Madonna hasta llegar a Elton Jones y, por supuesto, otorgando un especial protagonismo a sus clientas, mujeres de todas las edades, estilos y nacionales que, como bien decía la canción de moda de los noventa del grupo sueco Roxette, ellas “gonna get dressed for success”.

Porque más allá de los vestidos, para algunos excesivos, para otros un símbolo de libertad, Gianni Versace, el creador de la firma y de su espíritu, estaba siempre haciendo arte. Merece la pena destacar que tenía una surtida biblioteca, perfectamente equilibrada entre clásicos y contemporáneos, con una clara tendencia a hacia la historia griega y romana, y una colección que hacía las delicias de los conocedores de las artes plásticas.

El crecimiento de la Dinastía Versace fue vertiginoso, al punto que para el año de la muerte de Gianni, 1997, ya era una referencia en alta costura y sus vestidos, de cinco cifras, se podían ver tanto en Jennifer López como en Lady Di (quién, casualmente, falleció en un trágico accidente en París un mes después del asesinato del diseñador). Un legado que su hermana pequeña, Donatella Versace, recibió de la manera más dolorosa e inesperada pero, con amor entrega y valentía (no había en aquella época muchas mujeres al frente de una marca de esas dimensiones) supo no sólo llevar al flote, sino encumbrarla a la cima con la que su querido hermano había soñado siempre.

MILAN, ITALY – JULY 15: Donatella Versace poses with her son Daniel (L) , daughter Allegra and Paul Back as they arrive at the dinner at Palazzo Reale, after the ballet «Thanks Gianni with Love» to commemorate the tenth anniversary of the death of Italian stylist Gianni Versace July 15, 2007 in Milan, Italy. (Photo by Giuseppe Cacace /Getty Images)

Lujo, glamour y espectáculo sobre la pasarela

Anna Wintour, la famosísima editora de Vogue, declaró que el desfile de 1991 que cerraron, a ritmo de Freedom de George Michael, las cuatro grandes de la pasarela Christy Turlintong, Cindy Crawford, Linda Evangelista y Naomi Campell “ha sido un momento de proporciones bíblicas para el mundo de la moda”. Fue la primera vez que las pasarelas se convertían en escenarios, las modelos en celebridades, los diseñadores en estrellas del show business y los asistentes en grupies enfebrecidos de la moda.

En esa escuela de brillos, lentejuelas, maximalismo y una estructurada exageración, se crío Donatella Versace, la hermana pequeña, discípula, protegida y confidente de Gianni, que hoy camina tras su estela con la seguridad de haber obtenido un sobresaliente entre los amantes de la firma. Donatella colecciona amistades famosas, tiene millones de seguidores en Instagram, contratos millonarios, y es un referente en el mundo de los negocios, especialmente, para las mujeres. “Quiero luz, brillo, rotundidad y rock” sigue anunciando a los cuatro vientos, esos que no dejan de soplar a su favor ni de apartar escollos de su camino mientras agitan su rubia melena.

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