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Vanessa Espaillat de Lovett: “Mi pasión por lo urbano nace de mi interés por el bien común”

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Vanessa Espaillat de Lovett: “Mi pasión por lo urbano nace de mi interés por el bien común”

EN PORTADA.

Creativa.

Vanessa Espaillat de Lovett

“Mi pasión por lo urbano nace de mi interés por el bien común”

 

Vanessa Espaillat de Lovett, es la arquitecta de alma urbana, que hace un tiempo emprendió un viaje con su mochila cargada de sueños, los que siempre han estado enlistados por el deseo de ser parte de la revolución que dará origen a los nuevos modelos de urbes y el que en cierta medida, ha venido realizando.
texto Nathalie Hernández fotos Luis Vidal estilismo Raúl Cohen asistencia de estilismo Karina de los Santos maquillaje Bryan Santana peinado Elvira Sepúlveda vestuario Max Mara y WeAnnaBe accesorios Mónica Varela

Caminar por las calles de una ciudad, es para Vanessa Espaillat llevar su imaginación a pasear. Para esta urbanista ir por una urbe destruida y en mal estado, es solo una oportunidad para dar paso solo a los sueños y a las posibilidades de mejorarlo, convirtiéndolo en un espacio único, en el que los ciudadanos, sin excepción, puedan disfrutar a plenitud.
Espaillat es una joven a quien la pasión le brota de sus labios al hablar de sus proyectos ya materializados, al igual que cuando describe la ciudad con la que sueña. Cuando Vanessa idealiza la ciudad del futuro, solo puede ver una urbe moderna, con espacios organizados, limpios, pero sobre todo, inclusiva. Con la cálida sonrisa, que con frecuencia deja escapar, esta joven talentosa, arquitecta y urbanista nos cuenta su historia, trayectoria profesional y sus planes futuros.
RS: ¿Cómo se inicia toda esta historia? La de Vanessa Espaillat Lovett como urbanista.
Vanessa Espaillat: Mi interés por el urbanismo surge como resultado de mi insatisfacción con la arquitectura que conocía hasta el momento. Durante mis estudios en la Universidad Iberoamericana, Unibe, encontré profesores con inquietudes similares que me acompañaron en mi búsqueda por una arquitectura más efectiva, que respondiera a los retos socio-económicos y medioambientales de la época que nos ha tocado vivir. Al finalizar mis estudios de grado en República Dominicana, salí del país en búsqueda de nuevos horizontes.
Me mudé a Londres para cursar una maestría en Vivienda y Urbanismo en el AA School of Architecture, la escuela de los intelectuales más revolucionarios y destacados de la Arquitectura y el urbanismo contemporáneo. Durante ese año en Londres, invertí horas interminables en la biblioteca de AA, estudié esta emblemática ciudad y otras ciudades europeas, latinoamericanas y asiáticas, visité algunas de ellas para hacer propuestas de diseños urbanos junto con mis compañeros y profesores, como parte de mi formación académica.
RS: ¿De dónde nace su pasión por lo urbano?
Vanessa Espaillat: Mi pasión por lo urbano nace por mi naturaleza política y mi interés por el bien común. La política es muy importante para lograr un planeamiento urbano consensuado y diseñar ciudades incluyentes, “ciudades de todos”. Aristóteles nos dice que lo político deriva de la existencia de la polis, de ese espacio común donde coexisten variados grupos de individuos y por ende, existe la posibilidad de conflicto. A mucho orgullo, soy descendiente de dos ilustres expresidentes dominicanos, Ulises Francisco Espaillat y Rafael Filiberto Bonnelly Fondeur.
Fui adiestrada desde pequeña a exponer mis ideas y debatirlas con gran pasión, siguiendo el ejemplo de mi padre Alberto Espaillat, que sueña con un ejercicio de la política apegado a los valores éticos fundamentales y al servicio del bien común. En casa de mis abuelos y en la nuestra se discutía a toda hora, el acontecer nacional, los asuntos políticos y económicos de mayor interés y desde pequeña tuve que aprender a exponer mis ideas con pasión y firmeza en base a argumentos bien sustentados, si quería participar de estos acalorados intercambios.
Era de esperar, que de tanto ejercitar mi derecho a expresarme, desarrollara la vena periodística de mi madre Lourdes Bonnelly y de mi tatarabuelo materno, Arturo J. Pellerano Alfau. Esa habilidad de confrontar ideas, reconocer las diferencias culturales, comprender las limitaciones económicas, compartir visiones y sacar mis propias conclusiones, es lo que alimenta mi imaginación, y es donde me siento más feliz. Las grandes urbes son las herramientas claves para conservar los suelos y para reducir el impacto humano en el planeta. Mi reto es crear ambientes urbanos exitosos, donde numerosos grupos de individuos quieran coexistir productivamente y así contribuir de forma más significativa a la batalla contra el cambio climático y sus efectos.
RS: Al transitar por una zona urbana descuidada, en mal estado… ¿Qué pasa por su pensar?
Vanessa Espaillat: Pienso en su potencial y mi imaginación empieza a llenar el espacio con posibilidades de cómo mejorarlo. Empiezo a identificar precedentes que aplican a la zona urbana y construyo argumentos a su favor. Analizo el territorio y observo el uso que las personas le dan al lugar. Todo esto ocurre en unos minutos, luego vuelvo a la realidad. Esto me pasa mucho y a veces solo es un ejercicio mental.
Otras veces, si la idea vale la pena, puede convertirse en un proyecto. Este es el caso del litoral costero de Santo Domingo, empezó como un ejercicio mental hace una década, y hoy todavía sigo muy interesada en contribuir a transformar nuestras costas, revitalizar y potencializar nuestra ciudad y malecón. Volver más atractivas nuestras playas urbanas, crear incentivos de desarrollo para que los inversionistas prefieran construir frente al mar o ríos y, trazar normativas que aseguren el triunfo de todos los que inviertan allí. La ciudad gana espacio público frente al mar, financiado por el sector privado y un frente marino residente digno del siglo XXI.
Una vida dedicada a la arquitectura y el urbanismo
“Soy arquitecto antes de ser urbanista, así que para mí, la arquitectura representa mi lengua materna en el diseño, mi fundación. Pero, entendí que todas esas disciplinas espaciales se encuentran en un espectro fluido y que no hay necesidad de separarlas”.
“Desde niña me cautivó, el dinamismo de las ciudades. En los viajes que realizaba con mis padres Alberto y Lourdes, y mis hermanos Carlos y Enrique a diferentes ciudades del mundo, me encantaba el ir y venir de la gente en la ciudad y visitar los museos, lugares históricos y emblemáticos. Ahora mi nueva hermana Nicole y mi esposo Ryan, son parte importante de esos viajes. Mis padres insistieron en la importancia de viajar y conocer.
En vez de regalarnos algo material, preferían llevarnos en sus recorridos por Estambul, Londres, Madrid, París, Toledo, Venecia, Atenas, New York, Boston, Montreal, Quebec, entre otras. Esa sensación de ir a un lugar desconocido, me llena de emoción y es difícil imaginarme una vida sin ese espíritu explorador”.
RS: ¿Cuál es su historial o preparación académica?
Vanessa Espaillat: Mi formación escolar se inicia en el preescolar y la primaria Montessori, con María Consuelo Brugal y Guadalupe Romero, a quienes les debo mi curiosidad permanente por aprender. Fui una niña muy precoz y desde los nueve años, mis padres me enviaron fuera del país cada verano, a campamentos y escuelas en Estados Unidos y Canadá, también, a viajes culturales por el mundo, donde conocí las grandes ciudades.
En el colegio Lux Mundi, me interesé por la literatura y la historia universal. En el colegio Carol Morgan, tuve el espacio y la libertad artística de crecer como diseñadora. En Unibe aprendí a ser arquitecto y en el AA, a ser una urbanista. En Columbia University, continué aprendiendo acerca del diseño urbano y la planificación. Fue allí donde convergieron todas mis experiencias previas y entendí que tenía una perspectiva única que ofrecer al mundo.
Vivir en Nueva York es una educación diaria, cosas que te encantan y otras que solo te queda reírte a carcajadas, es donde muchos venimos a encontrarnos y luego de varios tropezones, nos damos cuenta que la única forma de ganarle al sistema, es ofreciendo aquello que te hace único y te distingue del resto. Aquí tuve que confrontarme con una pregunta muy clave: ¿Quién soy y que puedo ofrecer al mundo?

“Desde niña me cautivó el dinamismo de las ciudades, me encantaba el ir y venir de la gente en la ciudad”.

RS: ¿En qué momento se percata de querer ser una planificadora y diseñadora urbana?
Vanessa Espaillat: En el momento que entendí que la arquitectura, la planificación y el diseño urbano, son uno mismo. Me considero una diseñadora que navega fluidamente entre disciplinas y comunidades, para buscar las mejores soluciones espaciales a los problemas y retos de los asentamientos humanos.
RS: En su trajinar por las diferentes zonas urbanas en las que ha obrado, ¿qué ha aprendido Vanessa?
Vanessa Espaillat: He obrado como urbanista en cuatro de los siete continentes, en ciudades como Santo Domingo, Londres, Hamburgo, Beijing, Taipei, Juaben, Nueva York, Nueva Jersey, Nueva Rochelle, Kumasi y Acra. Gracias a todas ellas, tengo una perspectiva única.
Todos compartimos los mismos retos globales y creo que la solución se encuentra en la colaboración. Algunas ciudades están más avanzadas que otras, pero a veces las ciudades menos desarrolladas tienen la oportunidad de no repetir los errores de las grandes metrópolis y esa ventaja competitiva no se debe desperdiciar.
RS: ¿Cómo visualiza la ciudad del futuro?
Vanessa Espaillat: Es aquella que utiliza la tecnología y el diseño para transformar sus comunidades en lugares más innovadores, sostenibles, atractivos y con mejor calidad de vida para sus habitantes.

“Cuando pienso en ciudad, pienso en todos los que en ella habitan, hombres y mujeres. Pienso en los niños que no pueden ver o caminar con facilidad”.

RS: Es usted de las pocas féminas que han incursionado en el ámbito del urbanismo, ¿qué se siente ser una de ellas?
Vanessa Espaillat: Ahora no somos tantas, pero sí creo que habrá un incremento significativo de mujeres urbanistas muy pronto. Zaha Hadid, una de las arquitectas más famosas que ha existido, también egresada de AA, dijo que para una mujer es muy difícil emprender sola y que todavía vivimos en un mundo de hombres.
Eso está cambiando. Cuando conocí a mi esposo, el también arquitecto Ryan Lovett, pensé que la única forma de emprender en Estados Unidos, era si lo hacíamos juntos y luego nos dimos cuenta que yo debía atreverme a lanzarme sola. El ejemplo de mi padre Alberto Espaillat, que fundó su propia empresa de construcción a los 23 años, me ayudó a perder el miedo. Estoy convencida de que mi perspectiva femenina es una herramienta adicional que tengo a mi favor.
Porque cuando pienso en ciudad, pienso en todos los que en ella habitan, hombres y mujeres. Pienso en los niños que no pueden ver o caminar con facilidad, pienso en las madres solteras que trabajan en las calles para poder comprar los alimentos del día y pienso en las jovencitas que sienten inseguridad cuando caminan por calles oscuras o mal diseñadas. La perspectiva femenina no es solo mucho más inclusiva, es necesaria y debe de ser parte del debate.
RS: ¿Quiénes son sus mentores?
Vanessa Espaillat: Los arquitectos Amín Abel y Sonya Pérez, me inspiraron a inclinarme por el urbanismo desde muy temprano en la carrera en Unibe. Luego el brasilero Jorge Fiori en la AA, me abrió los ojos a la intersección del diseño, la planificación y las políticas sociales urbanas que responden a contextos de irregularidad e informalidad.
Me empujó a conocer proyectos como “Favela-Bairro” en Río de Janeiro, del urbanista Jorge Mario Jáuregui, quien fue consultor del proyecto “La Barquita”. Lawrence Barth del AA, me habló de ciudades-regiones altamente innovadoras basadas en la nueva economía y nos llevó a Taiwan a conocerlas. Richard Plunz en Columbia University, me enseñó a entender mejor nuestro rol frente al cambio climático y me dio el espacio para explorar soluciones globales dentro de su Urban Design Lab.
He tenido muchos mentores en mi vida profesional, pero nadie se compara con los que están ahí día a día, evolucionando y aprendiendo contigo. Mi padre Alberto, me regala su amor por los libros, la política y por las grandes obras civiles que construye. Mi madre Lourdes, me transmite su pasión por el periodismo, la educación, las relaciones públicas y los proyectos de impacto social.
RS: Además de ser rehabilitadora de espacios urbanos, usted es catedrática y fuente de información para muchos jóvenes que decidieron embarcarse en este quehacer. ¿Puede hablarnos de esas experiencias?
Vanessa Espaillat: He impartido clases de diseño en varias ocasiones y estoy actualmente preparando una propuesta para Columbia University, para impartir una clase de diseño urbano sobre Santo Domingo y sus costas.
También, voy a impartir una clase de diseño urbano junto con mi esposo en el New York University Schack Institute of Real Estate, que precisamente, ahora estamos terminando de diseñar. Ambas me llenan de mucha ilusión. Me gusta oír los puntos de vista de los más jóvenes y crecer junto con ellos. Es una forma bellísima de mantenerme informada con una nueva generación de diseñadores.
Antes de emigrar, tuve la dicha de enseñar a estudiantes de arquitectura dominicanos, en mi alma mater Unibe y en la UNPHU. Recién graduada de Columbia University, fui profesora de estudiantes de grado junto con mis mentores, Richard Plunz y Patricia Culligan. Luego tuve la oportunidad de enseñar a estudiantes de secundaria, en el programa de verano de Columbia University acerca de temas de sostenibilidad, arquitectura, diseño urbano e ingeniería.
Me gusta hablar con jóvenes que tienen interés por estas áreas y están decidiendo dónde estudiar. En particular con las jóvenes dominicanas, que al igual que yo, sienten muchas dudas antes de especializarse y se les hace difícil encontrar profesionales del Urbanismo con las cuales identificarse.

“La perspectiva femenina no es solo mucho más inclusiva, es necesaria y debe de ser parte del debate”.

 

RS: Usted trabajó en diversas comunidades de la ciudad de Nueva York, ¿cuáles son los recuerdos y experiencias que guarda de ello?
Vanessa Espaillat: Trabajé como planificadora para comunidades donde había mucho conflicto social como resultado de procesos de desarrollo y rezonificaciones liderados por la ciudad y el sector privado. Fui parte de esos procesos y siento que gané una perspectiva única en esos tres años.
Me identifiqué con los latinos, bengalís, judíos, afroamericanos y demás grupos que tenían una vida residiendo en esos barrios y estaban nerviosos de cómo este nuevo proceso iba a transformar su entorno. Entendí la expectativa de la ciudad, que necesita pensar en el futuro de la urbe y tiene el mandato de crear o preservar 200,000 unidades de viviendas asequibles en una década.
Entendí a los desarrolladores privados, que para proveer estas unidades de viviendas asequibles que la ciudad y la comunidad necesitan, deben de combinarlas con viviendas para jóvenes profesionales con un mayor poder adquisitivo que requieren de múltiples servicios dentro del desarrollo, opciones de transporte y el acceso a oportunidades de empleo cerca de sus hogares.
Estas tensiones entre los actores existen en todas las urbes y mi labor como urbanista y arquitecta, es diseñar un proceso donde todos los actores conozcan el vocabulario necesario para entablar una conversación productiva y luego buscar momentos donde todos ganen. Si puedo agregarle valor al proyecto y al mismo tiempo agregarle valor a la comunidad que lo recibe, creo que mi trabajo está hecho.
RS: “Ella” es su nueva firma de diseño, ¿cómo nace?
Vanessa Espaillat “ella” es el resultado de 30 años de experiencias vividas y de mi interés por emprender un proyecto profesional propio en un contexto global. Elegí “ella” como mi marca distintiva, porque es el pronombre femenino antes del verbo, el momento de investigación, diseño e innovación que precede la acción en cualquier proyecto urbano, no importa su escala.

CONFESIONES ÍNTIMAS

Nombre completo: Vanessa María Espaillat Lovett
Profesión: arquitecto, planificadora y diseñadora
urbana
Un país: República Dominicana
Una ciudad: Nueva York
Un libro: The Power Broker por Robert Caro
Una película: The Before Trilogy de Richard Linklater
Una hora del día: El atardecer
Un plato: Las habichuelas de Angelita Un estilo: Contemporáneo