P.S. IT’S FANCY.

Foto: Fuente externa
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“Mi relación con la perfección es enfermiza, de esas que no tienen cura ni fecha de expiración”

Quizás es su adicción a lo perfecto o que el año en que nació coincide con el lanzamiento del primer misil intercontinental (misil de largo alcance) con carburante sólido por parte de Estados Unidos, pero su carrera ha estado siempre definida por impecables y explosivos éxitos, dentro y fuera de “América”.
Quizás es su adicción a lo perfecto o que el año en que nació coincide con el lanzamiento del primer misil intercontinental (misil de largo alcance) con carburante sólido por parte de Estados Unidos, pero su carrera ha estado siempre definida por impecables y explosivos éxitos, dentro y fuera de “América”.
Ya sea reposicionando a Gucci, diseñando para Yves Saint Laurent, construyendo su propia marca o dirigiendo sus cientos de tiendas; además de hacer las fotos de campaña, modelando para ellas, siendo el tema principal de una canción de Jay-z, como director y productor de cine o controlando todas las anteriores, Tom Ford se ha jugado todas sus facetas a la perfección.
Él es Virgo y ya superó su “crisis de la mediana edad”, o al menos eso pensamos después de ver su gran catarsis en pantalla con “A Single Man” (2009), su ópera prima. Nació el 27 de agosto de 1961, en Austin Texas, pero creció en Santa Fe. Dice que desde pequeño es bastante selectivo con lo que viste, y que hablar de su abuela paterna es recordar su primer encuentro con la moda.
Desde niño también se interesó por el diseño de interiores. “Cuando mis padres salían a cenar, yo cambiaba todos los muebles de la sala de lugar y, cuando llegaban, parecía un espacio totalmente distinto”. Fue precisamente siguiendo “la vena del arte” que, a sus 17, se mudó a Nueva York para perseguir una licenciatura en “Historia del Arte”, pero terminó asistiendo más a Studio 54 (club nocturno) que a sus clases en NYU por lo que no sorprendió a nadie cuando abandonó su Alma Mater, pero sí cuando probó suerte en una efímera carrera como actor de comerciales de televisión en Los Ángeles…y no resultó.
Regresó a la Gran Manzana para darle una segunda oportunidad a los estudios, optando por Arquitectura en Parsons. En su último año, se transfirió al campus de París, donde hizo pasantía en Chloé, la casa de moda francesa. Fue allí donde Ford se convenció de que la arquitectura era muy seria y que la moda era lo suyo. “Cuando hacía maquetas, me interesaba más por lo que llevarían puesto las personas que visitarían el lugar, que en la edificación en sí”. Sin embargo, se terminó graduando de Arquitectura, porque el proceso de cambio de pensum implicaba iniciar prácticamente desde cero.
Una vez egresado, trabajó como asistente de diseño para la diseñadora Cathy Hardwick. También lo hizo para Perry Ellis. En 1990 decidió establecerse en Europa y fue entonces cuando encontró su gran diamante: Gucci, lo único que ese entonces, estaba en bruto. La marca estaba vacilante, al borde de la bancarrota y Ford fue contratado para diseñar nuevas colecciones para mujeres.
El arriesgado Ford revolucionó con diseños elegantes, pero no tan conservadores. Explotó la sexualidad en las campañas de sus colecciones, llevando los 70 a los 90 y haciendo que las modelos mostraran, cada vez, más piel. Asumió riesgos que se tradujeron a billones a favor de la empresa, ganándose el apodo de “Salvador de Gucci” y demostrando que si algo aprendió de la moda estadounidense, fue a tener la sensibilidad de diseñador, pero la cabeza de negociante. “Con Gucci hice todo lo contrario a lo que estaba en el contrato y funcionó”.
Cuando la marca adquirió Yves Saint Laurent, Ford también diseñó para ellos y, sin darse cuenta, se convirtió en director creativo de ambas y en un hombre poderosamente exitoso antes de cumplir los 40.  
Composición: Marcos Nova
Composición: Marcos Nova
Sin embargo, en 2004, cuando la marca cambió de ejecutivos, Ford renunció, porque ya no gozaba de la misma libertad creativa. Y a pesar de que esta fue una de las temporadas más oscuras de su vida, fue en la que tuvo el encuentro más profundo consigo mismo. “De repente no sabía quien era ni quién se suponía que debía ser. Cuando pude sentir en vez de pensar, me di cuenta que me encanta construir cosas, ya sea una compañía, una tienda, una marca, una película; eso es lo que me hace feliz, eso es lo que amo hacer”.
Un año después, en 2005, nació Tom Ford, la marca, siendo su libro el primer producto creado bajo la firma. A este le siguió la colección de ropa masculina, con los años la femenina, así como una línea de perfumes, maquillaje y decenas de tiendas en distintos puntos del mundo. Además de espacios en la agenda para explorar en el cine como director. De hecho, se encuentra en la espera del estreno de su segunda película: “Nocturnal Animals”, para finales de este año.
Composición: Marcos Nova
Composición: Marcos Nova
Y hablando de animales, Tom Ford tiene dos perros, ambos Fox Terrier. Cuando está depresivo, se viste de traje y corbata porque siente que le conectan con su esencia. A pesar de su rebelde y atrevida imagen pública, Ford se considera una persona muy tímida.
Dice que para ser buen diseñador es importante ser parte del mundo, ver TV, leer revistas, saber cuál es la cultura del momento y así poder reaccionar ante ella. Y acerca de la trillada, pero necesaria explicación sobre la inspiración, comenta: “Me inspiro en mujeres que tienen estilo, diferentes edades, diferentes tipos de cuerpos, porque celebro la individualidad. Usualmente son mujeres que tienen personalidad, trabajo, hijos, pero sobre todo, que tienen una vida. Y esto último es lo más importante”.

¿Por qué el negro?

«Es elegante y representa exclusividad. Me encanta, de hecho, podría diseñar todo en negro. Para mí, el negro es sobre escultura, textura, tela, forma… el color se pierde y te enfocas en el resto. Es muy puro, muy escultural. Además, si vas a invertir mucho en una pieza, por lo general, es negra», Tom Ford.


Editorial

Ella ocupa espacios cada vez más protagonistas dentro de la sociedad. Más que la respuesta a factores políticos, económicos, religiosos, psicológicos y culturales, la moda es un referente histórico, contando –a través de sus piezas– los aconteceres de cada época.
También se le asocia con frecuencia a la belleza, conformado juntas un mundo complejo, en constante cambio, de esos que solo se comprenden cuando los exploras. Es precisamente esta última nuestra gran razón de ser: explorar.
También lo es informar, entretener, descubrir, compartir, crear conciencia, opiniones y, sobre todo, vivirlo. Porque si algo tiene de constante la moda, es la libertad de expresarte con ella. Eso es “P.S. IT’S FANCY”, un espacio heterogéneo, creativo y fancy (elegante), donde, a través de nuestros distintos formatos, conversaremos sobre tendencias, talentos, figuras icónicas, pasarelas, estilos e historias.
¿Por qué tantos títulos en inglés? Porque el lenguaje de la moda está compuesto, en su mayoría, por anglicismos. Así que en esta primera entrega pusimos “Under The Spotlight” (bajo reflectores), a Tom Ford. No solo por lo emblemático de su persona, sino porque su adicción al trabajo, su búsqueda de lo perfecto y la pasión que envuelven todo lo que emprende, me resultan, además de fascinantes, bastante familiares.

firmaNataliaNachon