Sandro Silva & Marta Seco: La versatilidad del Grupo Paraguas

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Grupo Paraguas

En portada.

Exitosos.

Sandro Silva y Marta Seco representan el cerebro y alma de uno de los grupos hoteleros más aclamados del momento. El trabajo y talento los ha llevado a cruzar fronteras y lograr lo inimaginable con la gastronomía, creando un imperio que ha enamorado al mundo a través de experiencias, empezando por Madrid.

texto: María J. Sued fotos: Cortesía Grupo Paraguas

Desde que te encuentras en la ciudad de Madrid, sin duda alguna, lugares como Ten con Ten, El Paraguas, Amazónico y demás restaurantes de la misma familia son los primeros en encabezar la lista para visitar, e incluso de las primeras opciones por excelencia de aquellos que ya residen en la ciudad. Y es que se han convertido en el sello absoluto de lo que es una gastronomía exquisita y ambiente ideal. Pero, sobre todo, son la referencia de lugares llenos de encanto que te transportan a escenarios idílicos para tener experiencias únicas e inigualables. 

La mayoría de las historias de éxito casi siempre inician con trayectorias que te inspiran al esfuerzo, trabajo, dedicación y del típico “Trust your Journey”. En esta ocasión, la de Sandro Silva no es la excepción, quien desde muy joven, se imaginaba como futbolista y tenía muy lejos la idea de ser uno de los chefs y empresarios más exitosos en la hostelería. 

Sandro, nacido en Brasilia, comenzó trabajando con su tío, el chef asturiano Fernando Martín, su único mentor en el conocido Trascorrales, en Oviedo. Luego, bajo su tutela, trabajó en El Raitán, especializado en guisos. Más tarde, se trasladó a la marisquería de Bocamar, también ubicada en la ciudad de Oviedo. 

Posteriormente a su experiencia en Asturias, se mudó a Madrid. Allí, pasó por restaurantes como El Oso, de María Lorenzo y Pepe Villanueva, para más tarde acabar en El Higuerón, de Benalmádena, de su misma propiedad. También formó parte de la inauguración de Aspen, ubicado en La Moraleja, y el famoso Flánigan, en Mallorca, ambos pertenecientes al empresario Miguel Arias.

Al igual que su vasta experiencia por una línea de distinguidos lugares de España, Silva también posee formación en el extranjero bajo su mandil. Contó con la oportunidad de poder seguir su aprendizaje y estudio del mundo de la gastronomía tanto en Francia como Italia. 

Sin embargo, para este chef no todo acaba en la cocina. Su idea y pasión por lo que hace lo hizo llegar más allá y, de la manera más versátil, decide iniciar como empresario en el 2004, con la apertura del primer restaurante de su propiedad: El Paraguas. Aquello abrió las puertas para formar el afamado grupo conocido hoy en día como “Grupo Paraguas”, sinónimo de una maravillosa experiencia gastronómica que tiene como propósito brindar una sensación y aventura que va más allá de solo comer, como han explicado sus fundadores en distintas ocasiones. 

Con el inicio de El Paraguas, Sandro Silva se preguntaba qué faltaba por hacer en la restauración y era el momento de romper, cambiar, hacer las cosas de otra manera y plantear un modelo de negocio enfocado en el cliente, en el que se le trate como a un amigo. Para él, la gente tiene que salir de su casa no sólo a conocer un restaurante y a comer bien, sino a vivir una experiencia, visitar un restaurante que esté vivo, lleno de historias y en el que continuamente ocurren cosas y donde te hagan sentir parte de él. 

Indudablemente, el modelo de los restaurantes ha cambiado gracias a Sandro. Pero lo más importante es que, a través de lo que ha creado, ha podido generar felicidad. Lo que de una forma u otra ha hecho que pudiese entender la restauración y qué hacer de ella, de una manera diferente.

Con las ideas claras y junto a su socia fundadora, Marta Seco, con quien Silva inició este admirable y exitoso trayecto, el Grupo Paraguas ha tenido un reconocido éxito nacional e internacional, originado en una de las ciudades más icónicas de Europa: Madrid. Cada uno de los restaurantes que lo lideran tiene una esencia distinta, y es la que los mantiene vivos, además de lo atractivo que pueden llegar a ser cada uno por separado. 

En cuanto a “El Paraguas”, es el lugar por excelencia de los sibaritas que valoran las cosas bien hechas. Es allí donde se sienten en casa gracias a su cercanía y pasión. Desde el personal hasta cada pequeño detalle del lugar, hacen que sea el ideal para el cierre de importantes acuerdos, el inicio de las nuevas ilusiones y promesas, en definitiva, la celebración de los grandes momentos de la vida de todos sus clientes. 

Por otro lado, Ten con Ten es un universo un poco más cosmopolita. Es una nueva forma de salir y entender la diversión en la capital, donde, sin importar la hora, podrás tomarte un cóctel. Con su cocina, crea una variedad de sensaciones a través de una carta variada en la que el falso risotto de sémola con trufa, o su popular pez mantequilla son ya clásicos de Madrid que siempre están de moda. En fin, es el punto de partida donde ver y dejarse ver.

También ubicado en el Barrio de Salamanca, zona característica del grupo, se encuentra Ultramarinos Quintín, la tienda de ultramarinos de toda la vida convertida en restaurante en la que la cercanía y calidez de su personal te hacen estar a gusto. Inspirado en un local muy parecido, perteneciente a la familia de su esposa y fundadora Marta Seco. Aquí no sólo se disfruta del buen comer y el placer de compartir momentos alrededor, sino que también es el lugar donde comprar las mejores conservas o una selección de productos frescos, o simplemente entrar a saludar, porque es la alegría de la calle y nunca te encontrarás solo. 

El Amazónico, en Madrid, ha sido un acierto total. Es una propuesta internacional y muy en tendencia, llena de aromas y sensaciones. Es un viaje por el Amazonas. Cada uno de sus rincones es toda una experiencia única para los sentidos, desde su cocina abierta, un espectáculo total, hasta la música y energía que se trasmite ahí. El icónico restaurante fue inaugurado a finales del 2019, en las ciudades de Londres y Dubai, con un pop-up ubicado en el desierto de Riyadh, en el presente año. 

Con Numa Pompilio, agregan a su gran familia una carta italiana para disfrutar en lo que se puede considerar como un cuento de hadas. Un auténtico viaje en el tiempo a la gloriosa época de los restaurantes y jardines burgueses europeos, es la sensación que transmite el lugar. Sus recetas nacen del recetario tradicional italiano, de la Italia menos conocida que ha viajado adquiriendo una forma de presentación única y de carácter internacional.

A los pies de la Puerta de Alcalá nacen Aarde y Origen, ambos con propuestas entrelazadas pero, a la vez, muy únicas e inigualables en sus estilos. En Aarde, la protagonista es la tierra. Es aquí donde te adentras en los paisajes del continente africano, su fauna, flora e inabarcables culturas. Sus infinitos aromas y colores conviven en armonía en espacios llenos de música, donde juegan con los instintos más primarios. De su cocina abierta salen platos y fuentes de cerámica tribal llenas de alegres sabores y texturas. En fin, te introduces en un mundo desconocido, arriesgado, pero rápidamente apreciarás que es la vuelta a las raíces, la exaltación de la pureza y el respeto máximo por la tierra.

Con Origen, su filosofía va más allá de una tendencia healthy, hacia el verdadero significado de la cocina y la dieta mediterránea, sin olvidarse del bienestar. Este es el lugar donde se redescubren los productos de elaboración sostenible y estacional. Algo único de su cocina es que se guía a través de las estaciones y ellas deciden qué ingredientes llevan los distintos platos cada temporada. En sus rincones predominan el bienestar, las fibras vegetales, el lino y todo tipo de materiales que respeten el planeta porque, al final, todo se enfoca en sentir orgullo por nuestros orígenes.