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Patricia Phelps de Cisneros, mecenas de la sofisticación del arte latinoamericano

Su nombre es sinónimo de libertad, espiritualidad y generosidad. Su labor a favor de la conservación, el estudio y la promoción de la cultura material iberoamericana, ha contribuido significativamente al fomento de la educación artística y a la formación de profesionales en el arte latinoamericano.

La pasión por el arte y el hermoso propósito que la ha llevado a difundir la cultura local a través de su prestigiosa colección a nivel mundial, es un camino que ha recorrido por más de 40 años. Integrar el arte de América Latina al canon global de la historia del arte es una ardua labor que busca visibilizar nuestras raíces.

La rigurosidad curatorial de su acervo le mereció ser escogida, en el 2016, como la coleccionista número 19 más importante del mundo. Pero, ¿por qué no posee una sede permanente donde pueda mostrar las piezas de arte que colecciona? Para Phelps, el no contar con un museo propio fue una decisión que tomó desde sus inicios y es que su misión principal es dar a conocer el arte latinoamericano en un contexto global y, para lograr este enfoque, es necesario que las piezas se encuentren en diferentes contextos porque, según su visión, las instituciones públicas necesitan apoyo en lugar de competencia.

La filántropa venezolana fundó, en los años 90, junto a su marido, el empresario Gustavo A. Cisneros, la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPC), una de las principales iniciativas educativas y culturales de la Fundación Cisneros, creada por la pareja en los años 70.

Sus hermosos ojos azules y la seguridad que proyecta, unida a la curiosidad y claridad de sus argumentos, nos dan un epígrafe de cómo Patricia desvela aquel tesoro único y valioso que alguna vez se encontró en su máximo esplendor, y hoy probablemente yace cubierto de polvo, en la desidia y el olvido.

Es justo esta capacidad de poder observar más allá de su mirada, lo que le ha permitido descubrir, junto a su marido Gustavo, obras que probablemente, en ese momento, no representaban ni prometían más de lo que se veía en su existencia.

Elegante, discreta y con un olfato único para descubrir las mejores obras contemporáneas y del modernismo latinoamericano, este gusto estético y la determinación de compartir en lugar de solo coleccionar nacieron en la cosmopolita ciudad de Caracas en aquella década de los cincuenta, época en la cual la ciudad se perfilaba como una de las grandes potencias de Latinoamérica.

“Me gusta concebir el arte como un presagio, un oráculo. Me gusta pensar en cómo algunas obras anuncian el mundo por venir, exploran cosas que van a pasar en política o que están sucediendo ahora. Y, por supuesto, a cierto arte contemporáneo no lo entiendo en absoluto, o solo lo entiendo años después, pero siento un gran respeto por todos los artistas, incluso por aquellos con los que no estoy necesariamente de acuerdo”.

Colección Patricia Phelps de Cisneros
Apenas se casó, y con ayuda de su esposo, comenzó a adquirir sus primeras obras, que fueron de la corriente de abstracción geométrica, así como piezas etnográficas de diferentes tribus del Amazonas. Así armó su primera colección en 1990, conformada por un conjunto de obras que, además de promover el arte a nivel mundial, conjuga la organización de más de sesenta exposiciones e incontables préstamos para exhibir las muestras en museos y universidades de todo el mundo. Diversidad, sofisticación y variedad de expresión artística en América Latina, es el punto focal de la colección de Phelps, presidida por su hija Adriana y que busca apoyar la innovación, creatividad, educación e investigación en el campo del arte latinoamericano.

“Me gusta concebir el arte como un presagio, un oráculo. Me gusta pensar en cómo algunas obras anuncian el mundo por venir, exploran cosas que van a pasar en política o que están sucediendo ahora.”


“Coleccionar es un placer pero, sobre todo, es una responsabilidad. La responsabilidad de investigar, de generar conocimiento y de compartirlo con los demás”.

Compuesta por una colección de arte moderno con obras de artistas latinoamericanos del siglo XX, centrada en la abstracción geométrica en Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela; una colección de arte colonial, que posee una gama de pinturas, mobiliario y objetos religiosos creados entre el siglo XVII y mediados del siglo XIX en Latinoamérica; una colección de paisajes de América Latina, creada por artistas viajeros que llegaron a América desde mediados del siglo XVII hasta finales del siglo XIX; y una colección de arte contemporáneo que incluye mayormente artistas latinoamericanos, pero también obras de artistas de otras partes del mundo que reflejan el pulso de la contemporaneidad.

La CPPC, además, posee la Colección Orinoco, que abarca un grupo de documentos y objetos etnográficos de las doce etnias que habitan en la cuenca del Orinoco, acumulados a lo largo de 30 años de expediciones por la Amazonía venezolana.

Más de 1,500 obras modernas y contemporáneas de América Latina recorren el mundo, y muestran la riqueza y la variedad que posee la cultura americana a través del apoyo a una amplia gama de instituciones culturales en las Américas y Europa, entre ellas el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid; Denman Waldo Ross Society en el Museum of Fine Arts de Boston; Círculo Internacional de la Escuela de Música Reina Sofía, en Madrid; entre un sinnúmero de instituciones más. Cabe resaltar que la primera fue el Museo de Bellas Artes, en su natal Caracas, Venezuela.

‘‘Me di cuenta de que, muchas veces, en el último rincón de la galería, al que había que entrar quitando el polvo, había una obra que había sido injustamente olvidada’’.


Sus esfuerzos por impulsar el arte a través de la filantropía nos hacen considerarla como un hito en la historia de Latinoamérica. Los artistas que abarcan las obras que han sido donadas por Phelps, son provenientes de Brasil, Venezuela, Argentina, Colombia, México y Estados Unidos, y representan una diversidad generacional y de prácticas artísticas, como la pintura, escultura, instalación, obra gráfica, dibujo y libros de artistas.

El arte corre por sus venas. Su intuición, meticulosidad y filantropía vienen de familia. De su bisabuelo, un reconocido ornitólogo y coleccionista, aprendió el rigor y la importancia de conservar y cuidar. Sofía Imber, fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, fue su mentora, quien le abrió los ojos al arte. En los últimos años, España ha agradecido la generosidad de Patricia Phelps de Cisneros con importantes reconocimientos a su labor de mecenazgo, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y el Premio Iberoamericano de Mecenazgo 2017.

Reconocida recientemente como miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias, por su labor en la promoción y apreciación de la variedad del arte de Latinoamérica, Patricia ha sido galardonada con el Leone d’Oro di San Marco en el 2020, en Italia, y el Chevalier de L’Ordre de la Légion d’Honneur, en Francia, en el 2002.

Ya en el 2016, Patricia había donado más de 100 obras a diferentes museos, y es mediante la colección que ha logrado la subvención de becas y el apoyo para que artistas y curadores generen conocimiento sobre América Latina.

Su capacidad de observar que existía una parte de Latinoamérica que no había sido apreciada ni difundida en el panorama artístico internacional, la convierten en la artífice y embajadora del arte en América Latina.

“Es mucho más importante el mecenazgo que el coleccionismo. Cualquiera puede coleccionar, Es la parte fácil de este mundo. Para mí, lo más importante es velar por el bienestar del artista”.

Confesiones Íntimas
El arte la ha salvado de…
Mis propias limitaciones.
La abstracción modernista es para usted…
Una especie de espiritualidad.
La colección es…
Una responsabilidad.
Gustavo le ha enseñado a…
Tener confianza en mí misma.
En una obra de arte, buscas…
En mi gusto personal, busco el equilibrio, la paz y la armonía.
Cómo le gustaría ser recordada…
Como custodia responsable de las obras de arte que me tocó cuidar.

Sue Helen Rodríguez
Periodista, amante del mundo digital, de la cultura y la lectura.
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