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Paola Santana

Joven visionaria en el mundo de la tecnología

fotos Lauren King

Decidió estudiar abogacía, experta en políticas públicas, pero que, sin imaginárselo, llegó hasta Silicon Valley y, junto a Andreas Raptopoulos, ingeniero aeronáutico, fundó Matternet, una empresa pionera en redes de drones. La pregunta que todos se harían es: “¿Cómo llega esta dominicana a destacarse en escenarios internacionales?”. Se graduó en el 2009 en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en el 2010, se traslada a Estados Unidos y, en la Universidad George Washington, continúa preparándose para dedicarse a la política.

No duró mucho para decidir cambiarse de universidad e ingresar a Singularity University, un programa educativo con sede en el Nasa Research Park, en California. Meses después, en el año 2011, se fundó Matternet.

Sus fundadores sabían que la construcción de ese producto formaría una compañía visionaria, cosa que les costó 8 años de trabajo arduo: cuatro para crear la idea, un año para comenzar a cerrar contratos de peso, otro año para cerrar contratos comerciales, un año para sacar la segunda generación de drones y el último para tener una inversión multimillonaria.

¿Quién es y cómo se define Paola Santana?

Soy una visionaria, emprendedora tecnológica y creadora de cambio social de alto impacto.

De abogada a una experta en tecnología, ¿cómo inicia todo?

La tecnología es el sistema de cambio del siglo XXI, pues nos permite crear soluciones y alcanzar a millones de personas en ciclos de experimentación muy cortos y de una manera nunca antes experimentada por nuestra sociedad. Eso no lo sabía antes, pero, desde una edad muy temprana, me involucré en el derecho y la política, aspirando a cambiar la asimetría y desigualdad social en la que había crecido. A los 18 años, inicié mis estudios de derecho en la PUCMM; a los 19 años, trabajaba en la Junta Central Electoral manejando asuntos de partidos políticos; a los 23 años, presenté mi trabajo de tesis que indicaba la imposibilidad real de los partidos políticos para gobernar sociedades democráticas cuando ellos no son ni actúan democráticamente dentro de sus propias organizaciones y a los 24 años me encontraba en Washington D. C., investigando el futuro de los sistemas políticos con una beca Fullbright. Mientras estudiaba en Washington D. C., me percaté de que el derecho y la política apoyan el status quo, los precedentes y la forma en que las cosas se han hecho antes, pero no necesariamente nos empujan hacia un futuro diferente. Me planteé que tal vez la política no era el sistema capaz de crear el cambio positivo masivo que yo veía como necesario y urgente, y fue entonces cuando descubrí el poder de las tecnologías exponenciales en Silicon Valley. Me propuse indagar y probar si la tecnología, como sistema, era mejor y más rápido que la política para crear este cambio del cual hablo. Si podía crear más oportunidades, ignorando o saltando las estructuras políticas, religiosas e ideológicas tradicionales, y creando un “shortcut» o atajo. Si podía funcionar para lo que yo llamo «el resto de nosotros», para los que somos muchos y no sólo para las élites. Era el 2011, «salté» y co-fundé Matternet, mi primera compañía tecnológica, ¡y aquí estoy!

Paola Santana

Está en el top de las mujeres más poderosas según Forbes en la República Dominicana, ¿cómo recibe la noticia y qué sintió?

Agradecimiento y confirmación de que el trabajo que hacemos con propósito tiene capacidad de inspirar cambio en el mundo. Siento mucho respeto por la mujer Dominicana, su resiliencia y determinación, y entrar en este ranking para representar a muchas mujeres de bastante calibre y comenzar a visibilizarnos en sectores como la tecnología fue una gran sorpresa. Me enteré porque alguien me envió el artículo por email, ¡felicitándome!

Háblanos un poco sobre Glass. ¿Cómo nació el proyecto y cuál es su función en la empresa?

Actualmente, soy la fundadora y Directora Ejecutiva de Glass, un startup tecnológico radicado en Silicon Valley, que se encuentra desarrollando un ecosistema de herramientas de software exclusivamente diseñado para los gobiernos. Nuestro primer producto, Glass Commerce, es una plataforma de comercio electrónico que permite agilizar y optimizar los procesos de compras públicas de forma 100% digital. Apostamos a que los gobiernos puedan transformarse en entidades de alto rendimiento, ofrecer servicios de calidad y brindar estas soluciones de manera oportuna y eficiente, para todos.

Los drones están capacitados para transportar cinco libras de pequeñas mercancías, que pueden ser documentos o medicina, a una distancia de 20 o 30 kilómetros a través del uso de una app desde un celular. Paola Santana explica que esta tecnología se utiliza para hacer ayuda humanitaria y de salud. “UNICEF los usa como una herramienta clave en su lucha contra el SIDA en Malawi”, dice Paola

¿Cómo se le ocurre usar un dron como transporte de objetos livianos?

Con Matternet, mi primer «moonshot», comenzamos a considerar la infraestructura terrestre como una de las principales barreras para que la gente pudiera salir del círculo de la pobreza. Más de 1 billón de personas viven en zonas rurales de difícil acceso, por lo que están aisladas de las actividades sociales, económicas y de servicios básicos, muy especialmente servicios de salud. En el otro extremo del problema, tenemos 4 billones de personas viviendo en ciudades muy congestionadas, gastando millones de dólares en combustibles y productividad perdida. La infraestructura terrestre es costosa y no puede escalar a la velocidad que necesita nuestra sociedad, especialmente en los países en vías de desarrollo. Entonces, nos preguntamos: “¿podemos hacerlo diferente? ¿Podemos saltar las etapas tradicionales de construcción y mantenimiento de calles y carreteras?”, y así fue como imaginamos un nuevo paradigma de transporte: Una red ultra-flexible de logística y distribución para el transporte de micro-mercancías, a través de drones.

Su segunda compañía, Social Glass, fundada en agosto de 2017, está relacionada con el área. Es un software que utiliza tecnologías exponenciales, en este caso inteligencia artificial y el blockchain, que tiene como objetivo transformar a los gobiernos en entidades de alto rendimiento. La idea es que un producto de Social Glass es un Amazon para gobiernos, una plataforma digital donde la persona encargada de hacer compras gubernamentales puede comprar cualquier cosa que el gobierno necesite: una pila, una batería, hasta una computadora. “Hay un pliego de condiciones, esas condiciones están digitalizadas, varios clics donde te presenten los distintos suplidores en base a precios, cuál ha sido su rendimiento, la calidad de su producto, con cuáles otras instituciones del Estado, compañías y gobiernos del mundo ha tenido un feedback positivo o cuándo se guayó y está en la lista negra”, explica Santana.

¿Cómo percibe el liderazgo de la mujer en el área en que se desarrolla?

En mi startup más reciente, Glass, las mujeres están a cargo del diseño, gestión y modelo financiero de la próxima generación de productos gubernamentales que creemos establecerán un nuevo paradigma para las operaciones gubernamentales. Además, soy mentora y asesora de una nueva generación de mujeres insertándose en las industrias de tecnología, fintech, salud, espacio aéreo y drones, radicadas en Silicon Valley, América Latina, Europa y África. Las veo trabajando, liderando compañías, levantando capital, contratando personal, diseñando nuevos productos y empujando nuevos modelos de negocios para que los proyectos sean rentables desde el día 1 y podamos acelerar el desarrollo tecnológico y subsidiar la adopción de nuestras soluciones en mercados e industrias emergentes. No tenemos techo de cristal y, definitivamente, estamos construyendo la zapata de proyectos mucho más ambiciosos, inclusivos y disruptivos que los que hoy lideran el mercado.

¿Cuál es su opinión sobre la mano de obra tecnológica vs mano de obra humana?

Las necesitamos a ambas para poder avanzar. Primero, hay que entender la naturaleza del trabajo que puede realizar un robot — sus tareas consisten en actividades operativas, de repetido esfuerzo físico o que pueden ser peligrosas para el ser humano. Sin embargo, el robot usualmente no tiene conocimiento de su entorno y no tiene capacidad de actuar en base a ese entorno. El ser humano, por el contrario, tiene total conocimiento de su entorno gracias a sus sentidos — por ejemplo, el sentido de la vista le permite tener rango de visión, enfoque, color, profundidad y tridimensionalidad, y hasta adaptarse a un cambio brusco en el ambiente, como la oscuridad. La pregunta que nos podemos hacer para discernir sobre este tema, es si algo lo puede hacer un robot de manera óptima y a una fracción del costo, ¿es inteligente sacrificar calidad y precio por mantener el status quo o asegurarnos que muchos no queden sin empleo? Pagar un precio más alto por un producto subóptimo, que sigue siendo pagado por el consumidor final, o sea, nosotros mismos, no tiene sentido para mí. Si un robot realiza una tarea mejor que un humano, debemos dejar que ese robot haga ese trabajo, creando sistemas más eficientes e inteligentes, donde el humano hace lo que sólo el humano puede hacer y no la tarea que lo mantiene en la repetición, y sin pensar. De esta manera, liberamos al ser humano para que pueda desarrollar su ingenio, creatividad, análisis crítico y discernimiento, actividades que no pueden ser realizadas por robots (todavía).

Paola Santana volvió su pasión original, la política, en un sistema con tecnología de mucha capacidad. Sus destrezas le han permitido colaborar con la Casa Blanca, el Congreso de los Estados Unidos, la FAA, el Banco Mundial, la OCDE, la Junta Central Electoral y el Tribunal Constitucional de la República Dominicana en proyectos de infraestructura técnica y gubernamental, integrando tecnologías exponenciales.