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Palacio de Osborne: El refugio predilecto de la reina Victoria

Palacio de Osborne

“Es imposible imaginar un lugar más bonito”, reina Victoria del Reino Unido.

Fotos: English Heritage y Fuente externa

En la isla más grande de Inglaterra, Wight, localizada en la costa sur frente a la ciudad de Southampton se encuentra enclavada una proeza arquitectónica que hace una ovación a la estética de los palazzos italianos renacentistas, hacemos referencia al Palacio de Osborne, la casa veraniega favorita de la reina Victoria.

La grandeza de este castillo reside en las opulencias y fastuosidades que alberga en cada rincón que se visualiza en los elementos decorativos con acentos de antigüedad de herencia inglesa, por lo que ha sido considerada de Grado I, distinción relevante que le es concedida en el Reino Unido a edificaciones que portan una historia de gran importancia.  

Palacio de Osborne

En 1851, el Palacio de Osborne se convirtió en el refugio de la monarca y su consorte el príncipe Alberto para vacacionar. Victoria buscaba la paz que solo le podía ofrecer esta estancia, ya que la mantenía alejada de la muchedumbre y de los turistas que son asiduos en visitar la zona costera.

Uno de los encantos más impresionantes es que este palacete ostenta una playa privada, la que era utilizada por la royal para despejar la mente y relajarse, al igual que, en este balneario fue que la mayoría de los miembros de su familia aprendieron a nadar.

Diseño interior

La elegancia y sofisticación se vislumbra en este lugar desde que te asomas por sus predios, debido a que cada detalle que forma parte del edificio fue pensado con mucha cautela y realizado con total esmero. Después de haber sido adquirido en 1845, este fue sometido a una intensa reforma en la que se destacan reminiscencias napolitanas, por el valor sentimental de Alberto con la región por ser un amante de la cultura italiana.

La construcción estuvo a cargo del arquitecto Thomas Cubitt, quien fungió como el responsable de la reestructuración del Palacio de Buckhingam en el siglo XIX.

Desde los balcones de la casa, la reina y su esposo, se sentían encantados, mientras escuchaban el canto de los ruiseñores por las noches. Este lugar integra una capilla y varias habitaciones para el servicio, pero es tan inmensa que ostenta alcobas suficientes para cada uno de los hijos que tuvo el matrimonio, que en total fueron nueve. Igualmente, cuenta con una enfermería especial para la familia.

Habitaciones

Palacio de Osborne

Una de las áreas más emblemáticas de palacio es la habitación de Victoria, un espacio acogedor que alberga una gran cama con dosel, decorada con cortinas florales a la par con la tapicería de los sofás, chaise longues y sillas. El interior se vuelve imponente con el verde de las cortinas que combina con el cabecero y el tono menta de las paredes, al igual que, la alfombra floral de estampado más grande. Independiente a ese, hay otro dormitorio que resultaba indispensable para ella, ya que lo utilizaba como su vestidor. Fue aquí que la soberana dio sus últimos suspiros de vida.

Sala de baño

Cualquiera desearía tener un espectacular baño como el que gozaba tener la monarca, el cual era preparado con toallas colocadas en bonitos percheros cerca a la gran bañera donde ella se aseaba, también hacía uso de un tocador con espejo incluido, una chimenea para mantener un ambiente cálido y contrarrestar el frío.

Salones

Fascinantes salas de estar protagonizan el interior de esta suntuosa mansión, que sobresalen por la exquisitez de su decoración que hace juego con los mobiliarios que se hacían acompañar de mesas, sobre las que posaban jarrones y hasta libros. El gusto de la soberana se plasma a la perfección en las distintas áreas que conforman el palacio, que hace una oda al estilo arquitectónico británico que mezcla referencias de todos los países del mundo.

Uno de los espacios con más notoriedad de su interior es el gran salón ambientado en tonos amarillos con sofás o sillones tapizados en satén y cortinas. También predominan columnas de mármol con sus plintos y capiteles, que se enaltecen hasta los altísimos techos, decorados con elementos tallados en oro, material que también embellece infinitos detalles a lo largo y ancho de la sala.

En sus alfombras se destacan los detalles florales en tonos azules y rosas, que contrastan con el amarillo de la tapicería. La estancia está repleta de obras de arte y muebles de madera oscura como una biblioteca antigua o un piano a juego, decorados con imágenes de antiguos miembros de la realeza y figuras en dorado. También, varias lámparas de araña cuelgan del techo, brindando mayor esplendor.

Museo

En los espacios interiores se aprecia un museo o galería de arte que ostenta muchas obras artísticas de gran valor que se combina con la refinada ornamentación que impera en cada sala de estar. El simple hecho de que el Palacio de Osborne fuera propiedad de la reina Victoria, cuyo significado para ella sobrepasaba lo trascendental, por ende, lo hace ser una morada cultural muy prestigiosa.

Jardines

Palacio de Osborne

El panorama natural se realza con la belleza que poseen sus jardines diseñados en terrazas con una vegetación cuidada y varias fuentes decorativas, los cuales atesoran el mirto que la reina Victoria recibió de su suegra con motivo de su boda. Desde entonces, todas las novias de la realeza británica llevan una muestra en su ramo de bodas. En este vergel se encuentra asentada una casita de madera suiza que la familia trajo de Europa en la que los niños del matrimonio jugaban de pequeños y hacían largas acampadas en las que aprendían a cocinar o trucos de jardinería.