Inicio Columnistas P.S. It's Fancy P.S. It’s Fancy l 9 Facts About: Rocío A.K.A. Maracas

P.S. It’s Fancy l 9 Facts About: Rocío A.K.A. Maracas

0
P.S. It’s Fancy l 9 Facts About: Rocío A.K.A. Maracas
Processed with VSCO with a6 preset

P.S. IT’S FANCY.

Eso tan fuerte que vincula a Santiago con el corazón es cierto y Rocío Rodríguez es la prueba viviente de ello. Apasionada, con la moda en el ADN y de personalidad chispeante, es de las que tan pronto sueña como busca las puertas necesarias para hacerlo realidad.   “Maraca” de todo lo aprendido,  comparte hoy sus melodías desde la ciudad de los rascacielos. Embajadora de marcas, influencer (top 3 de las más poderosas del país), bloguera, mujer de negocios y emprendedora de naturaleza, se encuentra disfrutando de los éxitos y planificando lo siguiente: apostando más al sello «lifestyle» tan impregnado por ella como los «9 facts» que nos comparte a continuación.
fotos: Cortesía Rocío Rodríguez

1. Mi primer trabajo fue a los 13 años y soy independiente desde los 17.
2.No soy muy amante de las mañanas. Recomiendo llamarme después de las 10:30 a. m. Toda mi creatividad surge en la noche, como un tipo de “brainstorming”.

3.Soy fanática de la adrenalina. Todo que tenga que ver con montañas rusas, fast cars, sky diving… me encanta.
4.Dejé de chuparme el dedo a los 15 años.

5.Me encanta hacer reír a los demás, porque sé lo que se siente estar triste.
6.No me gusta la berenjena, el cosquilleo de sus semillitas me desagrada sobremanera.
7. Mi bebida favorita es el gin tonic.

8.Estudié Finanzas y Administración de Empresas a nivel universitario, pero amo la moda.

9.No soy muy rutinaria, me aburren rápido las cosas. Tengo que estar cambiando toda área de mi vida constantemente (eso no aplica para el novio,-risas-). Sin embargo, créanlo o no, a veces me canso de viajar. Necesito sentirme estable en un lugar.
Processed with VSCO with j5 preset

EDITORIAL.

Estuve leyendo sobre capas en medio de un “milhojas” de emociones encontradas. Di con teorías que, a su manera, proponen y explican cómo tierra, plantas, humanos, todos estamos de una forma u otra conformados por “envolturas” que se revisten entre sí, tantas veces, que lo que se conoce como “producto acabado” es solo la cara de una enredadera infinita de variables y permanentes que resguardan el núcleo de nuestra esencia. De ahí que eso de «protegernos», camuflarnos, sea la respuesta más natural. Tiene sentido, es más fácil construirnos paredes, escondernos en barreras internas, en lugar de desmembrarnos capa por capa y entonces descubrir qué sigue. Lo he estado explorando, y más que doler, sorprende. Me he encontrado de frente con otras “yo” que no imaginé que existían. Caminé libre sobre distintos pisos de introspección, y todos descendían hasta el mismo punto: a ese subsuelo tan imposible de excavar para mí. Estuve parada allí por días, junto a otras personas, facetas mías, que me acompañaron en el recorrido. Estaba convencida de que lo había intentado todo por avanzar hasta que noté que la única sin pala en mano era yo. Irónico cuando ese conjunto de capas internas de quien más intenta cuidarnos es de nosotros mismos. Por miedo o por programación, pensamos en la evolución como la victoria de grandes luchas externas, cuando la más importante de todo individuo consciente ocurre cuando decidimos «subir escaleras hacia abajo” y librar las de adentro.