Inicio Columnistas P.S. It's Fancy P.S. IT’S FANCY: A DAY IN THE LIFE OF A JEWELRY DESIGNER

P.S. IT’S FANCY: A DAY IN THE LIFE OF A JEWELRY DESIGNER

P.S. IT’S FANCY.

MÓNICA VARELA

A Day in the Life of a Jewelry Designer

A las 4:45 a.m., suena mi alarma. Lo primero que hago, al despertar, es recitar en mi mente una lista de agradecimiento. Me bebo mi masilla francesa, me pongo traje de baño y ¡salgo a la playa! Hoy tuve mi primera llamada a las 5:15 a.m., con una #MVbabes de Londres.

Durante la cuarentena, empecé a practicar un deporte de agua que me tiene enamorada. Ver el sol salir estando en el mar, no tiene igual. A las 10:00 a.m., suelo estar de regreso en Santo Domingo, donde empieza mi diversión con las joyas.

Todos los días son diferentes, cosa que me encanta de mi trabajo y, actualmente, extraño tener reuniones fuera de la oficina. Cuando llego al estudio, reviso piezas nuevas del taller, con mi equipo. Es mi momento favorito del día. Aquí, supervisamos los estándares de la Joyería Mónica Varela. Luego, me reúno con mi Líder de Ventas y Producción, donde vemos las nuevas solicitudes y el inventario, y desarrollamos la estrategia de comunicación de la semana.

Mi manera de trabajar es bien espontánea. Con mucha frecuencia, tengo videollamadas con mi equipo de diseño en Nueva York y la Republica Dominicana. Disfruto mucho el factor sorpresa en nuestra joyería. Siempre estamos mandando a hacer piezas nuevas para nuestras #MVbabes.

A la hora de almuerzo, siempre con mis padres, me desconecto para estar presente en familia. Estos pequeños momentos me llenan el alma y me traen mucha felicidad. Después, nos sentamos en la sala, donde mi papá toca el piano por un rato, mientras mi mamá y yo disfrutamos. Trabajo un poco más y, a las 6:00 p.m., tengo clase de Yoga con mi mamá y nuestro instructor por Zoom, o asisto a mi clase de Ballet con Verónica, mi hermana.

A veces, termino el día jugando Rummikub con mis padres, cosa que se ha convertido en rutina. Somos muy competitivos, claro, siempre por diversión.

Mi rutina de noche es organizar mi habitación, beber mis vitaminas naturales, leer mi libro actual y recitar mi mantra junto a mi meditación, justo antes de dormir.

EDITORIAL.

Soy de conexiones, romántica, incluso cuando se trata de la moda. El tocar y coincidir es lo que mueve mis decisiones. Me intriga la historia detrás de una pieza, el contexto histórico que bordea el momento, lo que, durante el proceso creativo, envuelve la mente de quien la confecciona y la intención, ese mensaje con el que se pretende que un diseño selle al mundo. Es un trabajo que Mónica ha venido realizando desde pequeña, después de aquel cautivador encuentro con los colores vibrantes escondidos dentro de los cables eléctricos, que inspiró su primera colección, y luego continuó en el Istituto Europeo di Design, de Milán, donde se preparó en Tecnología Impresa en 3D y Joyería en la Savannah College of Art and Design (SCAD). Las joyas de Mónica Valera te invitan a un diálogo sensacional sobre energías, evolución, curiosidad, naturaleza, antropología, seguridad, color y mucho poder. Ella es todo menos convencional. A través del oro, la plata, las fibras microscópicas, el nylon impreso en 3D, la resina, el acero inoxidable y las piedras preciosas, como el ámbar y el larimar, se entrelazan y profundizan todas sus dudas y hallazgos, como creativa y diseñadora. Una infancia definida por el arte y los contrastes culturales, siendo hija del artista visual uruguayo Fernando Varela y la directora italiana de galerías de arte Rosario Bonarelli, la especial atención a los detalles está en ella desde siempre. Dicen que, de todos, la crisis es el mejor alimento para la creatividad. Así que, en estos días de cuarentena, donde una pandemia y todas sus implicaciones sacuden nuestra realidad, nos inmiscuimos, por 24 horas, en la vida Mónica, para conocer los pormenores de su día, en lo que podría ser uno de los momentos creativos más importantes de su carrera. A partir de ahora, quien escribe es ella.