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No pierdas el enfoque

Inicia el nuevo año y con él un rosario de creencias, miedos y expectativas…

No es extraño escuchar expresiones como: “tal vez este año sea bueno…” u “ojalá que este 2016 traiga cosas buenas”, o “quizás sea bueno pues es bisiesto”. Lo cierto es que será bueno en la medida en que yo lo diseñe de este modo. Hagamos el propósito de dejar atrás las supersticiones, los rituales de “buena suerte”, los amuletos de la estabilidad, lo que los astros tienen para mí y cuantas cosas nos han vendido. Debo hacer lo mejor que pueda en aquellas cosas que sí puedo controlar. Poner de mi parte en lo que está a mi alcance.

Por supuesto, habrá otras situaciones que se escapen de mis manos y son precisamente esas las que debo abordar con actitud positiva de modo que no determine mi estado de ánimo ni mucho menos dicte mi suerte. Hace poco publiqué en mis redes la siguiente frase: “No son las circunstancias, es la actitud con que las enfrentas”. Tuve muchos comentarios respecto a la misma. La idea es ponerla en práctica. Cada día es un reto, una oportunidad inconmensurable de ensayar esta propuesta. Un escenario ideal para ser el protagonista de nuestra historia.

No pierdas el enfoque

mapUna de las metas que de seguro usted, querido lector, puso en su lista, fue iniciar o mantener una vida saludable, ya sea con el esfuerzo de llevar una dieta y/o iniciar una rutina de ejercicios que le permita mejorar este aspecto. Sin embargo, lamentablemente uno de los objetivos que más fácilmente se pierden es precisamente este que tiene que ver con nosotros mismos. En este sentido, es importante priorizar.

Lo que nos reportará un beneficio tan vital debe ser sagrado y no sucumbir en el intento. Sobre este aspecto, consultamos al fitness coach Sócrates Alba, con el propósito de obtener ciertas recomendaciones para no desmayar e ir en busca del cuerpo, pero sobre todo la salud que anhelamos. A la pregunta de  por qué es tan fácil abandonar un estilo de vida saludable, nos respondió: “Porque lamentablemente muchas personas prefieren el conformismo, el facilismo, no comen por hambre, sino por antojos y ansiedad, y ahí entran las comidas fritas, sazonadas con productos artificiales, comidas muy grasosas y azucaradas… quieren comer de todo, pero entonces tampoco no quieren hacer actividad física.

Muchos necesitan un coach o profesor de entrenamiento que le sirva de motivación y de orientación porque, de no ser así, se rinden con facilidad”, argumenta. Él es un ejemplo de que cuando se quiere se puede. Muchos fuimos testigos del cambio que experimento, cuando decidió convertirse en su actual oficio. Dice que la constancia, disciplina, motivación y dedicación son las claves para no claudicar, pero sobre todo hacer de nuestra alimentación y ejercicio un hábito de todos los días y no de tiempos específicos.