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Museo de las Atarazanas Reales

Museo del MAR

texto Alexy Cordones fotos Cortesía administración Museo de las Atarazanas Reales

La relación del hombre con los objetos establece un universo de complicidad tan explícito y efectivo que, a través de ellos, podríamos redescubrir sus historias y, con un poco de imaginación, recomponer el cosmos de dicha relación.

Los museos se encargan de organizar el caos de los objetos perdidos, los objetos sueltos, las colecciones incompletas,  estructurándolos en una cosmología que nos permite entender su historia, sus sistemas y evidentemente la historia de la humanidad relacionada con dichos objetos.

Estas exposiciones nos posibilitan investigar, reflexionar, comunicar, así como revivir momentos, llorar, reír y todas las emociones que vienen vinculadas con sus historias.

La isla de Santo Domingo, por su situación geográfica, ha sido uno de los principales protagonistas del enorme auge marítimo surgido entre los siglos XV y XVIII, a raíz del encuentro de dos mundos (América y Europa) y su consecuencia: la colonización.

Alrededor de ella pasaron miles de embarcaciones que, por fenómenos naturales del caribe, tales como: huracanes; y las condiciones topográficas de la isla con sus bancos corales y de arrecifes, también ha sido protagonistas de cientos de naufragios, y en su fondo, yacen miles de pecios esperando contar su historia.

El museo de MAR posee Alrededor de 1300 de ellos que fueron rescatados y que narran la historia de cuatros siglos de naufragios que se organizan cronológicamente en sus ocho salas, iniciando con la historia del primer naufragio que cambió la historia del mundo: el de Nao Santa María. 

La museografía se desarrolla con un recorrido espacial y audiovisual pensado para revivir y experimentar las emociones vinculadas con la historia de dichas piezas. Allí podemos entender, por ejemplo, cómo era la vida a bordo tanto de un galeón del siglo XVIII como de una nao del siglo XVI o cómo ha sido la evolución humana en ese periodo y sus actividades a través de los objetos.

Conocer instrumentos de navegación de la época, como unos astrolabios de los cuales hay muy pocos en el mundo, objetos personales y hasta objetos de colección (como piezas de una vajilla de cerámica de la dinastía Ming, encontrada en un naufragio en la parte noroeste, en el banco de la Plata). También, podemos ver maquetas museográficas de embarcaciones históricas hechas con apreciación científica, así como un mural de casi 10mts de alto que tiene aproximadamente 100 ánforas o tinajas.

La edificación que alberga el museo también es un tesoro, una atarazana del siglo XVI, una arquitectura diseñada para la reparación y construcción de barcos. Se trata de la primera atarazana fuera del continente europeo y fue recientemente restaurada para esta museografía.

Este museo es uno de los proyectos más emblemáticos realizado  en la primera operación del programa del Ministerio de Turismo y el Banco Interamericano de Desarrollo para la puesta en valor del centro histórico de la ciudad de Santo Domingo, Ciudad Colonial; y recientemente entregado al Ministerio de Cultura dentro del inicio oficial de la segunda fase de dicho programa y siempre ha contado con la custodia y el apoyo del la Oficina Nacional de Patrimonio subacuático.

Nuestro país posee posiblemente una de las colecciones más importantes del mundo de patrimonio subacuático del siglo XVI y XVII. Con este museo podemos descubrir una pequeña parte de este tesoro, así como descubrir también de dónde vinimos y entender una parte la historia y cultura universal.

Patricia Acosta
Comunicador Social y Periodista Entendí desde muy pequeña el poder que tiene la palabra, mejor aún, plasmarla con sentimiento para transmitir las emociones del arte. Quiero ser más humana, sonreír más, ser agradecida y ser mejor persona.
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