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Melania Trump se despide de la Casa Blanca, condenando la violencia y elogiando el pueblo estadounidense

Melania Trump, la aún primera dama de EEUU se ha mostrado sobria, –algunos medios la han tachado incluso de insulsa– hasta en su forma de presentarse: chaqueta negra de espiga, peinado natural y hablando tras un estrado, sin dejar ver su look al completo.

Lo que si podemos dar por sentado, es que desde el primer día que pisó la Casa Blanca como primera dama, siempre ha querido mantenerse alejada de toda polémica generada por Donald Trump. La última, la del asalto en el Capitolio, sobre la que tardó en pronunciarse casi una semana.

No siempre se ha mantenido al margen. Ante una primera dama de pocas palabras, muchos han visto en sus looks mensajes ocultos. De todas las discusiones que ha producido Donald Trump durante su mandato, una de las más sonadas fue la de “tolerancia cero” con la inmigración. La consecuencia más dura fue la separación de miles de menores de sus padres. Entonces, en uno de los peores momentos de Trump, Melania decidió plantarse una chaqueta en la que se podía leer: “Realmente no me importa, ¿a ti?”.

Algo parecido, sucedió cuando el Capitolio estaba siendo tomado por violentos seguidores instigados por Trump: la primera dama se refugió en la Casa Blanca con la excusa de estar llevando a cabo una sesión de fotos. A ese momento ha hecho referencia en su discurso de despedida solo una vez: “Sed apasionados en todo lo que hacéis, pero recordad que la violencia nunca es la respuesta y nunca estará justificada”.

Una frase que llegaba después de una serie de elogios a la población estadounidense, por su bondad, a los héroes de guerra por servir al país o a la fortaleza de los niños y madres con enfermedades, entre otros. Además ha reconocido el trabajo de los sanitarios durante la pandemia, y el esfuerzo de tantos otros profesionales que se merecen que tengamos “precaución y sentido común, para seguir adelante”. Todo por los ya cientos de miles de víctimas que ha dejado el coronavirus en Estados Unidos y por los que asegura que ha sufrido.

En la segunda mitad de su discurso se ha centrado en un tema recurrente en sus reflexiones públicas: la educación de los niños. “Con nuestro ejemplo, debemos enseñar a los niños a ser buenos administradores del mundo que heredarán”, aseguraba en una recepción de la ONU en Estados Unidos, en la que hizo de anfitriona para las esposas de los líderes mundiales, en septiembre de 2018. “Como madre siempre he querido transmitir bondad. Y como padres y adultos tenemos el deber de asegurarnos que nuestros hijos han tenido la mejor de las oportunidades de vivir de forma completa y con salud”, comentaba en su discurso de despedida. Sin tampoco olvidarse de recordar el deber de dejar un legado estadounidense a las futuras generaciones que ellas mismas puedan elevar. Una serie de menciones entre las que se ha dejado en el tintero el proceso de destitución de su marido, las elecciones o, básicamente, cualquier otro tema relacionado con Donald. A quien sólo menciona una vez durante el discurso, por cierto.

“No existen palabras para expresar la gratitud que siento por haber tenido el privilegio de servir como primera dama. A toda la gente de este país: vais a estar en mi corazón para siempre. Gracias. Que Dios os bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América”, ha concluido la primera dama sobre los últimos cuatro años de su vida, que considera “inolvidables”. Y no hay duda de que lo son.

Sue Helen Rodríguez
Periodista, amante del mundo digital, de la cultura y la lectura.
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