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Maridalia Hernández: “Mi voz es un regalo de Dios y para Dios”

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Maridalia Hernández: “Mi voz es un regalo de Dios y para Dios”

EN PORTADA.

Auténtica.

Maridalia Hernández

“Mi voz es un regalo de Dios y para Dios”

Nuestras páginas se llenan de orgullo al plasmar en ellas parte de la vida y obra de esta gran dominicana. Dueña de un carisma excepcional, nos contagió con su sencillez y autenticidad.
texto Ricardo Pichardo Viñas fotos Luis Vidal estilismo Eddy Gómez dirección de arte Nelly Azar maquillaje Bryan Santana peluquería Elvira Sepúlveda vestuario Michelle Reynoso, Leonel Lirio y Beliza Boutique  joyas Joyería Yanes y Mimi Rose Studio
Maridalia siempre nos ha representado de la mejor manera en grandes escenarios de todo el mundo. Su inconfundible voz se ha levantado para darnos los más laureados premios y poner nuestra bandera en alto. Es un activo del pueblo dominicano. Conversar con ella es reconocer la humildad y la nobleza que habita en su interior. No tiene poses.
Es auténtica y así trata de vivir, sin estridencias, ni apegos volátiles. Más bien, se aferra a la preparación constante, a la lectura, a la belleza de lo sencillo, a la riqueza de lo simple. Con una trayectoria limpia, diáfana, de altibajos –como todo en la vida– cuenta con el aval del público que la valora y respalda una carrera digna que nos llena de orgullo.
Tras una amarga litis con su antigua casa disquera, que coartó su vuelo, resurgió con fuerzas para seguir entregando su talento en importantes compromisos que ha asumido con éxito. Libre, ha volado más alto, dejando un legado que hoy seguimos disfrutando.
Una vez más fue elegida por Editora Listín Diario y la Alcaldía del Distrito Nacional para protagonizar la Gran Gala de Navidad, con el acompañamiento de la Filarmónica Molina, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, en agradecimiento a la lealtad de los lectores de Listín Diario. Disfruten de una entrevista amena, abierta, sincera, llena de lecciones de vida de este gran orgullo nuestro.

RS: Sabemos que sus inicios en la música fueron a muy temprana edad, pero me gustaría saber ¿desde cuándo usted entendió que se dedicaría en cuerpo y alma a esta profesión?
MH: Desde que tuve uso de razón. Pero no fue que pensé necesariamente en dedicarme a eso, sino que todo mi ser estaba completamente identificado con el arte y, en especial, con la música, porque vengo de un hogar totalmente musical por ambos lados.
RS: En ese sentido, podríamos decir que la música la lleva en la sangre. ¿Entiende que su destino en la música estaba prescrito por esta condición?
MH: Definitivamente que sí. Crecí escuchando y haciendo todo tipo de música y viendo a mis padres cantar y tocar. Es decir, que por genética y ambiente, ya lo llevaba plasmado en “cuerpo y alma” mucho antes de tener conciencia de ello. Llevo tantos recuerdos hermosos de momentos musicales en mi entorno familiar, como cuando Yoryi Morel llegaba con su violín a casa, uno que otro domingo. O cuando mi padre tocaba “Albéniz” en el piano y mi madre y mi tía Ida lo acompañaban con sus castañuelas. Ellas lo hacían magistralmente. Mi madre cantaba hermoso. Mi padre tenía una peña musical de amigos; más bien, una “logia sagrada” en la que no se podía entrar siquiera a llevar una bandeja de picadera. Solo cuando se escuchaba la última pieza del programa, podíamos entrar, quizá; porque después venía la postdata de lo escuchado. Era tanta la pasión y especialización de lo que escuchábamos, que desde pequeña aprendí a identificar las sutilezas entre un intérprete y otro. Como por ejemplo, cuando Chopin era tocado por Rubinstein o por Horowitz.

RS: Su abuelo fue un gran músico dominicano. ¿Qué recuerda de él?
MH: Sus aportes y legado fueron tan importantes, que fue reconocido en vida como “Patrimonio Musical Viviente” y “Músico Nacional”, además de muchos otros reconocimientos. Era un hombre de muy poco hablar; discreto, tranquilo, educado, flemático, pero muy observador e inteligente. Como todo gran creador, vivía para su música y la ejercía con una pasión inagotable. Tenía una extraordinaria avidez y apertura con todo lo que acontecía en el mundo artístico y, sobre todo –lógicamente– en el mundo musical. Mi abuelo fue un hombre muy especial y de una vida muy simple, familiar y pudiera también agregar, muy dichosa. Estuvo componiendo y tocando hasta los últimos días de su vida.
RS: Fundadora y vocalista principal de la agrupación 440… ¿qué recuerdos atesora de aquellos años y cómo se siente al ver que esa agrupación hoy día continúa llevando buena música por el mundo?
MH: De aquellos primeros años de 440 atesoro los más bellos recuerdos. Y siempre voy a repetir lo mismo: éramos cuatro amigos haciendo buena música y construyendo, sin darnos cuenta, un proyecto que era más importante que nosotros mismos. Y por eso trascendió: la fama trabajaba para nosotros, no nosotros para ella. Fue una hermosa historia de amistad, cariño y vínculos que llegaron más allá de la música, cuando nacieron nuestros primeros hijos y nos convertimos en más que amigos y colegas… compadres. 440 es ya más que el mejor proyecto musical internacional de toda la historia musical de República Dominicana; es una gran familia que comenzó con cuatro miembros y creció hasta convertirse en una Marca País, a la cual todos nos sentimos orgullosos de pertenecer.

RS: Recuerdo cómo los dominicanos nos sentimos muy orgullosos, una vez más, al verla actuar en Altos de Chavón junto al gran cantante italiano Andrea Bocelli. ¿Qué significó para usted esa noche?
MH: Otro verdadero momento de oro… inolvidable. Tener la oportunidad de compartir con este coloso del canto internacional fue en verdad una experiencia gratificante desde todo punto de vista. La extraordinaria sencillez con la que se manejó, tanto su equipo como su familia, así como el alto nivel de excelencia profesional y el extremo cuidado durante el proceso de montaje y puesta en escena, fueron la confirmación de cuál es la fórmula ideal para el éxito: balance extraordinario entre talento, riguroso desempeño técnico, profesional y comercial, y una sólida y amorosa estructura de soporte familiar. Sin lugar a dudas, este fue otro momento estelar de mi carrera que yo lo disfruté al máximo.
RS: Si tuviera que elegir la lección más importante que le ha enseñado esta carrera, ¿cuál sería y por qué?
MH: Tendría que escribir un libro sobre mi vida artística en donde pueda recopilar todo lo aprendido en 36 años de carrera. ¡Sería un bestseller! En verdad, son tantas las lecciones, que no tengo una más importante que otra. El aprendizaje no termina nunca. Las lecciones son constantes, porque la carrera es muy dinámica, y te ves enfrentada diariamente a retos de todo tipo, conflictos y demandas de todos los grupos de interés que te rodean y esperan satisfacer, a través de ti, sus necesidades y expectativas. Esta situación plantea un permanente ejercicio de inteligencia emocional para enfrentar lo que se presente. A veces la gente proyecta en ti lo que ellos quisieran ser o hacer, pero no pueden. Es una carrera muy demandante, y a veces se espera y se exige a un artista lo que no se le exige a un pueblo.

RS: Según la prensa, solo en este año 85 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas. ¿Cuál es su opinión al respecto como mujer y como madre?
MH: Como mujer y madre, mi mensaje no es para el hombre dominicano, sino para la mujer dominicana. Poner el foco y la responsabilidad única de la violencia solamente en el hombre, es una manera de seguir perpetuándola, al excluir o minimizar todos los factores y actores que inciden en ella. Este es un fenómeno muy complejo donde intervienen tres elementos actuando simultáneamente en una danza mortal con iguales responsabilidades: la víctima, el victimario y el entorno social que lo permite. El hecho de que el hombre mate, lo cual es absolutamente inaceptable, no lo hace más violento que los demás actores de este juego fatal: solo lo convierte en criminal, al ejercer la máxima forma de violencia. Sin excusar los hechos de violencia inadmisibles perpetrados por hombres y mujeres, y en favor de ésta campaña pro empoderamiento de la mujer, que espero no sea otra moda mediática más donde se deciden intereses políticos y económicos, yo preferiría poner el foco primero en los dos extremos de esta triada mortal: en la mujer y en la sociedad. Una vez leí una frase de Carl Jung que resultó reveladora e impactante para mí: “la víctima lo es solo una vez. Si dos o más veces, se convierte en la victimaria.”
Como sexo femenino, tenemos un diseño más complejo y poderoso que el del hombre y somos las encargadas de la crianza y la transmisión de valores. De hecho, en muchos aspectos, las mujeres somos superiores a los hombres y nos hemos empeñado en igualarnos, obviando la función complementaria de ambos. Como madres, nosotras mismas hemos contribuido a una educación desigual entre hembras y varones, poniendo las mayores cargas morales, emocionales y familiares sobre las hijas; y exonerando al varón de las responsabilidades y desafíos de crecimiento que son los que van ayudar a conformar un carácter maduro para luego poder formar una relación sana de pareja y una familia funcional. En otras palabras, por diversas razones que habría que analizar, la mujer/madre desempodera al varón desde pequeño… sobreprotegiéndolo en exceso o, por el contrario, exponiéndolo a situaciones adversas que no le corresponde manejar más que a un adulto, y eso, también, es una forma sutil, pero muy tenaz, de violencia. Y las hijas siguen reproduciendo ese modelo cultural, frente a un hombre que ya adulto, no tiene herramientas emocionales para lidiar con los conflictos y desafíos de la vida y mucho menos con una familia y una sociedad cada día más demandante, y con una mujer que se cree empoderada porque compite con él en los roles económicos laborales y profesionales que antes estaban destinados solo para él, pero que está cansada de llevar la carga y el abuso que ella misma, consciente o inconscientemente, contribuyó en parte a crear, pero que no ha sabido implementar aún la manera idónea de quitársela de arriba sin depredar la dignidad, ya deprimida desde la infancia, de un hombre. Y queremos que nos asuman, sin nosotras habernos asumido primero y ponernos en coherencia con nosotras mismas. Las mujeres no hemos superado esa herida de abandono que nos dejó esta sociedad de padres ausentes (ya sea porque murieron en la guerra, o porque se suicidaron, o porque se fueron con otra, o porque dentro de la misma casa se ausentaron emocionalmente) y que nos convirtió en matriarcas para poder echar adelante nuestras proles. El varón dominicano se fue… o nunca ha estado, dejando un vacío que la madre tuvo que llenar con estrategias y mecanismos de defensa y de sobrevivencia, no siempre sanos.
Paradójicamente, la violencia contra la mujer comenzará a disminuir no excluyendo al hombre, sino reestableciendo el lugar que le corresponde dentro de su sistema familiar y respetando un ordenamiento lógico y equilibrado de roles y funciones entre ambos. Y a la vez, nosotras conectándonos con nuestras fortalezas, en vez de calibrarlas con las de las demás mujeres, contra quienes también nos convertimos en verdaderas depredadoras, ya que por ese mismo padre ausente, nuestro deseo de validación y reconocimiento es insaciable y voraz. A menos que sea un sicópata sin remordimiento, el hombre mata por instinto irracional: rápido y con cuchillo afilado. Las mujeres matamos de forma más racional: lento y con cuchillito de palo… ambas son formas horribles de violencia.
No hay nada ni nadie contra quien luchar, más que con nosotras mismas y el restablecimiento de nuestra propia dignidad y coherencia interior. Y esto, para mí, constituye la verdadera liberación femenina.

RS: Desde que regresó de nuevo a los escenarios, después de su lanzamiento del cd Libre, hemos visto una carrera en permanente ascenso. ¿Cuáles son los proyectos artísticos más importantes en los que ha estado involucrada durante esta nueva etapa de su carrera?
MH: En verdad, ha sido una etapa muy productiva. Para ponerte un ejemplo, en un corto período de tiempo hice dos conciertos como solista en 360 a casa llena, luego cuatro conciertos más junto a Frank Ceara en el mismo lugar, también a casa llena. Viajé a Cuba junto a Johnny Ventura con el proyecto La Gallera de Jochy Sánchez en un concierto histórico que fue transmitido a toda Cuba por TV Nacional. Luego me fui a Puerto Rico y canté junto Valeria Lynch y Lena en un concierto que se llamó “Diosas Grandiosas”. También las presentaciones junto a mi querido amigo Gilberto Santa Rosa, de quien siento un cariño y una deferencia muy especiales. En New York estuve junto a la camerata dominicana dando apoyo a nuestra música, y, como si fuera poco, también la vida me regaló un dúo junto al gran Andrea Bocelli, bajo la batuta de mi querido amigo el maestro José Antonio Molina, con quien también he participado de sus emblemáticos conciertos sinfónicos. En fin, muchos proyectos y eventos importantísimos en los que sigo participando. Algo muy significativo han sido las colaboraciones a dúo en las producciones discográficas de varios amigos y colegas, a quienes quiero y admiro, y de las cuales me siento muy orgullosa: con el compositor brasileño Iván Lins, con José Antonio Rodríguez, Nathalie Peña Comas, Patricia Pereyra, Linda Briceño y Ana María Caldera, con los compositores cubanos Liuba María Hevia y Carlos Varela. Y como para coronar mi alegría, se cumplió mi sueño de grabar junto a la vieja Fefa y Milly Quezada.Ahora estoy ante un nuevo reto: el de volver a estudiar. Estoy haciendo una Licenciatura en Música Contemporánea, con la que espero cumplir el objetivo de obtener mi titulación profesional, acariciado durante muchos años.

RS: Usted formó parte del Miniterio de Cultura durante la gestión cultural del exministro de Cultura José Antonio Rodríguez. ¿Cómo fue su experiencia y cuáles fueron sus proyectos más importantes?
MH: Yo estuve nombrada como asesora del Ministro y como miembro del Consejo Nacional de Cultura durante los dos últimos años de la gestión. Estuve involucrada junto a Manuel Tejada en importantes proyectos que dejamos encaminados y otros listos. Algunos de estos fueron: La reapertura del Instituto Superior de Arte, aprobado en la última sesión del Consejo Nacional de Cultura el 27 de julio del 2016. El acuerdo inter-ministerial Minc-Minerd para trabajar junto al Sistema de Educación Artística Especializada (Sinfae), la tanda extendida, en relación a la educación artística en las escuelas. Propusimos el Departamento de Artes Vocales, para el cual contamos con la asesoría y colaboración del Dr. Mario Martínez; con la elaboración de un plan de actualización de Pensum para la formación de Artes Vocales a nivel nacional así como el relanzamiento de la Red Nacional de Coros. También se me encargó iniciar, con el departamento de Infraestructura, el anteproyecto del Anfiteatro Verde para la Plaza de la Cultura.
RS: ¿Cuál sería su sueño para la clase artística dominicana?
MH: El Estado dominicano tiene un gran pasivo con la educación artística. El Palacio de Bellas Artes, que en otros tiempos fungiera como nuestro Ministerio de Cultura y creado con el objetivo de enseñar y difundir las artes en todo el territorio nacional, al ser creado el Ministerio de Cultura, pasó a ser otra dirección más sin la atención, el apoyo y la relevancia que amerita. Ninguna acción podrá sostenerse en el tiempo hasta que no sea comprendida y valorada la verdadera dimensión del arte y sus diversas áreas de influencia dentro de la sociedad. Y esta tiene que ser dirigida y protegida por sus dolientes: los artistas. El arte abarca una dimensión estética y espiritual que otras áreas del quehacer cultural no comprenden ni requieren. Sueño con ver redimensionada la educación artística en nuestro país mediante estas tres iniciativas: La reformulación de nuestro MESCyT en el “Ministerio Superior de Ciencia, Tecnología y Artes”. La inclusión del Arte, como la octava competencia que necesita aprender y desarrollar el estudiante, independiente de las 7 “Competencias Fundamentales” aprobadas por el Minerd; la creación del Ministerio de Bellas Artes, con políticas y presupuestos independientes. He recibido siempre un gran rechazo y oposición cada vez que planteo lo que muchos califican como “la utopía de una ilusa”. Sin embargo, cuando observo cómo se han ido derrumbando las antiguas estructuras y las interesadas certezas, hasta casi desaparecer, solo puedo concluir en que “lo único verdadero que nos queda son las utopías”.
RS: Usted protagonizará nueva vez la Gala Navideña de Listín Diario. ¿Cómo recibe esta oportunidad de seguir exponiendo su talento?
MH: Para mí fue una agradable sorpresa, con la iniciativa del Listín Diario, de regalar a sus lectores este concierto, de que me hayan elegido una vez más. Es un gran honor que agradezco de todo corazón. Vamos a tener música navideña tradicionales de varios géneros, pero también mis canciones más conocidas en formato sinfónico. Estar bajo la dirección de mi entrañable amigo José Antonio Molina, siempre será un placer, una exquisitez.
RS: ¿Qué balance saca, mirando atrás y ver tantos años sobre el escenario?
MH: Aún a sabiendas de que esto no es un mercado masivo para el desarrollo de la carrera de un solista, yo te puedo decir que he podido tener una carrera muy importante en mi país. A pesar de las carencias, de tener un mercado tan informal y accidentado, he podido tener una trayectoria importante e interesante. He tratado siempre de hacer mi carrera desde lo que me dicta el corazón y eso ha conectado con el corazón del público.

 

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