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Manuel Fernández Haché: «Poder representar a mi país me da un sentimiento de orgullo indescriptible»

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El deporte nacional se ha diversificado y ha puesto en alto la bandera tricolor en el escenario internacional en múltiples disciplinas. Desde Atenas hasta Tokio; desde Chile a Bogotá; de Los Ángeles, California, Estados Unidos, hasta Madrid, España, el talento, la destreza y la disciplina de los atletas nacionales ha destacado por décadas, colocando a la República Dominicana como un referente en la región caribeña. 

Pero detrás de cada triunfo, detrás de cada medalla que pone en alto al país, hay un atleta cuyos sueños se han materializado, cuyo esfuerzo, pasión y dedicación han dado frutos; un atleta que ha cargado sobre sus hombros la retadora tarea de traer la gloria a su país con cada logro y cada victoria que alcanza. En esta ocasión, con motivo de nuestra edición especial de deportes, nos hemos adentrado en la equitación, un deporte que va creciendo en auge y que encuentra en nuestro entrevistado no solo la pasión y las ganas de poner en alto la bandera tricolor y a Quisqueya, su tierra, sino que es un deportista en cuyos hombros pesa un legado, por cuyas venas corre la herencia de una gloria del polo nacional: Kalil Haché. 

Desde México, conversamos con él sobre su pasión, sus logros y aquello que significa para él poder ejemplificar en el escenario internacional, esa pasión y dedicación que ha colocado a los dominicanos como referente internacional en los deportes.

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«Creo que fue algo natural que terminará haciendo esto como profesión»

RITMO SOCIAL: Partiendo desde el inicio de tu carrera como jinete. ¿A qué edad te inicias como ecuestre y qué te motivó a perseguir esta disciplina a nivel profesional?

Manuel Fernández Haché: Desde mis primeros años de vida mi padre y mi abuelo me acercaron a los caballos, a muy temprana edad fueron parte importante de mi vida y disfrutaba montar y cuidarlos.  En el 2007 empecé a montar caballos de salto y desde entonces han sido  parte central de mi vida. Creo que fue algo natural que terminará haciendo esto como profesión, pues siempre he sido muy inquieto y en los caballos siempre he encontrado la oportunidad de moverme y compenetrarme con ellos, que es mi parte favorita. 

RS: Inicias en la equitación cuando eras apenas un niño… ¿De qué manera has evolucionado como deportista en tantos años de carrera?

MFH: Este deporte requiere de mucha dedicación y esfuerzo, y mientras más experiencia logras obtener, mejor jinete se logra ser. Creo que aún me falta mucho por aprender, crecer, y madurar como jinete, pero lo que siento que ha sido la más grande evolución es aprender que estamos lidiando con seres vivos. Esto significa que no siempre las cosas van a salir como queremos, los caballos también tienen días buenos y días malos como los tenemos nosotros, y entender esto es algo muy importante para aprender a manejar las circunstancias de cada día de competencias. 

RS: Has ganado en múltiples competiciones de Salto Ecuestre dentro y fuera del país. ¿Cuál ha sido la más memorable y por qué?

MFH: La más memorable fue la medalla de oro de los Juegos Bolivarianos el año pasado, celebrados en Bogotá, Colombia.  Es un Campeonato que  se celebra cada cuatro años, e involucra una preparación diferente a las competencias que participamos casi  cada fin de semana.  Requiere gran dedicación, sacrificio y esfuerzo  para tener la oportunidad de clasificar y participar en uno de estos eventos,  eso hace que ganar una medalla, representando a tu país, sea algo muy valioso y sentimental en la carrera de un jinete.  Nunca olvidaré tampoco ese primer lugar en la Copa de Naciones cuando iniciaba mi carrera como jinete en Wellington, Florida.  

Manuel Fernández Haché

«Aún me falta mucho por aprender, crecer, y madurar como jinete, pero siento que la más grande evolución ha sido aprender que estamos lidiando con seres vivos».

RS: ¿Qué es lo más retador de esta disciplina, algo que todavía, con el tiempo  y la experiencia que tienes, sigue representando un reto para ti?

MFH: Para mi son dos los retos más grandes:  El primero es la paciencia ya que soy muy impaciente, y cuando las cosas no salen como lo esperaba en una competencia, me cuesta aceptarlo y entender que simplemente es parte de competir y participar en este deporte que es tan exigente y competitivo. El segundo es mantener la calma mentalmente en la cancha porque a veces me gana la emoción, mi espíritu competitivo y los deseos de ganar; todo eso se le transmite al caballo,  algunas veces eso hace que el caballo se acelere, y se ve afectado el resultado final.  Estas dos cosas son las que más trato de trabajar cada vez que entro a competir. Gracias a Dios van mejorando poco a poco. 

RS: ¿Cómo te preparas antes de cada competencia?  ¿Cuál es tu rutina?

MFH: No tengo una rutina definida. Cada fin de semana de competencia es diferente, a veces se llevan incluso caballos diferentes dependiendo del nivel de exigencia de la competencia. Lo que sí hago cada día que voy a competir es montar al caballo ese dia en la mañana para poder sentirlo, saber cómo se siente ese día, poder ajustar y prepararnos  para lo que vamos a necesitar ese día, y después de eso me siento tranquilo de que se que puedo esperar de él en la cancha, y también creo que los caballos nos llegan a conocer y saben también que esperar de mi ese día. 

RS: ¿De dónde sacas la motivación para cada competencia? ¿Hay algo, frase o mantra, que te digas a ti mismo previo a salir a cada competencia?

MFH: La motivación me la da el hecho de competir, de querer hacerlo mejor cada día, tratar de ganar, de lograr el mejor resultado con cada caballo, y también de ver como lo que hice entre una competencia y la otra ha influido en el caballo. Cuando sale bien me alegro y me da la tranquilidad de que estamos en el camino correcto del desarrollo del ejemplar; cuando no, pues se que hay algo que cambiar y tratar algo diferente cuando volvamos a casa. En cuanto a frases o mantras no tengo ninguna, solo le pido a Dios que me guíe y acompañe siempre. 

RS: ¿Qué se siente representar a la República Dominicana en el escenario internacional y que tu desempeño enaltezca el deporte nacional?

MFH: Es un sentimiento de orgullo indescriptible a la vez que una gran responsabilidad, para la cual hay que trabajar . El hecho de que yo pueda estar representando a mi país significa que fui considerado como alguien que merece esa oportunidad y me siento en la obligación de darle el respeto que se merece. Los logros y triunfos los recibo con humildad.

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«La motivación me la da el hecho de competir, de querer hacerlo mejor cada día, tratar de ganar, de lograr el mejor resultado con cada caballo».

RS: ¿Te consideras un deportista competitivo o eres de los que disfruta del proceso sin importar cual sea el resultado?

MFH: Si bien es cierto que disfruto el proceso porque este deporte es mi pasión, soy muy competitivo y mi meta es que cada recorrido y competencia sea mejor que el anterior; cuando eliges esto como profesión, los resultados adquieren mayor importancia.  La experiencia de  poder llegar a conocer a los caballos, y  ellos también a mi, ver como van cambiando mientras se van adaptando a como yo los monto y como me adapto yo a ellos es algo fascinante. 

RS: Dominar un caballo, como espectador, parece ser algo retador, especialmente cuando se trata de salto ecuestre. ¿Cómo se compone ese proceso riguroso de entrenamiento que debes seguir con y sin el caballo para dominar a la perfección el salto ecuestre y para tener tan buen desenvolvimiento sobre el corcel?

MFH: Hace tanto tiempo que monto caballos todos los días, caballos diferentes, con distintos temperamentos, distintas edades, que vienen de diferentes tipos de entrenamientos, que es algo que sale naturalmente. Hay cosas básicas que uno como jinete busca que hagan los caballos, como deben responder a las ayudas que les hago  (riendas, piernas, peso de mi cuerpo), y uno intenta lograr la mayor conexión y simplicidad en esa comunicación. Lo otro es solo paciencia y tiempo, porque es como entenderse con un recién nacido, no puede hablar, entonces hay que buscar otra manera de poder comunicarnos y lograr el objetivo. 

RS: Muchos atletas de disciplinas similares como polistas, por ejemplo, afirman tener algún tipo de conexión con los caballos. ¿Cómo se da esa dinámica entre tú y tus caballos al momento de prepararte para esta disciplina y cuando sales a la arena?

MFH: Definitivamente eso es algo muy importante. Para lograr las metas con los caballos tenemos que tener esa conexión y esa facilidad de entendernos mutuamente. Es algo que se va desarrollando con el tiempo y se nota tanto cuando la hay como cuando no la hay. De eso se trata el día a día con los caballos, cuando entramos a la pista para competir es el momento de poner todo esto a prueba y demostrar que todo eso se ha logrado. 

Mi abuelo, Iti, en paz descanse, fue alguien muy especial para mi. Poder compartir con él el amor por los caballos y esta pasión fue algo que nos unió mucho siempre.

RS: Eres nieto de una gloria del deporte, una amante de los caballos y una leyenda del polo nacional, Kalil Haché. Entonces, podríamos afirmar que esa pasión por la equitación te corre por las venas… ¿Cómo influyó tu abuelo en tu decisión temprana de adentrarte en esta disciplina?

MFH: Mi abuelo, Iti, en paz descanse, fue alguien muy especial para mi. Poder compartir con él el amor por los caballos y esta pasión fue algo que nos unió mucho siempre. Teníamos siempre cosas que hablar de los caballos, de alguna situación con alguno de ellos, o simplemente de como están andando las cosas. La influencia de mi abuelo en cuanto a este deporte siempre fue de apoyo y de entendimiento. En cuanto a la decisión de empezar él estuvo de acuerdo, pero solo porque no quería que jugara polo, porque ya después de tantos accidentes que sufrió y sobrevivió, no quería que yo jugara polo también.

RS: ¿Dirías que sigues sus pasos?

MFH: Me encantaría poder decir que sigo sus pasos, pero no creo que sea así. Se que comparto con él la pasión de los caballos, pero él fue mucho más que un jugador de polo y amante de los caballos. Nunca lo vi como un hombre de caballo o un polista, lo vi como un hombre íntegro, honesto, trabajador, amigo leal, hombre de familia y sacrificado; un abuelo ejemplar,  y espero algún día poder seguir sus pasos en estos aspectos que son como siempre lo he identificado. 

RS: ¿Qué enseñanzas te dejó tu abuelo que puedas aplicar tanto a la vida como a tu desempeño en cada competencia y cada reto profesional que asumes?

MFH: Iti está presente en cada día y cada momento de mi vida. Es imposible no recordarlo a él y sus enseñanzas en todas las situaciones y aspectos de la vida. Sin embargo, una de las cosas que puedo decir, que es lo mas importante que dejo en mi fue el ser honesto. Sobre todas las cosas, sobre cualquier situación y sobre cualquiera que sea la consecuencia, el ser honesto. Hacer lo que yo se que es correcto, que aunque en el momento no sea lo que me pudiera convenir, eso es lo único que me va a dar una consciencia limpia y tranquila, y con eso siempre se podrá estar en paz. 

RS: Kalil Haché fue un gran polista que llegó a compartir en campo con figuras tan trascendentales como Ramfis Trujillo o Porfirio Rubirosa, quienes amaban este deporte tanto como él. ¿Has considerado practicar el Polo de manera profesional?

MFH: ¡Polo era lo que quería hacer! Desafortunadamente, como él ya había perdido un ojo y se había roto la columna vertebral, entre muchas otras cosas debido al polo, él no quería que yo jugara. Me dijo que yo era “muy loco” para jugar polo y que él no quería que me pasara algo. 

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RS: Hoy la República Dominicana te conoce como ese atleta que coloca a nuestro país por todo lo alto en competencias de equitación, pero pocos, quizás, conocen el legado que carga sobre tus hombros. ¿Qué se siente el dar continuidad a ese legado familiar que inició tu abuelo hace tanto tiempo?

MFH: Siento mucha honra  y a la vez gran compromiso que se me pudiese considerar de esta manera. En cuanto a dar continuidad al legado familiar es enorme responsabilidad ya que no es solo destacar en el ecuestre  sino el gran legado de integridad y honestidad que gracias a Dios recibo tanto de la familia de mi papá como de la de mi mamá.

RS: Finalmente, una parte fundamental de todo buen atleta es quienes están detrás apoyando e impulsando a ir por más… ¿A quienes tienes en tu esquina motivándote en cada paso que das como atleta profesional?

MFH: A mi familia, sobretodo a mi papá, quien me ha apoyado en todos los aspectos y me ha motivado a seguir adelante; todos ellos están siempre animándome.  Cada vez que tengo la bendición de ganar y aún cuando no lo logro, están dándome apoyo y motivándome a seguir dándolo todo. También a mi jefe, Mario Onate, y su familia, ellos me apoyan y me acompañan aquí en México en todas las competencias, y sin ellos nada de esto sería igual. 

Confesiones Íntimas: 

Manuel Fernández Haché

Origen del apodo ‘Nono’:Me lo puso mi hermano Chatico, abreviación a sus dos años de Manuel Antonio. 

Un pasatiempo: Ver los juegos de polo. 

Un lugar en el mundo:  Santo Domingo. 

Un ejemplo a seguir: Chatico y José María

Un consejo que no olvidas:   Ser honesto ante todo. 

Raza de caballo:  Cualquiera de salto. 

Una mascota: Perro.

Un género musical: Disfruto todo tipo de música.

Una canción: Con te Partiro. 

Un libro: Whale Talk.

Un deporte que disfrutas: Polo.

Una persona: Maria Gabriela. 

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Ebel Echavarría
Ebel Echavarría
Periodista formando en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Amante del arte, la cultura, el cine, la música y la literatura. Amo contar historias y conocer personas con una visión y misión en la vida. Soy extrovertidamente introvertido.
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