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Introducing to D.R. : Atalí

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Introducing to D.R. : Atalí

P.S. IT’S FANCY.

Introducing to D.R.

Atalí

Atalí (que significa «grandeza de Dios») nace como la intención de un espíritu libre de convertir en arte todo lo que nos regala la naturaleza, con fijación especial en las flores colombianas. Sus texturas, movimientos y colores son la eterna conquista e inspiración de la diseñadora barranquillera Andrea Vivero, y las tantas manos de artesanas del Atlántico colombiano, que traen a la realidad, y en forma de pendientes, su fuerte conexión con su hábitat, la tierra, en la manera más virgen posible. Un ADN definido por la elegancia y feminidad característica de una mujer vanguardista, sin dejar de lado las pinceladas irreverentes y atrevidas, que florece en cada colección y en cada oreja del mundo que se identifique con ella. 

Instagram: @atalijewelry



EDITORIAL.

Dentro de los escritos que me compartió por correo, subrayé unas diez mil veces el siguiente: “No hay nada más mágico en el mundo que ver a una flor abrir sus pétalos». Su intención era comunicarme lo que significa para ella su firma de pendientes coleccionables, pero yo vi en sus palabras un mensaje de esencias y propósito digno de externar al mundo. De todas las profesiones del mundo, la jardinería es una de las que más admiro, porque siempre he sentido que las habilidades de un buen jardinero son imprescindibles para vivir. Primero, porque nos obligan a despertar, a ser conscientes de lo que somos, de dónde venimos y los lugares donde es más conveniente estar y ser. Nos educa para administrar todas las variables del entorno: lluvia, sol y tormentas, aplicadas a cualquier escenario de la vida. En su labor diaria, nos enseña el poder de las pasiones, de todo lo bueno que puede suceder cuando se entrega el corazón a una planta (o a una persona). Nos forman con la seguridad de que, sin importar las estaciones, esos cambios bruscos de la vida, siempre, pero siempre, se vuelve a florecer.  Y cuando aplicamos esto a nuestros jardines, internos (nosotros mismos) y externos (todas las personas que nos rodean), caminamos por la vida homenajeando nuestra magia, pero, sobre todo, celebrando intensamente la de los demás.