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La mujer artista en la República Dominicana

Fotomontaje: Mayobanex Abreu

Durante siglos, el arte, a nivel profesional y de presentación pública, era un privilegio de los hombres, vetado a las mujeres. Salvo pocas excepciones, ellas dibujaban y pintaban, anónimamente, en casa, temas decorativos. Una mujer artista era una curiosidad, y ha sido realmente en el siglo XX cuando ha podido estudiar y dedicarse abiertamente al oficio artístico. Al fin, la discriminación de género no impera: si todavía la igualdad no es absoluta –lo demuestra el mercado internacional del arte– nadie se atreve a “sopesar” creatividad femenina y masculina.

En la República Dominicana las mujeres artistas representaban una ínfima minoría en relación con sus pares masculinos. Prejuicios de inseguridad, de vida bohemia y libertad en la conducta explicaban esa inferioridad, fruto del bloqueo familiar a aptitudes e inclinaciones de las hembras, relegadas a la pintura aficionada de flores, retratos y paisajes. 

Sin embargo, la situación dominicana ha cambiado, y, como para ciertos aspectos de la condición femenina, la evolución ha sido rápida: la dedicación profesional a las artes visuales ha pasado de la excepción a un casi equilibrio entre los sexos. Hay una producción fuerte de las creadoras, en neto aumento en las últimas generaciones: la artista estudia, investiga, experimenta, expone, derrumba barreras… 

El gran arte femenino

Las artistas dominicanas ocupan su territorio en el arte nacional y se afirman como talentos incuestionables. 

Su producción, mucho más que constituir una manifestación de feminismo, sitúa a la mujer como parte fundamental en las artes visuales y su proyección. Cuando se habla de un “arte femenino” hoy, ya no se trata de bonitura, complacencia, sentimentalismo y superficialidad. El arte femenino es el que una mujer hace y se refiere a temas compartidos por autores de ambos sexos, y además a una reflexión abierta sobre la condición de la mujer, sus frustraciones y dificultades, con una discreción propia de la expresión dominicana. 

Que sean dominicanas viviendo en el país o residentes en el exterior, prácticamente en todas se funden las raíces locales con una preocupación por la identidad y las corrientes internacionales, aunque sin estridencias y con un apego a la armonía que define la plástica nacional –toda– desde sus orígenes. 

Las obras demuestran originalidad, reflexión, compromiso siempre. Hay una diferencia entre el compromiso de ayer y el de hoy. Antes, el asunto era demostrar valientemente que podían igualar a los artistas hombres y tratar los mismos temas con la misma energía, técnica y modernidad. Hoy, esto no se plantea.

Personalidades y maestras

Decenas de nombres ameritarían citarse en un caudal de talentos, que se suceden de generación en generación… 

Nos limitaremos a algunos de particular significación histórica. Celeste Woss y Gil fue la artista académica primordial que inició la apertura con sus desnudos vigorosos y modelos mulatos. Soucy de Pellerano, audaz y experimental, también rompió esquemas, con sus esculturas e instalaciones al aire libre. Muy cerca en importancia y ciertamente personalidades inconfundibles, situaríamos a las pintoras Clara Ledesma y Marianela Jiménez. 

En plena actividad, Ada Balcácer, figura estelar del arte moderno y contemporáneo, se destaca, no solamente en su enérgica, extensa e intensa creación personal, sino en una labor militante, plural y generosa. Ejemplares, consagradas y al día siempre, Elsa Núñez y Rosa Tavárez , de la academia a la obra suman enseñanza y entrega.

En pocas palabras, afirmaremos que son maestras, aclamadas, proclamadas y reclamadas por el medio cultural y nuestra historia del arte. 

Actualidad y optimismo

Las artistas profesionales ya no tienen que imponerse y probar oficio, conceptualización, avance estilístico. Si el arte femenino se revela hoy como globalmente más militante, se entiende porque suele relacionarse más con la vida, dar la vida y aun preservar la vida si pensamos en la vigencia del machismo, del maltrato y del feminicidio. 

Luego, las mujeres artistas dominicanas, curiosas e investigadoras por naturaleza, son polifacéticas en sus medios de expresión, de acuerdo con la generación a la cual pertenecen. Ellas estaban descollando en pintura, dibujo y grabado, pero hemos de admitir que la escultura tradicional ha sido más categoría de hombres.

A partir de la década del 80, sobre todo, trabajando en distintas categorías, las artistas han llevado a sus obras, la política, la historia, la actualidad, demostrando una aguda visión social, plasmando la realidad como la ficción, explorando el poder de la imagen. En determinados casos, sus obras han rebasado las fronteras nacionales, aunque no lo suficiente todavía.

En los “nuevos medios”, admitidos como artes plásticas y visuales, ya no encontramos diferenciación según el sexo: las artistas contemporáneas se distinguen en cualquiera de ellos: instalación, performance, fotografía –un avance muy neto–, video, acciones mixtas. 

Otra característica importante reside en la formación. Casi ninguna artista es autodidacta ni se ha improvisado, y resulta impresionante comprobar sus niveles de estudios y su grado de cultura, cuando no de especialidades, en las diferentes generaciones. 

De hoy al futuro

Cada vez más originales y polifacéticas, audaces y valientes en sus distintos planteamientos, apasionantes y apasionadas en sus metáforas visuales, las creaciones femeninas sobresalen por su desenvoltura y versatilidad. Tampoco temen incursionar en la tecnología.

Ahora bien, no se puede negar que la artista todavía siente la necesidad de demostrar la amplitud y profundidad de su talento. Ha habido varias exposiciones dedicadas exclusivamente a la mujer artista dominicana, que demostraron gran riqueza creativa, descargando hasta características propias y problemas… 

Entonces, no solo pretenden seducir e interesar, sino crear conciencia, y, si la reacción de los espectadores y de los coleccionistas responde a las intenciones de las autoras, estas se sienten realizadas. 

Decía la incomparable pintora mexicana Frida Kahlo: “¡He retratado mi realidad!”. La mujer artista dominicana de hoy no admite límites, retratando y tratando su realidad.

Marianne Tolentino
Decana de la crítica de arte en nuestro país y una de las analistas de arte más reconocidas a nivel nacional
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