InicioEntrevistasPersonalidadesJudy Garland: una artista deslumbrante con una trágica historia

Judy Garland: una artista deslumbrante con una trágica historia

«Si soy una leyenda, ¿por qué estoy tan sola?», exclamó en una ocasión Judy Garland y con esta frase la notable actriz que se identificó durante su carrera con películas de espíritu inocente y canciones alegres, dejaría ver más adelante la crueldad del sistema de Hollywood.

Over the Rainbow, además de ser la canción más versionada de la historia, es la que mejor condensa la existencia de su interprete. Judy Garland cantó por primera vez a los 17 años en El mago de Oz, pero no fue precisamente ese cuento de hadas que plasma la historia, lo que vivió la actriz.

Fue obligada a consumir fármacos y a trabajar durante toda la filmación con un corset que le apretaba el busto y le provocaba dolores, desencadenando en Garland un complejo de inferioridad durante toda su vida, por considerarse fea.

Desde los 13 años Garland sufrió una dieta impuesta por la Metro basada en sopa, lechuga, 80 cigarrillos diarios para reprimir su apetito, anfetaminas para trabajar y barbitúricos para dormir. A los 14 años un ejecutivo la definió (con ella delante) como «una pequeña cerda con coletas»; mientras estudiaba cómo pulir su imagen, el presidente del estudio, Louis B. Meyer, la llamaba cariñosamente «mi pequeña jorobada»; y a los 15 años el productor de La melodía de Broadway 1938 le recriminó que parecía un monstruo bailando.

Su perfecto manejo de la voz y el manejo en los tonos e intensidades, le confería a su estilo de actuación sobrio, una naturalidad que el público supo apreciar y aunque Judy no se movía al compás de sus interpretaciones, la intensidad de sus emociones se podían percibir a través de sus enormes ojos negros.

Este tipo de actuación la aplicaba a las comedias musicales, pero también al drama. Basta con ver su actuación en El juicio de Nüremberg (Judgement at Nüremberg -1961). Esta película tiene una escena en la cual Garland, debe atestiguar frente a un fiscal que comienza a atosigarla. Hay que observar superficialmente esa escena para darse cuenta de algo: mientras la mayoría de los actores se comporta allí con un registro actoral impostado y teatral, Garland sólo deja que la emoción fluya a partir de su mirada, unas pocas expresiones faciales, un leve movimiento de hombros, y sobre todo sus inflexiones de voz.

Lamentablemente este tipo de interpretaciones no pudo ser frecuente debido a sus crisis nerviosas que desencadenaban en depresión e incluso intentos de suicidio y a las veces en las cuales estuvo ingresada.

El 27 de junio de 1969 Judy Garland falleció por una sobredosis accidental de barbitúricos. Como sucede con todos los mitos, diversas teorías rodearon su muerte (incluido el suicidio) , pero Ray Bolger, quien interpretó al espantapájaros en El mago de Oz, resumió que «sencillamente, Judy se agotó».

Al igual que Bette Davis y Joan Crawford, Judy Garland murió sin comprender porqué Hollywood y su público la abandono.

Sue Helen Rodríguez
Periodista, amante del mundo digital, de la cultura y la lectura.
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