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Jake Kheel

“La idea es no enviar basura a un vertedero, sino transformar todos los residuos que producimos en otros productos o recursos”

Para él, la naturaleza es un sistema de evolución donde no existe desperdicio y se logra un beneficio natural y eficiente de los recursos. Es su lugar de escape, aventura, descanso y paz. Jake Kheel, durante quince años, ha enfrentado desafíos sociales y ambientales en la industria del turismo, como vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana en la República Dominicana, buscando una forma de innovar hacia la sostenibilidad, liderar programas ambientales pioneros y trabajar en proyectos multimedia y documentales para crear conciencia.

Su preocupación por el medioambiente despertó cuando su madre ordenó cazar ilegalmente a un caimán frente a su casa en Florida, por miedo a que atacara a uno de sus hijos. Era una época en que los caimanes estaban en peligro de extinción en Estados Unidos y cazarlos quebrantaba la ley. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de la importancia de buscar un balance entre los seres humanos y la naturaleza, ya que entendía que era su deber buscar la forma de mantener seguros a los niños y, al mismo tiempo, conservar animales silvestres.

Jake, junto al Grupo Puntacana, trabaja en un movimiento internacional, “Descarga Cero”, que busca dejar de producir desechos sólidos en su totalidad. “La idea es no enviar basura a un vertedero, sino transformar todos los residuos que producimos en otros productos o recursos”, explica Kheel. Este proyecto promueve el reciclaje.

Descarga Cero inicia con la selección y adquisición de materiales que se pueden reutilizar, reciclar o transformar en algo nuevo. Finalmente, se separan los residuos orgánicos para convertirlos en compostaje, biogás o alimento animal. Con esta iniciativa antes de la pandemia de COVID-19, se produjeron 25 toneladas de desechos, un 60% de los residuos que producimos, mejor que muchas ciudades en países desarrollados.

Aun cuando se tiene la percepción de que el reciclaje perjudica económicamente a la sociedad, el líder ambientalista asegura que el costo real de la basura debe necesariamente incluir su impacto negativo a la sociedad en términos sociales y ambientales. Explica, con el fin de concienciar, que en República Dominicana existen más de 350 vertederos a cielo abierto, sin ningún tipo de medida de protección ambiental o prevención de enfermedades y que, además, producen lixiviados que contaminan el suelo, el agua, los ríos y el mar.

“Cuando se toman en cuenta todos los costos relacionados al manejo integral de la basura, se evita mucha contaminación y se previenen enfermedades. Es mucho más económico que el estatus quo actual, hace énfasis.

Invita a que los ciudadanos participen en los procesos políticos y exhortar que el gobierno implemente las leyes ambientales existentes. Al mismo tiempo, hay que exigir mejoras en el comportamiento ambiental de las empresas.

Uno de sus logros en este ámbito fue la producción y dirección de la película “Muerte por mil cortes”, un proyecto cinematográfico que utiliza la investigación de las tierras bajas de la República Dominicana, desde los bosques montañosos a lo largo de la frontera, pasando por los mercados de carbón en el lado haitiano, hasta llegar a Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Para finalizar, como experto en el tema ambiental, insiste en que el enfoque de la educación con respecto a estos temas debe radicar en la nueva generación: los jóvenes y niños. Su labor en la Fundación Grupo Puntacana ha priorizado intercambios, entrenamientos y programas de formación ambiental con colegios y universidades, para inspirarles y poner en práctica, en sus hogares y escuelas, un estilo de vida sostenible.