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Hermanas Armenteros: «heredamos de nuestro padre el amor por la naturaleza”

Hermanas Armenteros

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Fuimos partícipes de la pasión que impregnan estas cinco damas en su trabajo, para mantener vivo el legado que erigió el héroe de sus vidas: Don Enrique Armenteros.

COMPROMETIDAS.

La belleza exuberante que desborda la Reserva Científica Ébano Verde nos dejó cautivos por la inmensidad de atractivos que ostenta este oasis natural, donde cohabitan especies de flora y fauna que son preservadas por la imperiosa labor que realizan desde la Fundación Progressio las hermanas Armenteros, como forma de continuar enarbolando el legado que forjó su padre, al contribuir a mejorar la calidad de la biodiversidad nacional y, por ende, la de los dominicanos. La impecable trayectoria de Don Enrique Armenteros es digna de emular por las próximas generaciones, por lo que hacemos un merecido tributo al padre del medioambiente nacional. 

RITMO SOCIAL: Don Enrique Armenteros fue la piedra angular en la que se cimentaron las bases de la Fundación Progressio y la Reserva de Ébano Verde, ustedes como sus hijas, ¿Qué es lo que más valoran del legado de su padre?

HERMANAS ARMENTEROS: Lo primero y más importante en la vida de nuestro padre fue, sin duda, su amor y compromiso con la familia. Doña Charo, su esposa, nuestra madre, fue el gran amor de su vida, quien lo acompañó durante más de cincuenta años y compartió con él sus afanes y proyectos. Sus hijas, sus yernos y sus nietos, frutos de ese amor, estuvimos siempre en el centro de su vida, de su pensamiento y de sus actividades.

Nuestro padre fue un visionario, uno de los que inició el movimiento verde en la República Dominicana. Siendo presidente de la Junta de Directores de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), creó la Fundación Progressio concibiéndola como su brazo socialen momentos en que el tema medioambiental aún no se asumía como un problema nacional a pesar de tantas voces importantes que por años estuvieron predicando y anunciando lo que se nos venía encima en el mundo de los recursos naturales.

Papá siempre entendió que la disponibilidad de agua potable para la población constituía uno de los temas prioritarios para el país. Los hechos que han venido ocurriendo así lo han demostrado, tanto aquí como en los Estados Unidos, donde el agua ha llegado a cotizar en los mercados de futuros de materias primas de Wall Street. Sin embargo, no se conoce una respuesta institucional a largo plazo para enfrentar esa situación.

Ese legado de ser pionero en algo tan importante para esta generación y sobre todo para las que vengan después de él es algo que valoramos tanto que hemos apostado a continuar su labor.

Hermanas Armenteros

RS: Recientemente se anunció la creación de una beca con el nombre de don Enrique Armenteros para homenajear su labor a favor de la biodiversidad nacional. ¿Qué significado tiene para ustedes este reconocimiento?

HA: Fue para nosotros una gran sorpresa y un motivo de enorme satisfacción el saber que el nombre y el trabajo de nuestro padre serían reconocidos y recordados a largo plazo y que, además, serviría de estímulo y referencia para formar científicos que se dedicarán a continuar su labor y la de tantos otros dominicanos que le precedieron. Nuestro eterno agradecimiento al Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y al Grupo SID.

RS: Su progenitor era un abanderado de las causas medioambientales. ¿Cuál consideran ha sido el momento más retador al seguir enarbolando ese altruismo como herencia?

HA: La antorcha que hemos recogido y el reto que hemos asumido no se pueden describir como un punto en el tiempo. Hace apenas año y medio que tenemos en nuestras manos esta tarea, pero estamos conscientes de que esto se prolonga en el tiempo con el mismo nivel de compromiso y responsabilidad con que fue asumido originalmente. Tampoco se trata de un compromiso individual, sino de familia. En ese sentido, es parte de nuestra obligación asegurar la sostenibilidad de la Fundación y de la Reserva, para lo cual es preciso buscar los medios que permitan cubrir sus necesidades y proyectos. Entendemos que de una forma u otra todos vamos a apoyar esta labor. 

RS: Llevar el apellido Armenteros en concordancia con la pulcritud que siempre mostró su padre ante la sociedad dominicana es un compromiso para toda la vida. ¿Qué valores les inculcó don Enrique, que hoy día les han ayudado a continuar plasmando sus huellas en honor a su memoria? 

HA: Lo decimos con humildad, pero con plena conciencia. Llevar el apellido Armenteros constituye un honor y al mismo tiempo una gran responsabilidad. En diversas ocasiones, papá expresó su aceptación y compromiso invariable con su fe cristiana y con un conjunto de valores como son el respeto, la tolerancia, la justicia, la equidad, la honestidad, la responsabilidad y la lealtad. 

En su modestia, papi siempre decía que él no era ejemplo de nada, que él era un hombre común; sin embargo, la verdad es que su vida, tanto en la familia y en las empresas donde trabajó como entre sus amigos y en la sociedad en general, fue un testimonio permanente de que el trabajo y la honestidad pueden coexistir. Tenía la firme convicción de que en esta sociedad se puede progresar actuando correctamente. 

No obstante, no podemos olvidar que con su ejemplo de vida nos dejó otra gran enseñanza y es el valor de la familia y del trabajo. 

Esto constituye una parte esencial del legado que nos dejó y que por siempre valoraremos como un tesoro. Es nuestro reto esforzarnos para lograr algún día parecernos más a él.

“Es parte de nuestra obligación asegurar la sostenibilidad de la Fundación y de la Reserva”.

Hermanas Armenteros

RS: ¿Qué entienden es lo que más disfrutan de las bondades de la Madre Naturaleza?

HA: Quien visita la Reserva Científica Ébano Verde coincidirá con nosotras en que la naturaleza sana el alma y el cuerpo de quien entra buenamente en contacto con ella. Y la naturaleza es tan generosa que nadie se libera de los beneficios de esa relación. Allá se dejan los problemas, las angustias, los sinsabores y se sale lleno de alegría, de paz y de ilusión. ¿Qué más se puede pedir?

Hay, evidentemente, otros aspectos más concretos que se pueden señalar. Llena el alma de gozo saber que, por la existencia y el cuidado de esta Reserva, se cuidan y protegen especies botánicas y zoológicas en peligro de extinción; miles de familias se benefician de un aire más puro, de un ambiente más limpio y, sobre todo, de agua para sus cultivos, para la generación de electricidad y para el consumo humano.

RS: En este 2021 están celebrando 38 aniversario de fundación. ¿Cuáles son los proyectos que emprenderán con miras a seguir trabajando por la sostenibilidad ambiental?

HA: La Fundación Progressio se mantiene firme en el cumplimiento de su misión en favor del desarrollo humano de la población, particularmente en los temas relacionados con el medio ambiente. Sus proyectos y prioridades, por tanto, siguen siendo los mismos.

Como señalamos anteriormente, nuestro principal y permanente proyecto es asegurar la sostenibilidad de la Fundación y de la Reserva Científica Ébano Verde y continuar la labor que hacemos como fundación en el marco del acuerdo suscrito con el Estado Dominicano, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para la administración y desarrollo de esa área protegida. 

En la isla la Hispaniola se han identificado cinco variedades de magnolias: dos en la República Dominicana: Magnolia pallescens y Magnolia hamorii, dos en la República de Haití: Magnolia emarginata y la Magnolia ekmanii, y una: Magnolia dominguensis, que hasta hace unos cincuenta años se encontraba en ambos países, en el presente solo se encuentra en la República Dominicana.

Fue un proyecto de nuestro padre sacar todas esas variedades de magnolia de la lista de especies en peligro de extinción y el mismo ha avanzado con notable éxito ubicando zonas donde puedan establecerse parcelas, continuando la labor de reproducción en viveros y de vigilancia sobre dichas especies. Para la realización de este proyecto ha contado con el apoyo de otras instituciones, como el Jardín Botánico Nacional, Botanic Gardens, The Mohammed bin Zayed Species Conservation Fund, la Fondation Franklinia y Global Trees Campaign. Sin embargo, aún no hemos podido localizar ningún ejemplar de la Magnolia emarginata, que hace bastantes años se podía ubicar en Haití.

RS: La Reserva Científica Ébano Verde ostenta una riqueza de especies de flora y fauna nativas y endémicas que han sabido preservar con esmero. ¿Cómo logran mantener ese ritmo tan riguroso?

HA: Mantener la riqueza de especies de flora y fauna en un hábitat es sencillo, ya que salvo alguna causa natural que las afecte, solo el hombre es capaz de agredirlas y diezmarlas. 

La Reserva Científica Ébano Verde tiene la condición de área protegida, en la que está estrictamente prohibida toda intervención humana, excepto las que la ley permite de forma taxativa. En esa calidad tiene una serie de condiciones para permitir la intervención del hombre dentro de ella y siempre bajo estricta vigilancia. Solo así, por el momento, hasta que el hombre aprenda a respetar la naturaleza, se podrá lograr lo que se ha conseguido hasta ahora. 

Nosotros asumimos este reto en el año 1989 amparados en el Decreto 417-89 del Poder Ejecutivo en el que declaró esta área como reserva científica y nos puso a cargo de su administración, protección y desarrollo. Y hemos cumplido cabalmente lo que prometió Don Enrique que defendería. Decirlo puede interpretarse como poco objetivo, pero los conocedores de esta materia aseguran que es el área protegida mejor cuidada de la República Dominicana.

“Llevar el apellido Armenteros constituye un honor y al mismo tiempo una gran responsabilidad”. 

Las hermanas Armenteros y los centinelas.

RS: En materia de preservación y conservacionismo, ¿cómo visualizan a República Dominicana actualmente?

HA: Preservar y conservar significa proteger o resguardar de alguien o de algo los recursos naturales, especialmente los endémicos y nativos, procurando mantenerlos en su estado natural, es decir, evitando la intervención del hombre.

Como país, hemos pasado por diferentes administraciones y en todas se ha hablado del tema de los recursos naturales como una prioridad. Sin embargo, no hemos visto planes y proyectos claros en que se aprecie de forma concreta cuál es la política oficial sobre la protección de los recursos naturales y el medio ambiente. Y mucho menos hemos visto un presupuesto que refleje esa prioridad.

Para enfrentar con eficiencia el tema de la preservación de los recursos naturales es necesario dotar al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de los recursos económicos necesarios para ejecutar los planes que se formulen para estos fines. Estos planes deben ser ejecutados por personas con el perfil profesional requerido para que en cada caso garanticen la logística que la vigilancia, la investigación y el control requieren.

Sabemos que hay la intención de protegerlos y sabemos que conlleva muchos recursos económicos, pero debe estar entre las prioridades de los gobiernos este tema.

RS: La deforestación, contaminación de los recursos hídricos, invasión en áreas naturales, e incendios forestales han sido en los últimos tiempos, graves males que han afectado al florecimiento del medioambiente nacional. ¿En qué pilares se fundamentan para contrarrestar estos estragos?

HA: Esta pregunta es muy amplia; abarca muchos aspectos del tema que nos ocupa. Tomando como referencia la experiencia de la Fundación Progressio en la Reserva Científica Ébano Verde en sus distintos proyectos, vamos a responderla agrupando sus componentes en cuatro pilares:

Pilar normativo. 

Existen normativas legales e instituciones creadas para asegurar su cumplimiento, por lo que uno pensaría que solo hace falta que se hagan del conocimiento de toda la población y que las mismas se cumplan. 

Sin embargo, hemos visto con pesar como, luego de que personas concretas han causado daños muchas veces irreparables, las instituciones a las que corresponde actuar no lo hacen o lo hacen de tal forma que el resultado es totalmente ineficaz.

La Fundación Progressio, en interés de cumplir con sus responsabilidades, procura mantener la vigilancia, para lo cual cuenta con un sistema de torres para la detección de incendios forestales, constituida por tres torres, en puntos estratégicos. A esto se suma la vigilancia de los guardaparques, quienes realizan patrullajes permanentes por las zonas más vulnerables de la RCEV, controlando la presencia de personas no autorizadas o la ocurrencia de cualquier hecho anómalo.

Una parte esencial de este programa es la concienciación e incorporación a estas tareas de las personas que viven en las zonas aledañas, a quienes por diversos medios hemos convertido en socios y aliados nuestros.

La concienciación humana. 

La escasa educación y conciencia ambiental es uno de los problemas más graves que tiene la población dominicana en cuanto a la protección de los recursos naturales. Entendemos que, así como se hacen campañas para la prevención de algunas enfermedades, se pueden hacer para crear conciencia sobre la necesidad de cuidar estos recursos naturales. 

Progressio participa permanentemente en actividades de educación y concienciación ofreciendo capacitaciones a los residentes en las áreas circundantes, especialmente, a los estudiantes de las escuelas de la zona y a las personas que nos visitan en la RCEV.

Cuidado de las áreas protegidas.

El país cuenta con 128 áreas protegidas. Hay instituciones que tienen bajo su responsabilidad, su cuidado y protección. No disponemos de datos objetivos y actualizados al respecto, pero tenemos la percepción de que ha de haber espacios para mejora en este sentido.

Lograr esto, en el caso de la RCEV, implicó un plan en el que uno de los aspectos más importantes fue el involucramiento de los comunitarios. Es preciso hacerles conscientes de que no siempre se puede vivir de estos recursos, primero, porque se agotarán y segundo, porque son de todos.

No fue una tarea fácil, ni a corto plazo, pero se logró. Quienes hace unos años depredaban, hoy cuidan la RCEV con su vida.

Recursos económicos. 

Actualmente, la protección de las áreas protegidas se ha convertido en un problema de difícil manejo en vista de la carencia de recursos económicos y humanos. Hasta el momento, la Fundación Progressio, gracias a la generosidad de algunos colaboradores y al éxito de algunas gestiones que hemos realizado, ha podido sortear la situación con un criterio de utilización óptima de los recursos que nos permite mantener nuestros estándares de calidad. Nos faltan recursos, ¡claro!, pero aprovechamos al máximo los que nos llegan y los que gestionamos.

RS: Desde 2020, el país cuenta con la Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental, ¿cómo califican las acciones extracurriculares que han estado ejecutando los centros académicos para cuidar los ecosistemas?

HA: Para hablar de las acciones planificadas y ejecutadas deberíamos conocerlas, y no las conocemos, no se nos han presentado, tampoco se han promocionado de forma tal que llegue a nosotros esa información. Probablemente, ello se deba a que la misma fue promulgada el 31 de julio del 2020, en medio de la crisis generada por la pandemia del Covid-19, cuando los centros educativos estaban cerrados. 

Sabemos que estos tienen interés en contribuir en la formación ambiental de sus alumnos y que se puede contar con ellos para cualquier proyecto dirigido en ese sentido. En la Reserva hemos recibido durante los últimos años, excepto de la pandemia, estudiantes de distintos centros educativos, de toda la zona y de muchas partes del país, a los cuales, además del recorrido por la zona habilitada para tales fines, se les presentan exposiciones y se les imparte un taller durante su visita.

Es importante destacar que, junto al rol de la escuela en el cuidado de los ecosistemas, la sociedad como conjunto debe actuar en la misma dirección. No se gana nada o, en el mejor de los casos, muy poco cuando no hay coherencia entre lo que se enseña en el aula y lo que los estudiantes ven fuera de ella, porque esto tiene la fuerza del testimonio y muestra con hechos si es cierto lo que se dice que se aprecia y valora o no. 

RS: Dentro de su variado portafolio de actividades de educación ambiental que realizan, ¿cuál ha sido el impacto que han ocasionado en las comunidades?

HA: Los trabajos sobre educación ambiental que hemos desarrollado en las comunidades del entorno de la Reserva Científica Ébano Verde (RCEV) han producido sus frutos, ya que dichas comunidades tienen un mayor respeto por la RCEV y reconocen la importancia de proteger los recursos naturales que allí existen. 

Escuchar hablar a los más pequeños de los recursos naturales y de la necesidad de su protección es un indicador que nos ha permitido medir el impacto. Los comunitarios están pendientes de cualquier violación y, si ocurre, nos lo hacen saber, aunque la misma no sea en la zona de la RCEV. Esto lo confirman estudios socioeconómicos realizados en las comunidades del entorno de la Reserva. Para los inicios del 1990 la PUCMM realizó un estudio que reflejaba que Progressio sería una institución más que llegaba para hacer ofrecimientos y que no haría nada más. Treinta años después realizó otros estudios socioeconómicos y estos números se invirtieron, mostrando todo lo contrario.

Esto nos muestra dos cosas: primero, que el impacto esperado toma su tiempo, y segundo, que hay que ser coherente en el comportamiento, prometiendo lo que en verdad se va a hacer y haciendo lo que se dice.

RS: ¿Han observado un avance, por parte del país, en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

HA: Entendemos que el tiempo transcurrido desde su establecimiento en el 2015 es muy corto para tener una perspectiva clara y evaluarlos con objetividad. Observamos que en algunas áreas se han realizado esfuerzos aislados. Sin embargo, desde nuestra óptica, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, creemos que hace falta un esfuerzo de mayor calado para avanzar en este sentido como se espera.

Si prestamos atención al objetivo 15 que establece “Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad” sobre todo en el último elemento “la pérdida de la biodiversidad”, que es el que más se acomoda a lo que realiza la Fundación Progressio a través de la RCEV, vemos con preocupación que en el año 2014, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el país tenía una superficie del 25% de área boscosa, la mayor parte correspondiente a las áreas protegidas. Sin embargo, los que recorremos nuestro país, nos encontramos talas vertiginosas realizadas en el último quinquenio. 

Nos preocupa que, lejos de atender a los compromisos de los objetivos del milenio, se han talado bosques nativos para sembrar aguacate y café de exportación, según ha reseñado la prensa nacional. Lo sembrado, no solo no compensa lo destruido, sino que también, en muchos casos no se corresponde con lo que necesita ese contexto específico.

RS: En ese tenor, el cambio climático se ha convertido en uno de los problemas más desafiantes para el mundo. ¿Cuál es su impresión al respecto?

HA: Se ha ido tomando un poco de conciencia sobre el cambio climático, pero las medidas que conllevan decisiones que afectan los grandes intereses mundiales han sido muy tímidas, sobre todo, en lo que se refiere a la reducción del uso de combustibles fósiles y al desarrollo de las técnicas de las energías limpias, al tiempo que se las hace asequibles a la población.  Es mucho lo que podemos hacer en este sentido, iniciando por el uso consciente de los recursos no renovables, la utilización del plástico y su manejo posterior, entre otras más.

RS: La pandemia del COVID-19 retó a la humanidad a cambiar su ritmo de vida, por lo que se percibe que la biodiversidad sintió un respiro de aliento por el cese de las actividades diarias. ¿Tuvo un impacto positivo en las áreas que ustedes conservan?

HA: Consideramos que eso ha sido una vaga percepción de que la biodiversidad se recuperó durante la pandemia. El ritmo de recuperación de la naturaleza requiere de mucho tiempo y el daño realizado por la humanidad no se va a regenerar en pocos meses. En el caso de la Reserva Científica Ébano Verde su comportamiento ha sido normal, no se ha visto afectada negativamente y los procesos de regeneración continúan su curso normal.

La concienciación es un factor clave para la protección del medio ambiente. 

La problemática medioambiental tiene que dejar de ser solamente un tema de conversación en encuentros sociales o de consigna para campañas políticas. Tiene que convertirse en acción. 

Tenemos que hacer esfuerzos para conseguir que la población desarrolle una conciencia ecológica, es decir, integre a su comportamiento normal hábitos en los que la conservación y protección del medio ambiente estén presentes. Lograrlo toma tiempo, pero no tenemos duda de que se puede conseguir. El ejemplo es sumamente importante y en ello todos somos fundamentales: el Estado, las familias, los medios de comunicación, los centros educativos, quienes tienen posiciones de las que se espera que sean referencia y modelo de comportamiento…

“Llena el alma de gozo saber que, por la existencia y el cuidado de esta Reserva, se cuidan y se protegen especies botánicas y zoológicas en peligro de extinción”.

RS: ¿Qué mensaje motivador le enviarían a la población dominicana para que se unan a esta hermosa causa?

HA: La tierra es nuestra casa común, donde podemos vivir junto con todo lo creado. Los recursos naturales nos sustentan. Dice el jefe Indio de Seattle: “Todo lo que le ocurre a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra”. Tenemos un espacio prestado por las generaciones futuras, ¿Cómo no he de cuidar lo que le corresponde a mis hijos? Eso aprendimos de nuestros padres.

Albert Einstein decía que «El mundo es un lugar peligroso, no a causa de los que hacen el mal, sino por aquellos que no hacen nada para evitarlo». 

Y como decía nuestro padre: “El reto es grande y puede parecer abrumador, pero cuando muchas personas hacen pequeños esfuerzos estos se suman y tienen el potencial de generar un cambio a gran escala”.

MATUSKA.

Facetas muchas tuvo mi padre y en todas ponía la misma pasión y emoción. Es la afición a todos los deportes en los que siempre fuimos cómplices, divertido y fanático de todas las disciplinas y grandes atletas. Decía que la práctica del deporte te centraba y hacía mejor persona, qué gran verdad. Hazte amigo del deporte y tendrás un mar de amigos. Te extraño y recuerdo cada día, papi.

MIRIAM.

Aparte de la persona maravillosa que fue en todo, nuestro ejemplo a seguir, su pasión por la naturaleza me vino de cuna. Tan pronto se creó la Fundación Progressio y pudo dar rienda suelta a su deseo de proteger esta casa de todos traté de acompañarlo siempre que podía y fui asumiendo roles dentro de la entidad que hoy junto a mis hermanas y algunos de sus nietos es una gran parte de nuestras vidas. Aprendí de él a vivir con propósito y a dar lo mejor de mí sin esperar nada a cambio. Yo también lo extraño y agradezco a Dios el privilegio que tuvimos de ser sus hijas. Gracias, papá.

MARTA.

Fue un padre que junto con nuestra madre nos enseñaron los valores importantes en la vida que toda persona debe tener. Como papá siempre estaba ahí para cada una. Como esposo siempre le mostró gran respeto a mi mamá y contaba con ella para todas las decisiones. Como abuelo puedo decir que era como otro padre para ellos que con sus anécdotas, valores y cualidades les enseñaba, por ende, cada nieto lo extraña y atesora toda esa enseñanza que les dejó. Puedo decir que él junto con mi madre fueron unos padres extraordinarios y unos abuelos que dejaron un gran legado.

MARISOL.

Papá diría a conciencia que disfrutaba de hacer el bien, culto, religioso, buen compañero, gracioso y sobre todo buen padre orgulloso de sus cinco hijas que procreó con mi querida Madre Doña Charo y a las que siempre dedicó su tiempo.  Entre otros atributos, gran amante de la defensa de los recursos naturales y como gran dominicano que era su máximo disfrute la defensa de su tierra. Te extraño, papá.

MÓNICA.

Me identifiqué mucho con él en lo empresarial, su apego a lo ético, al desarrollo de la industria que era su misión desde joven y su capacidad de mediar en situaciones delicadas, su gran cualidad. Aprendí a ser multifacética como él para poder participar en diferentes sectores económicos.  Al mismo tiempo, heredé su amor por la pesca en donde compartía mucho con él. “Creo que era el único espacio donde no me hablaba de negocios”.

HOMENAJE A DON ENRIQUE ARMENTEROS RIUS

Hermanas Armenteros

RS: Cuál es el mayor legado que Don Enrique dejó a su país, a través de su fundación y don de gente?

LIGIA BONETTI: Don Enrique Armenteros fue un empresario y visionario que dedicó gran parte de su vida a crear negocios en diversos sectores de la economía. La vida de Don Enrique siempre se caracterizó por su profesionalidad, lealtad y compromiso con el país. 

Dentro de sus aportes, están la Fundación Progressio, que se ha convertido en un referente de gestión ambiental eficaz, concebida con la idea de proteger los recursos naturales de nuestro país. También, constituyó la Fundación Ébano Verde, un proyecto vanguardista para rescatar la preciosa madera, endémica de La Española. 

Su amor por la naturaleza y su trabajo incansable por la protección del medio ambiente de nuestro país constituyen su legado más importante. Don Enrique siempre entendió que los recursos naturales son nuestro mayor tesoro y por eso luchó tanto por cuidarlos. 

RS: ¿Que representa para los colaboradores y ejecutivos del Grupo SID el paso de Don Enrique en sus vidas? 

LB: Don Enrique fue Presidente del Consejo de Directores de nuestro grupo empresarial desde el año 1963 hasta el 1997.  

Él no sólo fue un ejemplo de socio; estratega en los tiempos de crecimiento, solidario en los momentos difíciles y más que nada promotor del orgullo que significó para su persona sentirse parte de la familia del Grupo SID. 

No existieron momentos alegres o tristes donde su respaldo y presencia faltaron. Con su carismática personalidad y sencillez, Don Enrique tocó los corazones de muchos de nuestros colaboradores, compartiendo de manera especial en cada oportunidad que tuvo.

RS: ¿Quiere compartir alguna anécdota que sea de gran valor emocional? 

LB:  Cuando fui nombrada por el Consejo de Administración, en la posición de Presidente Ejecutiva en junio del 2014, Don Enrique pidió la palabra y me dirigió el siguiente mensaje que recordaré toda la vida:

“Los negocios tendrán sus altas y bajas y estoy seguro que te rodearás de personas que al igual que tu Padre y tu Tío, trabajarán contigo para lograr las metas que se tracen y sobre pasar los obstáculos que la vida traiga.  Sin embargo, quiero que sepas que el éxito de esta empresa y sus socios, ha sido basado en la confianza, en la amistad y en el amor fraternal que nos unen a las tres familias desde el 1937.

Tu misión será unir las nuevas generaciones (cada vez más numerosas) para que esa confianza, esa amistad y ese amor fraternal se multiplique y trascienda de generación en generación, de eso dependerá el éxito de tu gestión.”  

Esas palabras me han acompañado y me acompañarán durante toda mi vida profesional.

RS: ¿Cómo le recuerdan y, usted específicamente, qué destaca de su liderazgo empresarial?

LB: Nunca olvidaré sus tantas lecciones y sus grandes ejemplos de nobleza y lealtad y, sobre todo, su solidaridad incondicional como empresario, amigo, socio y familiar. 

Como símbolo de su apoyo inquebrantable a Grupo SID y su abnegación por la preservación de los recursos naturales, en noviembre del 2019 se dejó inaugurado el ‘Jardín Enrique Armenteros Rius’ para así celebrar su vida y obra, con plantas endémicas de las montañas dominicanas, donde el dedicó una gran parte de su pasión y de trabajo. Así lo recordamos. 

Más aún el Grupo SID y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, recientemente firmaron un convenio que creó la Beca Don Enrique Armenteros para el Doctorado en Ciencias Ambientales para la formación de profesionales al más alto nivel en temas medioambientales para que estos se sumen y aporten a la protección y preservación de los recursos naturales en la República Dominicana.