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Francesca Thyssen: La ecléctica dama al frente de un sagrado legado artístico familiar

Francesca Thyssen

Entre el coleccionismo de arte contemporáneo, la filantropía y el activismo medioambiental, se mueve la vida de esta aristócrata

Francesca Thyssen

fotos: Europa Press, NurPhoto, United Archives, Luc Castel, David M. Bennett y Fuente externa

“De joven, tienes unos objetivos y, cuando te haces adulto, aprendes que las expectativas siempre te defraudan”, así lo manifiesta Francesca Thyssen, una aristócrata y mecenas que ha tenido el mundo a sus pies durante toda su vida. De su padre, el barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, heredó el exquisito gusto por las obras artísticas, ya que era un ávido coleccionista de arte. Entre sus anécdotas, ella rememora cuando asistió, junto a su progenitor, al estudio de Roy Lichtenstein para apreciar su nueva colección, pero su perspectiva sobre aquella visita terminó en total desilusión.

“Me decepcionó bastante, porque yo esperaba esos cuadros pop vibrantes y felices que le hicieron famoso, pero me encontré unos lienzos gigantes con brochazos oscuros”, alega la ecléctica dama del arte contemporáneo.

Nacida en Suiza, pero de origen alemán-búlgaro, Francesca recibió su formación en el Instituto Le Rosey y estudió en la Escuela de Arte y Diseño de Saint Martins. Durante su juventud, fue actriz, cantante y modelo. Años después, quiso honrar la memoria de su padre, al adentrarse en el mundo del coleccionismo.

Francesca Tthyssen

En el 2002, inauguró la Fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21), en Viena, donde presenta su propia colección de arte, que abarca más de seiscientas piezas de vídeo contemporáneo y arte digital. Igualmente, se exhiben obras en exposiciones temáticas, dos veces al año. Además, organiza muestras en todo el mundo.

El arte no es su única pasión, ya que ama practicar el buceo y, por ende, se preocupa por el bienestar de los océanos. Esto la ha convertido en una activista medioambiental. Desde la entidad que preside, hay una división llamada TBA21-Academy, que busca fomentar proyectos de cooperación con artistas y científicos, relacionados con la sostenibilidad, centrándose en la vida marina.

A raíz de la pandemia mundial de COVID-19, Thyssen tuvo que aislarse de las escenas artística y cultural, confinándose en un mítico monasterio, en una isla de Croacia, donde practicaba yoga, meditaba y nadaba en las heladas aguas del Mar Adriático, pero pausó sus idílicas “vacaciones” para asistir a la boda de su hija mayor, Eleonore de Habsburgo, quien contrajo nupcias con el piloto Jérôme d’Ambrosio, en una íntima y romántica ceremonia en Mónaco.

«No creo que nadie tenga de verdad la capacidad de darse un paseo entre obras y de pronto encontrar un tesoro de un artista desconocido, una pieza que es una absoluta obra maestra colgada en una pared. Me encantaría escuchar a cualquier coleccionista serio decirme que puede hacer eso. Creo que eso es un mito. Sé que es un mito».