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Fernando Varela, excelente retrospectiva en el Centro León

RITMO DEL ARTE

Fotos Fuente externa

Hay exposiciones que enseñan, que interrogan, que emocionan

Fernando Varela

En esta exposición, “Mundos, los tránsitos de Fernando Varela”, nadie puede permanecer ajeno al sentido totalizante de la obra de Varela y a su lectura enriquecedora, siguiendo las etapas de su creatividad, inspiración y oficio, los cuales siempre se han nutrido de la espiritualidad, omnipresente y condicionante aún.

Fue seguidor de un intelectual y artista alemán de complicado apellido, mejor conocido como Bo Yin Ra. Encontramos, en sus pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos e instalaciones, los preceptos de ese maestro, plural en artes (incluyendo la música como el mismo Fernando Varela): él afirmaba que el mejor ejercicio espiritual era hacer sus tareas diarias conscientemente y vivir la vida con un optimismo tranquilo… 

En opinión nuestra, este mismo mensaje se desprende de la vida y de la obra, toda, de Fernando Varela, dispuesta por él y la curaduría institucional, en varios espacios, dos plantas y tres fases:

Materia Mundo físico-espiritual (1982-1999)

Cuerpo físico-sensible (2000-2010)

Espíritu Mundo energético (2011-2021)

La Exposición 

Copia de Mundos los tránsitos de Fernando Varela. 3

Salas perfectamente iluminadas y acondicionadas dieron a las obras de Fernando Varela la dimensión estética que merecían. Claridad, espaciamiento, colocación armoniosa de lo bidimensional y tridimensional, textos necesarios y suficientes, definen el nivel museográfico, favoreciendo la observación, prescindiendo de una escenografía ostentosa. ¡Hay una óptima adecuación entre las piezas expuestas, el entorno y el montaje… es una norma del Centro León y un privilegio exponer allí!

Fernando Varela, cuya reputación cimera no exalta el canto del color, sin embargo, puede llegar a una luminosidad –¡emocionante, sí!– de colores casi “arbitrarios”, así, en la magnífica instalación que abre la exposición en el vestíbulo del Centro, y, cerca, si la memoria no nos traiciona, aquella pintura vibrante, que aparentaba reflejarse en el piso…

Si Fernando Varela se ha vuelto dominicano y se ha embebido del trópico y de la cultura caribeña, la voluntad por conservar su identidad nativa es muy legible en la primera década de su obra, y aun después. Afirmamos que Joaquín Torres García, uruguayo y universal, ha dejado su impronta, constructivista y simbolista, espiritual y estética: todo buen artista tiene padres y ancestros. 

Copia de CLJ 7734

“Mi obra que es recurrente en cuanto al uso del símbolo, como revelador del conocimiento, siempre se apoya en el silencio, pues el poder del símbolo  se evade de lo superfluo y necesita siempre del silencio para dar a conocer sus últimos significados”.  

Fernando Varela

No pocas veces, por la estrechez mental de contados sectores locales o más bien sus complejos, estas raíces uruguayas se han objetado, en lugar de considerarlas parte de la originalidad y la solidez de la expresión como patrón profesional.

Fernando Varela, un creador plural y coherente

En la producción de Fernando Varela, cual sea su categoría, bi o tridimensional, nada está dejado a la casualidad, todo es el fruto de reflexión, de cautela en la combinación de elementos, de ajuste de las líneas y tonalidades. Esta autoexigencia y precisión se ha manifestado siempre y ha continuado hasta hoy.

Copia de Mundos Los tránsitos de Fernando Varela 36

Recordemos que una de las exposiciones más contundentes del artista se presentó en la totalidad de los espacios del Centro de Cultura de España, entonces dirigido por Ricardo Ramón Jarne, y aquel despliegue de instalación, pintura, escultura, cerámica, gestó, en opinión nuestra, su creación, completa, comprometida, orientada al porvenir, que se despliega en el Centro León. La participación activa del espectador completa la propuesta plástica: una contemplación indiferente y superficial no sabría apreciar esta retrospectiva de 61 piezas. 

Es el interés minucioso nuestro –por ejemplo en los retratos de Joseph Beuys– que obliga a prolongar la mirada, y encontrar la razón trascendental de esa elección a la vez afinidad y contraste. Jamás falta una motivación profunda, cuales sean los medios empleados y la época de realización.

Por lo tanto, en esta exposición, evitando oponer o vincular las vertientes figurativa y abstracta, recordaremos la geometría muy personal de Fernando Varela, que se inició con morfologías simples y arqueológicas, y se ha ido enriqueciendo al compás de los años, sin perder su calidad “sensible”. 

Superficie dividida, punto, cuadrado, círculo, esfera, óvalos, en fin, geometrismos cuadrangulares y curvilíneos no dejaron de estructurar el soporte plástico, pero fueron tomando cada vez más importancia la espiral, el laberinto, el mosaico, los grafismos diversos. Más allá de diseño interior y equilibrio permanente, encierran sus propios mensajes de paz, orden y elevación. La evocación del “mandala”, como símbolo cósmico de armonía suprema,

Es inevitable. La representación física puede impactar por su singularidad, así las manos y los músculos –cuadros o módulo–, pero la valoramos menos representativa, que signos, símbolos o fuentes de meditación. Podrían ser otras partes o visiones, menos carnales, del cuerpo. 

Copia de CLJ 7539

De todos modos, Fernando Varela insiste en el ser humano, su soledad y unicidad, hasta en el hombre junto a la mujer. La isla caribeña –a la cual ya pertenece el artista– también “aísla”: la comunicación se sitúa a otro nivel. Aquí, más importante que el individuo como presencia física, está la alegoría ontológica. Coherentemente, refinamiento y austeridad caracterizan la pintura de Fernando Varela: cada época requiere una lectura pausada, del diseño a la sutileza cromática… nunca una mirada furtiva.

Al filo del tiempo

No faltan obras de la inolvidable “Palabra Callada”, signos que suscitan curiosidad e inquietud. Las seguimos considerando, más que composiciones plásticas, como descomposiciones gráficas, optando por privilegiar números, letras, ritmos, y no la palabra. ¿Será que la mente de Fernando cuestiona el texto, como antes… la curaduría?

Avanzando en el tiempo, cuando siempre ha predominado el paisajismo interior de Fernando Varela, él aborda, a su manera también, el paisaje tropical, lo delinea, lo detalla, lo “tonaliza”, nuevamente lo vuelve signos con una iluminación sigilosa. Pequeña objeción nuestra, hacen falta los encantadores cocodrilos blancos, tal vez los hayan descartado, por sus efectos de “ruptura”.

Finalmente, pinturas, esculturas, instalación –magistrales todas sin excepción–, calificadas por el propio artista como “Forma y Vacío”, e investigación tridimensional sobre el espacio, concluyen los “Mundos” de Fernando Varela, cuyos tránsitos seguirán… en una permanente búsqueda de proposiciones “meta-físicas” aunque, necesariamente, se materialicen, para disfrute nuestro. En pocas palabras, el Centro León hospedó y organizó una exposición sutilmente impactante, diferente e inolvidable. 

“Cosmología letrada la de Varela, en la que si no fuera un maestro del color, de la forma, de la materia, si no fuera por la fuerza estética de sus obras, diríamos que Varela no pinta, escribe y compone música”.  

Ricardo Ramón Jarne (Ex-director del Centro Cultural de España).

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Marianne Tolentino
Marianne Tolentino
Decana de la crítica de arte en nuestro país y una de las analistas de arte más reconocidas a nivel nacional
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