Tammy Ghattas

MENTORA DE BIENESTAR.

texto Damaris Pichardo fotos Simón Espinal maquilaje Avis Vásquez peinado Elvira Sepúlveda estilismo Mariela Peña 

“Ayudo a las personas a implementar hábitos saludables y sostenibles en el tiempo”

Con la sensibilidad y las bellas energías que le caracterizan, Tammy Ghattas, la coach de bienestar y salud, oriunda de Belén, Cisjordania, Palestina, nos abre las puertas de su encantadora morada en Santo Domingo y nos motiva a implementar hábitos inteligentes para un estilo de vida saludable en lo físico y espiritual.

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Tammy es el ejemplo perfecto para expresar que todos nacemos con un propósito. Desde muy joven anhelaba estudiar Medicina, tanto, que con frecuencia se divertía escudriñando libros concernientes a temas de salud, especialmente sobre nutrición. Ella nació en Belén, la ciudad donde nació Jesús. Con tan solo tres años sus padres se radicaron en Ecuador huyendo de la situación que afectaba la estabilidad del país. Allá creció y se educó. Hace dos décadas llegó a República Dominicana junto a su esposo e hijos, y desde aquí ha materializado esa vocación que, desde niña, la acompañó.

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“Yo siento que estoy en el momento más hermoso de mi vida, me siento una mujer bendecida viendo a mis hijos grandes, realizados y porque estoy haciendo lo que yo amo hacer, que es ayudar a las personas a lograr sus metas”.

RITMO SOCIAL: Bienestar y salud es el tema central de nuestra primera edición del año. Para Tammy, ¿cuál sería la fórmula para mantener este balance?

TAMMY GHATTAS: Todo es bienestar, desde tener una flor en la casa, plantas verdes naturales, las plantas tienen vida y nos dan vida, alegría, oxígeno y nos ayudan a mantener la casa bonita y en armonía. En una casa donde reina la organización, tú te sientes mucho mejor, te sietes con más bienestar que cuando entras a una habitación o una sala donde todo está patas para arriba; uno se empieza a desesperar por dentro y comienza a crearse estrés, y ese estrés, a la vez, también afecta tu salud, te eleva el cortisol.

Como coach, a través de mi Instagram motivo a las personas a tener su casa organizada, bonita, a encender una vela aromática, tener su despensa organizada, poner una mesa bonita. Con todo eso yo inspiro, especialmente a las amas de casa, a las madres como yo, a querer hacer lo mismo, recibir a sus hijos, a su esposo con una linda sonrisa, con una deliciosa comida en la mesa, organizada acorde a las posibilidades, con flores en la casa, y eso hace que la familia se una. Yo trato de rescatar esa creencia de unión familiar porque, al final, la familia es la columna vertebral del bienestar.

Rs: Su esposo y padre de sus hijos… ¿cómo llegó a su vida? 

TG: En uno de los años que fuimos de visita a Belén, conocí a mi esposo, nos hicimos novios y con el paso del tiempo nos casamos y nos quedamos viviendo en Israel dos años. Dos de mis hijos nacieron allá, Eduardo y Marcos. Volvimos a Ecuador porque estalló la intifada número dos en Israel y luego vinimos a República Dominicana por trabajo; ya llevamos 20 años rumbo a los 21. Amamos esta isla como si fuera nuestra, de hecho, ya yo de aquí no me muevo.

RS: Llegan a República Dominicana por negocios, pero ¿desde un principio viajaron pensando que se instalarían y convertirían República Dominicana en su hogar?

TG: Sí, sí, claro que sí. Por el trabajo de mi esposo, ya sabíamos que íbamos a vivir aquí. Mi esposo vino un año antes y después nos instalamos. Incluso tengo un hijo que nació aquí, Juan Pablo, el dominicanito. 

RS: ¿Qué le enamoró de nuestro país y cuál fue la primera provincia que conoció? 

TG: Fue Santo Domingo. Lo que me enamoró hace 20 años, cuando nosotros llegamos fue la seguridad, la tranquilidad, el calor de la gente, cómo todo el mundo te hacía sentir bienvenido y la alegría de la gente. Es un ambiente superdiferente porque de donde yo vengo, de Quito, la gente es más fría, más reservada; aquí la gente es alegre. Lo que más me encantó fue una vez que estábamos en un resort en 

Bayahíbe, yo estaba caminando en la playa y un muchacho de los animadores del hotel me dice con mucha alegría: “¡Vamos a bailar!, ¿qué es lo que usted esta haciendo?”, y yo dije: “Aquí la gente es un caso”, es como que te contagian de alegría. 

RS: ¿Acostumbran a realizar turismo interno? 

TG: Bueno, ni tanto. Tenemos una casa en La Romana y siempre vamos a vacacionar allá; eso bloquea. Pero sigo a @mochileraporelmundo (Mochilera por el Mundo) y a Keila Rodríguez, que yo digo: ¡Dios mío!, pero hay tantas cosas bellas. Les comento: “¡Llévenme en la maleta!”. 

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RS: En el ámbito profesional, cuéntenos qué estudió.

TG: Yo estudié Administración de Empresas, pero siempre, siempre yo fui un médico frustrado (risas). Siempre quise ser médico, sé mucho de medicina y me encantan todos los temas de medicina, 

especialmente de la nutrición. Desde mi juventud me interesé muchísimo por la nutrición, constantemente leía libros de nutrición y quería estudiar eso después, pero me casé, tuve mis hijos enseguida, fui mamá a tiempo completo y entonces no pude. 

Qué pasa, vengo a República Dominicana, hago muchísimas amigas y comencé a ayudar a mis amigas a hacer dietas; les hacía la rutina de alimentación, ellas rebajaban y se ponían tan contentas; incluso, una amiga en particular me dijo: “Tammy, por qué no te abres una página”, eso fue hace 11 años, nunca lo olvido, estaba Instagram recién nacido. Me sugirió que diera todos esos tips que yo sabía. “De verdad ayudas muchísimo”, me dijo.

El agua con limón yo lo tomo desde hace como 15 años, pero es por todo lo que yo leía. Me encantaba leer sobre medicina funcional, nutrición, me conocía todas las dietas al pie de la letra, pero yo no tenía un certificado, una profesión sobre eso. Entonces yo me dije: “¡Dios mío, con qué base yo voy a hablar de eso!”, y me certifiqué como Health Coach en el Institute for Integrative Nutrition (IIN), hace alrededor de unos cinco años. Después creé un programa, mi famoso reto: “Retomando con Tammy”. 

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“Cuando uno cambia su estilo de vida y cambia su forma de ser para mejorar, eso es bienestar y es contagioso”.

RS: ¿En qué consiste el reto “Retomando con Tammy”.

TG: Es un programa que se desarrolla en dos semanas, que incluye acompañamiento, recetas y un plan de nutrición, no una dieta, sino un cambio en el estilo de vida.

Mi programa está enfocado en ayudar a implementar hábitos saludables sostenibles en el tiempo, o sea que si tú estás de viaje puedes seguir con tu alimentación, saber leer las etiquetas con los ingredientes de los alimentos. Un ejemplo es, si estás en un restaurante, si Tammy me dijo que puedo combinar proteínas con carbohidratos saludables y vegetales, entonces voy a pedir un salmón a la plancha con una ensalada (aderezo aparte) porque, por lo general, viene cargado de grasas no tan buenas, y un carbohidrato, el que prefiera: batata, arroz integral, puré de papa. No es una dieta, es aprender a combinar los alimentos para darle a nuestro cuerpo lo que necesita cada día.

Yo no creo en dietas, yo he hecho todas las dietas habidas y por haber, desde la Dukan hasta la Anti-età, todas, y ninguna me ha funcionado, porque todo está bien hasta que termino la dieta, después de ahí vuelvo al hoyo, vuelvo a hacer el efecto rebote porque no es sostenible en el tiempo. Uno no puede vivir toda su vida sin comer un carbohidrato, si existe el carbohidrato es porque Dios lo puso ahí para que disfrutemos de él, pero en cuestión medida y saber elegir lo más saludable entre todas las variedades.

Tammy Ghattas

RS: Bienestar, salud y espiritualidad… ¿qué tan importante es mantener este balance? 

TG: Yo, en particular, soy muy espiritual, en mis redes coloco todos los días la oración de la mañana. La persistencia ha convertido este ritual en una necesidad para mi público.

Creo fielmente que la belleza sale de adentro hacia afuera, ese es mi lema “Beauty and side out” en todo el sentido, no solamente en hablar bonito, no se trata solo de eso, sino también que lo que uno ingiere refleja qué tan bonita está tu piel, qué lindo cuerpo tienes, eso no es de gratis, eso proviene de cómo me alimento, incluyendo la palabra de Dios. 

Reflejo el amor a Dios. Cuando tú lees la palabra cada mañana y le encomiendas a papa Dios todo tu día, tú vas a llegar con otra actitud a tu trabajo, no vas a llegar con una cara larga, vas a llegar a darlo todo para agradar al Señor. 

RS: Usted es holistic health coach. ¿Qué hace habitualmente como coach para mantener su comunidad y cuál ha sido el secreto para que ese trabajo que usted hace de manera tan orgánica mantenga la fidelidad de su público? 

TG: Soy una persona muy conectada con el señor Jesús, tengo muchos testimonios que dar. En mis post reflejo una ama de casa, una madre de familia; me gusta dar tips de decoración y de cómo mantener el bienestar en el hogar. 

Por otro lado, el secreto ha sido ser auténtica. Y yo creo que, a través de las redes, la gente ha podido ver eso en mí, porque también cuando yo me encuentro con personas así, ‘random’, en la calle y me dicen: “¡Dios mío, pero si es igualita que en las redes, es como te veo en las redes, igualita, igualita!”, y eso es lo que yo trato de ser: igualita, no una persona fingida. 

RS: ¿Recuerda usted algún post en especial que le haya hecho sentir que su trabajo en las redes está solidificado?

TG: ¡Ay sí!, sí tengo algunos posts, por ejemplo, de recetas: fue cuando yo hice la receta de un pan que tiene solo tres ingredientes, bajo en carbohidratos y que se elabora en tan solo dos minutos. También cuando publiqué el reto, la gente hablaba de mí, había muchas que ya habían hecho el reto y decían: “Excelente coach”. También por los DM que me enviaban, me decían: “Tammy, me cambiaste el chip”, “Tammy, doy gracias a Dios porque te encontré en mi vida”; siempre recibo muchos, muchos mensajes. 

RS: Desde muy joven le ha gustado leer sobre temas relacionados a la salud, especialmente nutrición, pero ¿cuándo se compromete a llevar un estilo de vida mucho más saludable?

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“Como coach, a través de mi Instagram motivo a las personas a tener su casa organizada, bonita, a encender una vela aromática, tener su despensa organizada, poner una mesa bonita. En fin, a vivir el poder de la belleza y el orden”.

TG: Hace alrededor de tres años. Ese cambio me ayudó a ser más creativa en la cocina. Soy madre de cuatro varones y son muy selectivos. Al principio decían: “Yo no estoy enfermo para comer vegetales todo el tiempo”, entonces yo he sabido crear recetas para camuflarles, sobre todo los vegetales. 

Por ejemplo: a los espárragos les coloco un poco de tocineta y de una cremita de almendras (aunque yo sé que la tocineta no es tan buena elección), les camuflo un poco y se los comen todo. También hago recetas sustituyendo ingredientes no tan saludables por ingredientes mucho más saludables.

En la universidad comían comida chatarra y venían a la casa y querían continuar con eso y les dije: “No, aquí no es así”. Yo empecé haciéndoles todo a la plancha: pechuga, los vegetales, carbohidratos saludables. Para ellos fue un ‘shock’, pero se convirtió en una costumbre. Están viviendo aquí, por lo que tienen que comer lo que hay en la casa. Ahora todos, todos van por la línea. De hecho, hacen entre ellos competencia de quien sacó más músculos, quien está comiendo más saludable, que el que comió ayer de más ahora ya no va cenar… ellos solitos se van convirtiendo en ‘health coaches’; ya pueden predicar el estilo de vida saludable, eso contagia. 

Tammy Ghattas

RS: ¿Cómo ha logrado mantener ese estilo de vida saludable entre todos los miembros del hogar?

TG: A mi hijo, el menor, le daban muchas náuseas. Lo que pasa es que él era muy de comer dulces, chocolates… Le hicimos exámenes y salió que tenía el hongo Cándida, que es sobrecrecimiento de bacterias no benéficas, dañinas. Tuvimos que hacerle una alimentación superlimpia, sin nada de gluten ni aceites refinados.

En la casa todos nos dispusimos a ayudar a Juan Pablo y dijimos: aquí se acabó el comer dulce, leche, todo tipo de lácteos y se eliminó de la casa. Así formamos un estilo de vida todos.  Juan Pablo se sanó, aprendió a escoger sus alimentos en el colegio, no come dulces; él puede ver a cualquiera comiéndose un bizcocho y él sabe que eso le va a hacer daño.

Lo que al principio les parecía absurdo, como que “cómo me va a cocinar algo así, yo no voy a comer”, ahora ellos todos comen saludable. También el ejemplo arrastra, ellos me ven a mí y a su papá que hacemos ejercicios todos los días… pues todos mis hijos hacen ejercicio todos los días. Cuando uno con su rutina de vida predica bienestar, contagia bienestar; si predicas amor, contagias amor; si predicas alegría, contagias alegría. Lo que ven en uno ellos lo hacen. Los niños se enferman mucho del estómago y los padres a veces no saben qué están ingiriendo que les hace daño. 

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“El bienestar conjuga muchos aspectos de nuestra vida, pero consiste esencialmente en trabajar nuestro interior para reflejarlo en nuestro físico”.

RS: Usted menciona que eliminó la leche de su alimentación, pero en el caso de los niños, la leche es una fuente de alimentación fundamental durante los primeros años de vida. ¿Hasta que edad es prudente consumirla?

TG:Eso es hasta lo 7 años de edad, ya después es grasa y azúcar acumulada. Lo recomendable es ingerir leche, por ejemplo, de almendras y aportar el calcio con la ingesta de vegetales o, por ejemplo, el ajonjolí, que es la fuente de calcio más potente que existe. Yo le coloco ajonjolí al pan que yo hago, a las ensaladas, encima del salmón, en el pollo, el guacamole, ya ahí me estoy asegurando de que consuman su porción de calcio.

RS: Para concluir, cuéntenos cómo es la rutina diaria de Tammy Ghattas.

TG: Me levanto en la mañanita, me tomo mi vaso de agua con limón y voy al gimnasio (tengo que hacer ejercicio de lunes a viernes), eso es no negociable para mí; el día que no hago ejercicio me la paso incómoda el día completo, no tengo esa energía, ese ánimo, esas endorfinas a millón. 

Luego, preparamos qué van a almorzar. Muchas veces voy al supermercado en la mañana, salgo a resolver diligencias, luego siempre, siempre, siempre, almorzamos a la 1:00 en punto en casa. Yo puedo estar haciendo lo que sea, pero a la 1:00 tengo que estar sentada en la mesa con mis hijos y mi esposo. Siempre almorzamos en familia. Para mí, la familia es lo más importante. Nosotros, como árabes, para mi cultura, la familia es lo primero. 

Ya en la mesa, compartimos juntos; luego cada uno se va a su trabajo. En la tarde trato de buscar algo que hacer… como mis hijos ya están grandes. Ahí es cuando les grabo recetas, les grabo algún tip. Esto de health coach de mi página me ha servido para encontrarme a mí misma porque, al ser mis hijos varones y grandes, ya no quieren estar en las faldas de la mamá, entonces yo me he ocupado, y ellos están contentos porque ven que yo estoy produciendo estando en mi casa y haciendo lo que amo. 

Tammy Ghattas

Para mí, la familia es lo más importante. Nosotros somos árabes. para nuestra cultura, la familia es lo primero siempre”. 

CONFESIONES ÍNTIMAS

Su familia: El motor que me mueve cada día, la bendición y el regalo más grande que Dios me pudo haber hecho.

Un hobby: La moda y el estilo.

Un color: Naranja.

Un perfume: Cuirt 28 de Le Labo Fragance.

Una canción: “Color esperanza” de Diego Torres.

Un libro: La Biblia.

Una frase: “Beauty inside and out” (La belleza sale de adentro hacia afuera).

Un lugar en el mundo: Belén.

Un ingrediente: Canela. 

Damaris Pichardo
Damaris Pichardo
Periodista, actriz, lectora escudriñadora y creadora de historias.
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