InicioEntrevistasEmilio Pucci, rey de los vibrantes colores y estampados

Emilio Pucci, rey de los vibrantes colores y estampados

La casa de modas que revolucionó el vestir.

El arte es tan infinito como el universo mismo, así como suele ser el pensamiento humano que da vida y forma a las cosas de una manera tan sublime que nada escapa de su quehacer inventivo. A lo largo de la historia, hemos conocido genios de distintas ramas de la ciencia, pero, también, los hay en otras disciplinas como en la moda, donde artistas de los diseños plasman en ellos su propia idea de lo que es el arte en sí. 

Fotos: David Lees, Rabbani y Solimene Photography 

Italia ha sido escenario de grandes aportes a la cultura y cuna de prominentes artífices que han sabido enarbolar el nombre de su nación con grandiosas creaciones que han viajado por todo el mundo. Este fue el caso de uno de los diseñadores más importantes de la moda, que se ganó a pulso el respeto y admiración de los actores que convergen en esta competitiva industria. Sí, nos referimos a Emilio Pucci, el aristócrata, soldado, deportista y político italiano que tenía como anhelo vestir a todas las mujeres, pero, además, a quien se le atribuye el haber transformado el concepto de glamour para siempre.  

Emilio Pucci

Nació en Nápoles, pero fue criado en el Palazzo Pucci de Florencia. Su abolengo proviene de la dinastía de Pucci di Barsento, que se remonta al siglo XV, por lo que su historia está protagonizada por una epopeya moderna con detalles renacentistas en la que proliferan sus dotes de seductor de mujeres, su sagaz sentido visionario del estilo y su perspicaz gusto para el color y el diseño.

Este mítico diseñador dio vida a una de las maison más prestigiosas que se encargó de la vestimenta de las damas del jet set sin que para ese entones existiera tal denominativo. Y es que su visión futurista iba más allá de los tiempos y las tendencias que permeaban en la década de los 40, cuando se inició “accidentalmente” en la moda.

Todo comenzó cuando tuvo que desertar de la Fuerza Aérea Italiana, institución en la que fungía como piloto aviador y que, por conflictos que se desataron, fue despedido. Luego de este acontecimiento y sumergido casi en la ruina, se le ocurrió convertirse en modisto porque, desde joven, contaba con unos diseños de esquí que había realizado para sus compañeros en sus años de estudios.

Sus inicios marcaron un nuevo hito, debido a que sus primeros diseños aparecieron en la revista Harper’s en 1948. Su rotundo éxito no se hizo esperar, ya que las celebrities de aquel entonces quedaron encantadas y fueron ellas mismas las portavoces de su trabajo en los círculos de la alta sociedad. Al año siguiente, Capri, su isla adorada, vio nacer su primera boutique y, desde ahí, se convirtió en el destino predilecto de la jet. Era muy habitual ver por allá a Grace Kelly paseando por la playa con uno de sus caftanes, o a María Callas y Jackeline Kennedy asistiendo a ceremonias con trajes que hacían creer que flotaban con la brisa del mar.

El diseñador dio un giro más a la elegancia pues, para él, los colores no tenían límites y menos tratándose de los estampados geométricos pop art. Su inspiración para crear surgía de sus viajes, que le servían para diseñar vestidos despampanantes, pañuelos, chales, pijamas y trajes de baño. Igualmente, era un ávido conocedor de la tecnología textil. Por tal motivo, no escatimó esfuerzos en experimentar con tejidos, del terciopelo a la lana, el cáñamo o la seda, con el fin de ir tras un estilo que desatara al cuerpo de ataduras y dejara a la vista la figura natural, esa “silueta Pucci”.

“Muchas personas en todo el mundo saben quién es Emilio Pucci y, en cambio, ignoran quién descubrió la penicilina. Creo que eso se debe a que el creador de moda ofrece cosas que producen alegría. Mujeres que han comprado mis diseños me escriben para decirme que son felices. Algunos soldados americanos, que combaten en Vietnam y desean adquirir una de mis creaciones para sus esposas, se dirigen a mí. Detrás de mi trabajo, detrás de mi éxito, se mueven una cantidad de valores sociales y humanos que pocos podrían imaginar”.

El célebre artista de la moda falleció en 1992 y su hija, Laudomia, se quedó al frente de la firma desde 1988, continuando el exquisito legado que construyó su padre. Para el 2000, la heredera vendió la mayoría de sus acciones al conglomerado LVMH y pasó a ostentar la posición de vicepresidenta y directora de imagen de la lujosa marca. “Para él, los estampados eran ritmo y movimiento. A través de ellos, expresaba una felicidad contagiosa”, afirma Laudomia Pucci.

Emilio Pucci
Milagros De Jesús
Periodista, locutora y maestra de ceremonias. Amante de la escritura creativa y de las buenas historias.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
-Publicidad -

WHISPERS

Charléne recibe emocionada a Alberto de Mónaco y los...

Una imagen vale más que mil palabras, es al parecer el dicho al que se ha acogido Alberto de...

INSTAGRAM

MÁS HISTORIAS

- Publicidad -