De chico, lo suyo no era jugar a los carros… era hacer aretes. Quizás esto se lo deba a sus raíces, y es que crecer en Taxco, la cuna de la platería de toda América Latina, significó estar en constante contacto, desde pequeño, con su destino.

A esto le sumamos la influencia de su abuela, quien vivía las joyas en todas las facetas de su vida y causó siempre fascinación en Espinosa. Tanta, que a los 17 años, Daniel emprendió su propio taller de platería, donde inicialmente creaba lo que otros diseñadores solicitaban.

Es como propietario de una prometedora empresa que se decide por la Administración de Empresa como rama de estudio. Al graduarse, viaja a una exposición de accesorios en Las Vegas, donde conoce sobre el Gemological Institute of America –que él define como el Harvard de la joyería– y, a los dos meses, ya estaba estudiando allí el Diseño de Joyas.

También se preparó en Historia del Arte, en Florencia. De manera paralela fue becado por el gobierno de Holanda, para estudiar Diseño y Estrategia de Mercadeo de Moda en Notre Dame y, antes de regresarse a México, tomó clases de Marketing de Joyería, en Nueva York.

Es justo en ese punto, cuando su personalidad visionaria se perfecciona a base de estudios, que retorna a su país decidido a revolucionar la manera de llevar la plata (no solo por tradición, sino porque la plata es blanda y, por ende, fácil de trabajar, permitiendo crear magníficas piezas) introduciendo joyería con carácter y estilo, “más actual, más moderna”, al mercado nacional.

Lanza su primera colección hace unos casi 19 años; la llamó “Hielo Matte” por la influencia de los países nórdicos que había visitado. A partir de la fecha siempre se inspiró en países, porque él ama los viajes. Arquitectura, iluminación, texturas… todo lo convierte en una pieza imponente. Pero su musa cambió este año con su más reciente colección: “Acuarela”, remitiendo a los diferentes tonos y texturas, a movimientos, bocetos y líneas de las pinturas que han impactado su vida.

Para él, las joyas empoderan a la mujer y por esto se enfocó en diseñar exclusivamente para ellas, pero fue la misma demanda de sus clientas, la detonante de nuevas oportunidades: diseñar accesorios para infantes, caballeros y hasta para el hogar.

A pesar de su importante relación con la plata, no descarta la posibilidad de trabajar el oro en un futuro. Actualmente tiene presencia en México, Panamá, Puerto Rico, Texas, New York, República Dominicana y Rusia. Cada destino que visita se convierte en una boutique de piedras preciosas e inspiración para futuras colecciones, siendo el “Larimar” una de las que encabeza la lista.