InicioEntrevistasReportajesDalái Lama, un ser en el camino de la perfección espiritual

Dalái Lama, un ser en el camino de la perfección espiritual

Tenzin Gyatso

Considerado un héroe universal, Tenzin Gyatso es el decimocuarto dalái lama del Tíbet. Su historia en esta filosofía inicia cuando apenas tenía dos años. Nacido en una familia campesina en Taktser, fue reconocido, según la tradición budista, como la reencarnación del XIII Dalái Lama. En el budismo, dentro de la corriente tántrica, también llamada “tulku”, la ideología lo define como un sacerdote que ha escogido renacer y transferir su consciencia para continuar con sus tareas.

La vida de Dalái Lama es una muestra de lo que predica y, como consecuencia, tiene millones de seguidores en todo el mundo. De hecho, ha recibido premios en reconocimiento a su nobleza y por buscar siempre la armonía en la humanidad. Uno de ellos fue el Premio Nobel de la Paz en 1989, por oponerse de forma constante a la violencia en la lucha de su pueblo para recuperar la libertad.

En sus presentaciones, se ha declarado budista y marxista, además de insistir en que la única forma de salir adelante en todas las situaciones que hoy afectan a la sociedad es dar prioridad al interés de la comunidad por encima del bien individual.

El tulku budista afirma, en su ideología, que cada ser humano debe, de forma individual, contribuir a la paz e igualdad en el mundo, cultivar en su corazón la compasión, el respeto a los demás, a todo ser con vida y al altruismo, e insiste bastante en los puntos anteriores.

Es por ello que, en sus prédicas, explica la idea central de budismo: autoanalizarse. Señala que las personas deben observarse de forma compasiva, entender sus emociones y, en su autocrítica, determinar cuáles son las acciones positivas y negativas, y para ello aconseja trabajar en ejercicios sencillos como la meditación. Recomienda que, en ese momento donde nos encontremos a solas, detectemos nuestra autovalía, es decir, esa cualidad que tenemos que, además de merecer consideración y aprecio por sus características, nos invita a valorarnos de forma especial e intelectual.

El líder de la religión desea que, para este año que apenas inicia, pensemos si durante el 2020 invertimos nuestro tiempo de forma adecuada. “Me refiero a si ayudaste a otra persona, ¿serviste a otro? o si, por lo menos, te abstuviste de perjudicarlo”. Aclara que actuar de esta forma en la vida es vivir significativa y compasivamente.

Patricia Acosta
Comunicador Social y Periodista Entendí desde muy pequeña el poder que tiene la palabra, mejor aún, plasmarla con sentimiento para transmitir las emociones del arte. Quiero ser más humana, sonreír más, ser agradecida y ser mejor persona.
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