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    CUIDADO CON lo que deseas

    “Cuidado con lo que deseas, pues podrías obtenerlo”, no sé a quien atribuirle esta frase, pero me identifico sobremanera con ella. Imagino que, al igual que yo, muchas veces has deseado, soñado e imaginado situaciones, experiencias, personas, logros profesionales y personales, lo has pedido en tus oraciones, y de repente el universo conspira para que esa quimera se convierta en una realidad que, al menos, debería hacerte reír, llorar de emoción, o hacerte sentir satisfecho por lo obtenido. Pero, muchas veces a mí me pasa, y de seguro a usted, querido lector, que cuando tenemos en las manos eso por lo que hemos luchado, nos paralizamos y un gran signo de interrogación nos desborda y atinamos a decir: Y ahora, ¿qué hago? Cuando decidí matricularme para obtener mi título de Psicólogo Clínico, además de ver pacientes en un consultorio, soñé con impartir charlas, participar en conferencias, contribuir de esta manera con mis conocimientos. En días pasados fui invitado por un centro educativo de Santo Domingo, a compartir una charla sobre “Disciplina Positiva” en la escuela de padres de esta institución. En el momento de recibir la noticia, una variedad de emociones florecieron. Miedo, dudas, nervios, eran solo algunas de ellas. Sin embargo, a pesar de esto, me lancé a buscar eso que soñé y que la vida me daba la oportunidad de implementarlo. Valentía no es ausencia de miedo; es, a pesar del miedo, asumir el proyecto que tenemos por delante. No te paralices ante eso por lo que haz soñado, más bien disfrútalo.

     

     

    Trucos para una memoria indelible

    curiosidades

    A

    veces nuestra mente funciona como un colador, que no es capaz de retener el líquido que se vierte dentro de él, impidiendo su aprovechamiento”, según Miguel Ángel Vergara, campeón del mundo en memoria rápida, y José María Bea, maestro internacional en memoria y subcampeón de España de memoria de fondo, ambos fundadores y codirectores de la Escuela de la Memoria. Estas declaraciones las recoge un interesante reportaje publicado por el destacado periodista Daniel Galilea. En el mismo, se plantean varias situaciones con las que de seguro usted se identifica o le ha acontecido. Una de ellas es las llaves de la casa. Confieso que me sucede a diario. La cartera ni hablar. Olvido por completo donde la puse y, al día siguiente, ando como loco buscándola. “El problema de recordar dónde hemos dejado las llaves del carro o la casa es que nunca hemos llegado a memorizar esa información, por lo que lo más aconsejable es ser conscientes de cuándo las soltamos”, señalan Vergara y Bea.

    El estudio establece que para recordar algo que “tenemos en la punta de la lengua”, los autores del libro Consigue una memoria de elefante aconsejan relajarse, pensar en otra cosa y, cuando menos lo esperemos, el recuerdo aparece. Otras de las preocupaciones que estos tiempos modernos nos plantean es recordar las claves de acceso a nuestras tarjetas bancarias, correos electrónicos, nombres de usuarios y contraseñas para ciertas páginas web. Las claves y contraseñas son solo una de las informaciones frecuentes en distintos ámbitos y situaciones de nuestra vida que tenemos dificultades para almacenar mentalmente.

     

    consejos prácticos para

    memorizar.

    1.- El lugar donde dejamos las llaves de la casa o el coche.

    “El principal problema de recordar dónde hemos dejado las llaves es que nunca hemos llegado a memorizar esa información. La rutina va en contra de la memoria y lo más aconsejable es ser conscientes de cuándo las soltamos”, señalan Vergara y Bea.

     

    2.-El nombre de una persona que acabamos de conocer.

    “Hay que prestar atención cuando la persona diga su nombre, pidiéndole que lo repita si no lo hemos entendido bien y, en ese momento, imaginar a un conocido nuestro que tenga ese mismo nombre”, recomiendan.

    “Si son muchas personas conviene relacionar su nombre con algo característico de ese individuo: por ejemplo, si Marcos tiene un pendiente de dilatación, imagino un “marco” de fotos hecho con esos pendientes, y sí Lucía (nombre que suena a “luz”) tiene una nariz muy fina, imagino que luce como una bombilla”, señalan a modo de ejemplo.

     

    3.- Una lista de cosas a comprar en el supermercado.

    Vergara y Bea sugieren efectuar una asociación inverosímil y sorprendente.

     

    “Haga una historia con cada elemento de la compra relacionándolo con el siguiente. Por ejemplo, imagine que cuando llega al supermercado su cara se pone roja como un tomate, se aplica unos espaguetis para bajar el hinchazón, cuando aparece el conde Drácula utiliza unos ajos para espantarle y, después, huye buscando lejía para eliminar cualquier olor…”, sugieren.

     

    4.- Algo que nos vino a la mente y se nos olvidó.

    “Que rabia da cuando solo recordamos que ese “algo” era una buena idea o que era algo importante”, enfatizan.

    Para memorizar estas ideas fugaces, Vergara y Bea sugieren apuntarlas en el teléfono móvil en el mismo instante en que surgen, o bien recurrir a la memoria, reservando un “fichero mental” para esas ideas, para poder visualizarlo rápidamente y guardar allí la nueva información.

     

    5.- Algo que “tenemos en la punta de la lengua”.

    “Si algo no se ha memorizado bien, tampoco será fácil de recordar, por lo que lo único que podemos hacer en esos casos es relajarnos, pensar en otra cosa y, cuando menos lo esperemos, el recuerdo aparecerá”, explican los directores de la Escuela de la Memoria.

     

    LA “CLAVE” DE LAS CONTRASEÑAS.

    “Un gestor de contraseñas (programa informático que almacena parejas usuario/contraseña) es lo ideal aunque para los más valientes también es posible memorizar esta información”, añaden.

     

     

    “Memorizar nombres de usuarios, contraseñas y claves de acceso electrónicos no solo es complicado, sino además que es recomendable no repetir contraseñas y que estas sean complejas”,

    explican

    Vergara y Bea