P.S. It’s Fancy l Introducing to D.R. Bahia Maria

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Bahia Maria

Botánica Romántica; María del Valle; Hipnos; En una Flor, la Vida; y Al Natural, son, hasta ahora, los títulos que, a modo de colecciones, definen esta entrada de mar en la tierra, marcada por la sofisticación. Cada prenda está hecha por manos colombianas, con los mejores materiales del mercado, y los diseños textiles son producidos de manera exclusiva para la marca. La intención principal es resaltar la autenticidad, pero atada a la calidad y el estilo. A pesar de ser designed and made in Colombia, todos los bañadores y salidas están disponibles para ser adquiridas en todo el mundo, a través de la e-commerce o los distintos retailers en los que tiene presencia, en más de 15 países.

Editorial.

Tengo que ser honesta: conocí Bahía María por Laura Cepeda, la también diseñadora colombiana (y una amiga muy querida). Ella vestía un bañador naranja eléctrico con unas flores blancas que, como aplique, bordeaban todo el escote, hasta convertirse también en las mangas. En conjunto, contrastaba con el azul intenso de la laguna de Ojos Indígenas, la bellísima reserva ecológica que tenemos en Punta Cana. A mí, que me cautivan las piezas tan statement, los sentidos me dieron por indagar, así que navegué hasta llegar a la más elegante y diferente de las Bahías: María, en Bogotá. La firma de trajes de baño se llama así –Bahía María-, como una especie de tributo a la mezcla de una bahía, metafóricamente, como el lugar donde confluyen constantemente diversos elementos y al primer nombre de la fundadora y directora creativa de la marca, María Alejandra Cajamarca, como el origen, o más bien detonante, de todas ellas. Su intención como diseñadora, y como marca, no es que sus flores, y las tantas formas en las que se inspira, se queden en el agua. La idea es llevar estas piezas a tantos escenarios como la mujer versátil para la que crea, lo sienta. La única condición es que siempre haya sol y un alma dispuesta a conquistar, con su garbo y esencia aventurera, los destinos, esos nuevos lugares llenos de vida a los que María Alejandra siempre celebra en sus colecciones.