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Ana Mombiedro: Neuroarquitectura y Casas de Aprendizaje

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Si me dedico a esto es porque siento que estoy dando respuesta a estas dos necesidades que veo en la sociedad.

Ana Mombiedro

La arquitectura es una ciencia que da forma a las ciudades. Desde la antigüedad, las grandes metrópolis se han formado en base a ella; es la ciencia que responde a ese derecho básico de los seres humanos de contar con un techo, un refugio que brinde confort. Pero, a la vez, es mucho más que eso. La arquitectura moderna evoluciona para responder a las necesidades de cada persona; para responder a la demanda de espacios lujosos que trascienden lo que es meramente necesario. Y, al otro lado de este espectro, hoy se encuentra la Neuroarquitectura, un concepto que utiliza la neurociencia para llevar bienestar a través de la construcción y diseños de espacios cuyo destino final es ser habitado. 

A través de la Neuroarquitectura encontramos que los profesionales de esta ciencia entienden la vida y las necesidades humanas más allá de la conceptualización de espacios donde se desarrolla esa vida; entienden qué, la responsabilidad final de toda ciencia, es para con el bienestar de las personas que conforman una sociedad. Y fue precisamente sobre este concepto que conversamos con Ana Mombiedro, arquitecta y neuropsicóloga cuya misión hoy es dar respuesta a esas necesidades sociales que trascienden el mero acto de diseñar y construir una vivienda o un espacio. En 7 preguntas, exploramos con ella este interesante concepto.

Ana Mombiedro
Ana Mombiedro durante su ponencia en la última edición del RD Design Week.

Cuando hablamos de Neuroarquitectura, ¿a qué nos referimos?

 Cuando hablo de neuroarquitectura me refiero a la disciplina que estudia las necesidades de las personas de acuerdo a su neurodesarrollo y las posibles soluciones que podemos ofrecer a través del espacio para mejorar la calidad de vida y apoyar los procesos naturales que acompañan al paso del tiempo. Es importante remarcar que la Neuroarquitectura, para poder aplicarse necesita hacer uso de la Neuroarquitectura de laboratorio que, de acuerdo con el investigador Juan Luis-Higuera Trujillo es la disciplina que a través del registro neurofisiológico registra y analiza las respuestas de las personas en los espacios.

Podemos ayudar a que las personas se regulen o desregulen a través del espacio.

Ana Mombiedro

En una de tus charlas hablabas sobre la relación que existe entre nuestro comportamiento y el espacio que habitamos. ¿Cómo se da esta dinámica y cómo influye nuestro comportamiento en los espacios y viceversa?

Pues verás, el espacio está compuesto y definido por materiales de diversas formas.Hay reacciones propias del sistema nervioso autónomo (automáticas) o del sistema nervioso somático (voluntarias). Además, las hay simpáticas (de activación) o parasimpáticas (de desactivación). Es, sobre todo, a través del aprendizaje, que nuestro cuerpo va creando asociaciones entre espacios-comportamiento. Hasta el punto que podemos enseñar a nuestro cuerpo a comportarse de una manera determinada a través del hábito. Para entender estos mecanismos es muy útil pensar que el cuerpo tiende a estar en equilibrio con lo que le rodea (homeostasis), pero eso en las grandes ciudades llenas de personas estresadas tendemos a caminar más rápido, o en los pueblecitos pequeños caminamos más despacio.

Diagrama definicion de la Neuroarquitectura por Ana Mombiedro 2020 cortesia de la autora
Diagrama definicion de la Neuroarquitectura por Ana Mombiedro 2020 / cortesía de la autora

¿Por qué es necesario, para un arquitecto o diseñador de interiores, conocer a fondo los principios de la neurociencia para crear espacios que mejoren nuestra salud emocional?

Por un lado, para tomar conciencia de la importancia de nuestro trabajo. Podemos ayudar a que las personas se regulen o desregulen a través del espacio. Con esto me refiero a que podemos contribuir a su nivel de confort a través de la modulación de parámetros como la temperatura, la humedad, la cantidad de color, de texturas, la variación de las alturas y volúmenes de los compartimentos de un espacio… Hay una gran variedad de parámetros que afectan a cómo percibimos el espacio. Por otro lado, para comunicar nuestros diseños también desde la evidencia científica. Los arquitectos experimentados tienen una gran habilidad intuitiva sobre aquello que funciona mejor en el espacio, pero esto no siempre es entendido por los clientes. Los arquitectos cuidamos de las personas a través del espacio y el cómo hacerlo, nos lo dice la investigación en Neuroarquitectura.

Otra de las misiones de la Neuroarquitectura es informar a los grupos de investigación de qué necesidades se detectan en los usuarios para seguir investigando.

Ana Mombiedro

“Somos seres cambiantes, con necesidades que cambian incluso durante el día”, comentabas en una de tus charlas. ¿Cómo puede la Neuroarquitectura ayudar a crear conceptos de viviendas que respondan a estas necesidades en constante cambio a largo plazo?

A través de la flexibilidad del espacio entendida como versatilidad. No un espacio que valga para todo, sino que valga para aquello que potencialmente vaya a necesitar. Tener en cuenta que la persona evolucionará, de acuerdo a las etapas del neurodesarrollo que le queden por delante, y el espacio va a ser un compañero más que, actuando como extensión del cuerpo, puede facilitarle la vida o entorpecérsela, si no lo tenemos en cuenta. Por eso cuando aplicamos la neuroarquitectura estudiamos en detenimiento a la persona que utilizará el espacio, para ofrecerle aquello que le vaya a hacer la vida más sencilla y apoye su desarrollo. Conceptos como la estética, la belleza o la impronta cultural también se tienen en cuenta para trabajar la sensación de pertenencia con el espacio. 

Algunos pensaríamos o asumiríamos que la arquitectura responde a la necesidad básica del ser humano de protección y al derecho a la vivienda, pero la Neuroarquitectura va un paso más allá. En ese sentido, y en tu opinión como profesional de esta rama, ¿cuál dirías que es la misión o la tarea de la neuroarquitectura de cara a quienes habitan un espacio?

El objetivo principal es su salud. Sin lugar a duda. La salubridad del espacio entendida bajo el foco del diagrama de salud integral en el que miramos por las necesidades fisiológicas, cognitivas y socioemocionales de las personas. Y, además, tiene también la necesidad implícita de pasar por el filtro de la investigación científica. En los proyectos de arquitectura y diseño donde aplicamos los resultados de investigaciones en Neuroarquitectura hacemos, por un lado, el estudio exhaustivo de la persona, y por otro la búsqueda bibliográfica de qué nos ha dicho la investigación sobre posibles soluciones para favorecer el bienestar. Por lo que otra de las misiones de la Neuroarquitectura es informar a los grupos de investigación de qué necesidades se detectan en los usuarios para seguir investigando. Al fin y al cabo, la Neuroarquitectura tiende un puente entre la ciencia y la práctica. Por si te lo estás planteando, no tiene nada que ver con el Feng Shui, ni con el Vastu. Es una investigación científica aplicada a la práctica del diseño.

ANAMOMBIEDRO .LaMassana Barcelona 2022 GRAND

Estoy ciertamente preocupada por la deriva de la profesión y de la salud de las personas. Veo en mis estudiantes una alta adicción a la tecnología y una desconexión con el espacio que habitan.

Ana Mombiedro

Este concepto nació durante un pequeño proyecto de investigación que hice en unos centros de libre circulación en España donde me di cuenta que la relación de los niños y niñas del cole estaba muy determinada por cómo estaba organizado el centro y qué metodologías utilizaban. En un libro sobre Neurociencia Aplicada a la Arquitectura titulado Brain Landscape, de John Paul Eberhard, habla de la distribución inspirada en el hogar. A su vez, las arquitectas Marta Parra y Ángel Müller han diseñado con gran éxito los paritorios humanizados, apoyando a la labor de las mujeres que dan a luz en habitaciones que se parecen más a un hogar que a un hospital. Con esto, reflexioné sobre el aspecto de los centros educativos, muy criticados por guardar parecido a las cárceles. Así que, planteo que los colegios deben, también, parecer hogares.

Las casas de aprendizaje son un concepto que ya existe en centros educativos que cuidan del entorno y de los estudiantes. Donde éstos se mueven libremente, donde cuidan el espacio, donde lo limpian, lo recogen… como en casa. Inevitablemente lo vinculo con la neuroarquitectura porque es mi principal herramienta de diseño. De hecho, para las últimas propuestas a centros educativos hemos utilizado Inteligencia Artificial para generar imágenes de cómo sería una casa de aprendizaje de acuerdo con los resultados de las investigaciones en Neuroarquitectura.

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Estoy ciertamente preocupada por la deriva de la profesión y de la salud de las personas. Veo en mis estudiantes una alta adicción a la tecnología y una desconexión con el espacio que habitan. Si me dedico a esto es porque siento que estoy dando respuesta a estas dos necesidades que veo en la sociedad. Por un lado, cuidar de nuestra salud a través del espacio y por otro concienciar de la relevancia que tienen los pequeños detalles –como disfrutar de la luz del sol a diario para regular el ritmo circadiano del cuerpo, o dormir en espacios bien ventilados para que el cuerpo descanse y se produzca la neurogénesis– en el diseño. La Neuroarquitectura está ayudando a visibilizar que los arquitectos no solo construimos casas, sino que cuidamos a las personas a través de nuestros diseños.

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Ebel Echavarría
Ebel Echavarría
Periodista formando en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Amante del arte, la cultura, el cine, la música y la literatura. Amo contar historias y conocer personas con una visión y misión en la vida. Soy extrovertidamente introvertido.
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