Inicio Ritmo Personal Bitacora Un lugar soñado a orillas del Mediterráneo

Un lugar soñado a orillas del Mediterráneo

Alanya en Turquía

Alanya en Turquía

Alanya en Turquía

Fotos: Chris McGrath y Fuente externa

Hace unas noches, soñaba que las cosas volvieron a la normalidad. No había restricciones sanitarias en ninguna parte, por lo que se podía viajar a todo el mundo. Y, en aquel extraño sueño, yo ilusionada de más, me alistaba para emprender una idílica aventura en un destino turístico que lo tenía todo por sus exuberantes atractivos. Era Alanya, en Turquía, una paradisíaca ciudad costera que incita a desvivirnos entre los placeres más recónditos de nuestra alma.

El reloj marcaba las 3:00 p.m. y los deslumbrantes rayos de sol iluminaban cada rincón de esa exótica urbe, mientras yo caminaba sobre la arena blanca, al tiempo que mis pies eran bañados por las cristalinas aguas de su hermosa playa -era como un tórrido romance entre mi piel y ese preciado líquido con sabor a sal- y, a la vez, siendo acariciada por la cálida brisa veraniega que tiene impregnada, en su esencia, el olor a mar.

Alanya en Turquía

En aquel momento, no dejaba de tararear en mi mente los versos de la canción del célebre Joan Manuel Serrat, que hace una ovación al espléndido Mar Mediterráneo, el cual rodea privilegiadamente a este tesoro conocido como la Riviera Turca.

Alanya en Turquía

Durante unos segundos, mis ojos se perdieron entre el horizonte, al contemplar lo que se vislumbraba como el infinito, pero lo cierto era que, aun en estado de somnolencia, yo podía sentir, literalmente, cómo cada fibra de mi ser se estremecía por todo lo que yo admiraba en ese momento.

Me perdí, sí, lo hice entre tanto encanto que bordea a ese celestial paraje, como las verdes colinas, un castillo medieval, construido en el siglo XIII bajo el sultanato selyúcida de Rum, el centenar de hoteles, la diversidad de restaurantes y bares que hacen un llamado a disfrutar de un ambiente fiestero, caída la noche.

Alanya en Turquía

Mi sueño no acababa ahí, ya que, durante mi viaje sensorial, pude empaparme un poco de su riqueza artística y cultural, debido a que, en esta metrópoli, hay enclavados antiguos edificios que aguardan interesantes hechos en sus espacios, propios de su historia, destacándose la Kızıl Kule (Torre roja), Tersane (Astilleros) y su museo, que integra obras arqueológicas, incluyendo una estatua en bronce de Hércules, cerámicas, piedras calizas, romanos osarios, al igual que, copias fidedignas del Corán.

Alanya en Turquía

El arte tiene huellas indelebles que afloran con la celebración de sus festivales anuales, encendiendo la chispa de sus habitantes y turistas.

Se preguntarán con qué platillos deleité mi paladar, bueno, había de todo un poco. Ostentaban una oferta gastronómica muy variada. Entre mis lugares favoritos estaba la casa de comidas Ottoman House, edificada en una villa de unos cien años de antigüedad, protagonizada por suntuosos jardines.

Alanya en Turqu

En este espacio culinario, se degustan los platos insignias de la cocina de Alanya, hechos a base de mariscos y pescados, tomates, quesos frescos, judías y aceite de oliva, entre otros. No podemos olvidar su delicioso café turco, ideal para iniciar las mañanas con un buen estado de ánimo, y hasta sirve como digestivo después del almuerzo.

Dicen que soñar no cuesta nada, pero no puedo negar que ha sido el sueño más excitante de toda mi vida. Aún despierta, alucino con las fascinantes bellezas de ese oasis, que me eclipsaron completamente.

Alanya en Turquía