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Al Horford: «No puedo vivir sin la comunión de un Dios vivo que se manifieste en mi vida»

Al Horford

AMOROSO.

«Me considero un papá cariñoso»

Desde la distancia, nos adentramos en los recónditos de su alma para palpar, de forma sensorial, los sentimientos que embargan a esta estrella de la NBA cuando habla de su mayor debilidad: su familia. Con gran orgullo, les compartimos esta exclusiva entrevista, como un regalo a los padres dominicanos en su día especial.

Al Horford

Fotos: Luke Armstrong, Gregory Miller, Patrick Molnar, Morgan Ellis Photography y Dolce Amore Photography

Un apasionado del básquetbol que ha visto lograr su sueño: representar dignamente a la patria que lo vio nacer. Cuando le toca entrar al terreno de juego, el público presente lo ovaciona con algarabía. Sin embargo, entre ellos hay un grupo que se destaca de forma notoria, quienes lo celebran efusivamente, pero, sobre todo, con un inmenso amor que, sin importar que haga una jugada perfecta o no, siempre lo acompaña hasta el final y le demuestra cuán orgullosos están de él, y es su adorada familia. El desvivir de Al Horford es, sin duda, sus hijos y amada esposa, con los que comparte, de forma especial, el sublime amor de Dios.

Al Horford

RITMO SOCIAL: La vida lo ha premiado con la dicha de ser padre de tres hermosos tesoros. ¿Cómo ha sido para usted desempeñar el rol de la paternidad?

AL HORFORD: Para mí, ser padre es algo que siempre anhelé. Es una bendición muy grande y un privilegio muy hermoso del cual hoy disfruto, más cuando serlo es producto de haber tenido una experiencia con Dios, en la cual Él me hizo esa promesa. Hoy me regocijo de poder verla materializada en mi vida. Por eso es que hoy disfruto al máximo el poder enseñar, educar y moldear a mis hijos, al lado de mi esposa.

Al Horford

RS: ¿Le gustaría ver crecer más a su familia, en un futuro no muy lejano?

AH: ¡A Amelia y a mí nos gustaría que nuestra familia crezca! Aunque los niños requieren mucha atención y es bastante el trabajo, nosotros realmente lo disfrutamos.

Su familia es el nido de amor que lo cautiva, el que le ha enseñado a disfrutar a plenitud cada momento de su vida. Es la fuerza motora que lo impulsa a ser mejor persona cada día y el lugar donde reside su felicidad.

Al Horford

RS: Haciendo un análisis introspectivo, ¿cómo se autovalora siendo papá?

AH: Yo diría que soy un papá cariñoso y trato de estar muy pendiente de mis hijos. Es importante, para mí, sacar tiempo para ellos y darles toda la atención que necesitan.

RS: En el mañana, ¿cuál legado le gustaría dejarles a sus hijos?

AH: El legado más grande que les puedo dejar a mis hijos sería el ejemplo de amor y respeto a Dios, de que el Señor debe ser lo más importante en nuestras vidas. De esta forma, ellos estarán llenos de valores que harán de ellos personas ejemplares, humildes y trabajadoras.

“Amelia es el amor de mi vida. para mí, ha sido esa compañera perfecta. es una mamá muy atenta, amorosa y muy dedicada a su familia. Todos los días, le doy gracias a Dios por ella”.

Al Horford

RS: Ean Horford Vega, el príncipe de la casa, ¿considera que él podría seguir sus pasos en el deporte?

AH: No lo sé. Nunca le pondré ningún tipo de presión a mi hijo para que incursione en el deporte. Si es algo que él quiere hacer y le gusta, entonces lo apoyaré y ayudaré.

RS: La eterna Reina de los dominicanos, Amelia Vega. Su esposa, compañera de vida y madre de sus hijos, ¿cuáles cualidades podría destacar de ella? ¿cómo ha sido el idilio de vivir a su lado?

AH: Amelia es el Amor de mi vida. Todos los días, le doy gracias a Dios por ella. Para mí, ha sido esa compañera perfecta. Ella ha sacrificado mucho por nuestra familia y por mí, aunque sé que ella no lo ve como un sacrifico, sino como algo que ama hacer. Su apoyo incondicional me ha permitido salir y hacer mi trabajo. La forma en la que ella se ha entregado por nuestro hogar es algo muy hermoso de ver y que valoro mucho. Amelia es una mamá muy atenta, amorosa y muy dedicada a su familia. Yo no estuviera en la posición profesional en la que estoy hoy si no hubiese sido por su apoyo incondicional.

Él, un fiel creyente de nuestro padre celestial, que trata de inculcar en sus hijos el amor y respeto a Dios, como su mayor legado para ellos, quienes son su razón de vivir.

RS: ¿Cómo ha podido equilibrar el tiempo entre su profesión de baloncestista, padre y esposo?

AH: Mi agenda laboral es muy demandante. Me toca estar viajando constantemente y mis días a veces son muy largos. Pero siempre trato de sacar tiempo para compartir con mis hijos y Amelia. Para mí, son mi prioridad y siempre busco diferentes formas de pasar tiempo con ellos.

RS: ¿Cuáles anécdotas vividas con su progenitor usted aún rememora y atesora con recelo?

AH: Son muchos los momentos lindos que he podido compartir con mi papá. En mi niñez, él jugaba con el Club Los Prados. En los veranos, ir a los juegos y a las prácticas con él fue algo que disfruté mucho. Recuerdo que, después, íbamos con sus compañeros de equipo donde el frutero y él siempre compraba frutas, nos sentábamos a hablar y hacer cuentos.

“Nunca le pondré ningún tipo de presión a mi hijo para que incursione en el deporte. Si es algo que él quiere hacer y le gusta, entonces lo apoyaré y ayudaré”.

RS: Es nativo de Puerto Plata, la Novia del Atlántico, pero, de niño, vivió en Santo Domingo, ¿qué hechos de su infancia usted recuerda?

AH: Yo crecí en Santo Domingo. Mi mamá y yo vivíamos en Bella Vista, y estudié en el colegio La Salle. Tengo buenos recuerdos compartiendo con mis amigos. Jugué muchos deportes, aparte del baloncesto. Fue un colegio perfecto para mí. Viviendo en la capital, siempre acompañaba a mi mamá a todos los eventos deportivos, ya que ella es periodista. Siempre me expuso a los diferentes ámbitos deportivos que le tocó cubrir. En vacaciones, siempre visitaba a mi familia en Puerto Plata y La Romana.

Al Horford

RS: Es considerado un embajador por excelencia de la República Dominicana, al ser una estrella de la NBA. ¿Qué puede destacar de sus años en esta industria deportiva y cómo se visualiza, en unos años, como atleta?

AH: Es una bendición el poder jugar en el mejor equipo de baloncesto del mundo. Desde que empecé a los 7 años, mi sueño siempre fue llegar a la NBA. El poder jugar en este nivel y mantenerme durante todos estos años ha sido algo muy especial para mí. Cada vez que salgo a jugar, siempre pienso en nuestro país. Sé que siempre estoy representando a los dominicanos por todo el mundo, por lo que el poder hacerlo me llena mucho orgullo y, por eso, procuro hacerlo con toda la integridad que merece.

Al Horford se ha descollado en el ámbito deportivo por su talento, logrando enaltecer la dominicanidad en aguas extranjeras.

RS: El mundo vive uno de sus momentos más críticos, ¿qué cosas buenas usted ha podido aprender de esta situación?

AH: Estos tiempos me han permitido meditar mucho más en la palabra de Dios. Todo esto me ha enseñado ha apreciar a mi familia aún más y las cosas pequeñas de la vida que nunca pensábamos que eran tan importantes.

RS: Dedíqueles un mensaje especial a los padres dominicanos en su día.

AH: Felicidades a todos los padres del país. Sean dedicados a sus familias, espero siempre dediquen tiempo a los suyos. Ustedes son parte vital del progreso y desarrollo de nuestro país. Traten de ser ejemplo, día a día, en cualquier lugar donde estén.

“Para mí, ser padre es algo que siempre anhelé. disfruto al máximo el poder enseñar, educar y moldear a mis hijos, al lado de mi esposa”.

Al hprford

CONFESIONES ÍNTIMAS

EL BALONCESTO ES… Una llave que me ha llevado a muchos lugares.

UNA CIUDAD… Cape Town, Sudáfrica, es una de mis ciudades favoritas.

UNA HORA DEL DÍA… 8:30 de la noche, porque es cuando Amelia y yo le leemos a los niños y los acostamos.

NO PODRÍA VIVIR SIN… Tener comunión con un Dios vivo que se manifieste en mi vida.

REPÚBLICA DOMINICANA ES… Casa para mí.

UNA FRASE QUE LO DEFINA… “Con Dios, todo es posible en la vida.”

SU MAYOR LOGRO… Mi familia.

Al Horford