InicioColumnistasColaboradoresLa inteligencia emocional: ¿Soy inteligente emocionalmente?

La inteligencia emocional: ¿Soy inteligente emocionalmente?

 

CON PROPÓSITO.

Ser inteligentes emocionalmente nos lleva a identificar la coexistencia del cerebro racional y el emocional, para lograr expresar sentimientos, mantener equilibrio, que trabajen a nuestro favor  de los que nos rodean y darle la real importancia a la parte del cerebro emocional que constituye más de un 85% de nuestras decisiones y el racional aproximadamente un 15%, por eso muchas veces sentimos que la emoción o lo que entendemos por el corazón le gana a la razón.
Anteriormente considerábamos a las personas inteligentes a través de medir su coeficiente o cociente intelectual (CI), que es el resultado de la evaluación estandarizada para medir las habilidades cognitivas de una persona en relación con su grupo y edad. Este resultado se abrevia como CI o IQ, por el concepto inglés de intelligence quotient. Ahora ya esto ha cambiado, pues el (CE) grado de coeficiente emocional se convierte en la herramienta primordial para el éxito y el liderazgo. Aquí radica el debate entre Aptitud (conocimientos, aprendizajes, lógica ) y Actitud (emociones, reacciones, resiliencia) que se refiere a la forma que enfrentan las situaciones de la vida. Por eso, quienes son más inspiradores, flexibles, manejan la presión, los equipos de trabajo y a la vez logran estructurar y analizar sus resultados, son entes líderes, emprendedores, con propósito y felices.
Es importante determinar cuál es la faceta de la inteligencia emocional que más hemos desarrollado: “los (as) racionales” son los pensadores lógicos, con alta objetividad, pensamiento y juicio crítico, pero que les cuesta la empatía y el éxito en sus relaciones sentimentales con los demás. En el otro extremo están “los (as) emocionales”, con alta capacidad de relacionarse, socializar, persuadir y conquistar a los demás; su reto es trabajar su desempeño lógico, analítico y, sobre todo, razonar en los momentos de crisis y decisiones importantes. Inclusive existen diferencias en la inteligencia del hombre y la mujer que está dada al desarrollo de las regiones cerebrales. Los hombres tienen más desarrollado el hemisferio izquierdo, es decir, el aspecto racional; mientras que las mujeres, al tener más desarrollado el hemisferio derecho, poseen una gran facilidad para manejar multitareas y sentimientos. Sin embargo, al paso de la vida y dado el ambiente recibido, pueden desarrollar ambas capacidades.
Acorde a Daniel Goleman, científico y psicólogo, autor del best seller “Inteligencia Emocional” (el cual recomendamos su lectura, que cuenta con más de 5 millones de copias vendidas desde su publicación en 1995), considera el desarrollo de la inteligencia intrapersonal (relación conmigo mismo): autoconocimiento, autocontrol y automotivación; en la inteligencia interpersonal (relación con los demás): la empatía, habilidades sociales y liderazgo. Cada día, inclusive en el ambiente laboral, es crucial contar con estas inteligencias y competencias blandas para emprender, escalar posiciones y emprender. Los seres humanos necesitamos la inteligencia emocional dando un gran balance a lo que siento y lo que pienso para convertirnos en seres humanos con libertad personal, de decidir, elegir, alcanzando relaciones funcionales, nuestras más grandes metas y sueños.
Hay muchas personas con gran potencial que no logran llegar a su objetivo o ser productivos; es por un área que no han trabajado en su inteligencia emocional, la cual puede ser mejorada.
Reflexión: Si nuestro éxito depende altamente de la inteligencia emocional: ¿cuál es el área que no he logrado, lo que quiero por más que intento? ¿Tengo definido, cuál ha sido el costo financiero, de relaciones, de oportunidades de no tener inteligencia emocional? ¿Qué forma de reaccionar te gustaría mejorar o cambiar? Te invitamos a trabajarlo y en la próxima entrega traeremos herramientas para lograrlo. ¡Hasta la próxima!

EDITORIAL. 

La inteligencia emocional es el adecuado manejo de nuestras emociones; abarca las capacidades de conocerte, saber quién eres y qué quieres, regular tus emociones en momentos de crisis o ante los estímulos exteriores; motivarte a pesar de las situaciones adversas, ser empáticos con los demás, crear liderazgo que inspire a través de nuestros logros y la creación de relaciones funcionales.
Además de tener componentes genéticos, está en su mayor grado marcado por el aprendizaje: las relaciones desde el hogar, el sistema escolar, los ambientes sociales, y se trabaja a todo lo largo de nuestras vidas, haciendo énfasis su necesidad en los momentos de alcanzar el éxito, tomar grandes decisiones, manejo de presión, crisis y la construcción de relaciones que son tan necesarias y vitales para nosotros los seres humanos.
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