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Huella Natural: Las empresas y la conservación de la biodiversidad

Huella Natural: Las empresas y la conservación de la biodiversidad

HUELLA NATURAL.

 

De acuerdo a esta visión, las empresas en sí no hacen aportes a la protección de la biodiversidad, más allá de sus recursos financieros, o cambiando sus malas prácticas. ¿Pero que pasaría si se pudiera aprovechar las fortalezas y ventajas inherentes que tienen las empresas como instituciones, para convertirlas en actores de impacto positivo que se sumen a la protección de la biodiversidad?
La experiencia del Proyecto de Conservación del Gavilán de la Española es ilustrativa del poder del sector privado para lograr un gran impacto de conservación, utilizando poco más que su infraestructura corporativa como agente de cambio.
Hace solo 15 años, el gavilán era considerado una de las especies en mayor peligro de extinción en el planeta. Esta especie sobrevivía apenas con un número de 200 a 300 aves, cuyo único hábitat era el Parque Nacional Los Haitises.
El Fondo Peregrino, una fundación internacional, pasó más de una década estudiando el Gavilán, buscando descubrir la causa de su situación tan precaria, pero trabajaban prácticamente solos.
Entra el sector privado. En el 2009, Grupo Puntacana ofrece su resort para que sirva como un refugio de gavilanes. Aporta, además, montos mínimos de capital que sirva para iniciar reintroducciones en Punta Cana. Pero más importante aún, promete apoyo institucional.
Grupo Propagas se une a la causa y ofrece realizar campañas educativas en las comunidades en las que tiene influencia. Pero mucho más importante que los recursos económicos, es el hecho de que dos importantes empresas nacionales, y el peso que estas arrastran, se comprometieran con la causa.
Además del apoyo de sus respectivas fundaciones, Grupo Puntacana y Grupo Propagas respaldan los esfuerzos del Fondo Peregrino, utilizando sus propios recursos a través de servicios ya existentes dentro de sus empresas. Sus departamentos legales elaboran un proyecto para cambiar las leyes nacionales y proteger al gavilán, introduciendo una legislación para crear un Día Nacional del Gavilán (que aún está en revisión por el congreso domincano).
Se colaboran con Fondo Peregrino en realizar campañas de educación ambiental en diversas comunidades rurales. Las empresas coordinan visitas con diversos medios nacionales e internacionales para aumentar la conciencia pública sobre la situación del gavilán.
Grupo Puntacana presta su personal y conocimiento técnico para instalar equipos especializados para minimizar el riesgo de electrocución del gavilán en las líneas eléctricas en la zona. Los hoteles de Grupo Puntacana ofrecen tours guiados para visitar el gavilán.
Se inicia un laboratorio especializado en la Fundación Grupo Puntacana para investigar un parásito que afecta al gavilán, para seguir minimizando las amenazas que enfrenta en el país.
Hoy en día, contamos con más de 100 gavilanes dentro de Puntacana Resort & Club y se estima que la población en los Haitises ha aumentado a aproximadamente 500-600 individuos. Hemos tenido varias generaciones de gavilanes nacidos en el resort.
El gavilán se ha convertido en la especie emblemática de la región. (Hasta los equipos deportivos del Puntacana Internacional School llevan el nombre y la imagen del gavilán en sus uniformes). Es tan común ver una pareja de gavilanes frente a los hoteles y villas privadas del resort como a turistas extranjeros.
El gavilán esta en vía de recuperación, aunque todavía existe mucho por hacer. El proyecto marca un claro ejemplo de la capacidad de las empresas para utilizar sus fortalezas institucionales, más que sus recursos financieros, para contribuir con la conservación. Aunando esfuerzos, ganamos todos.

EDITORIAL.

Vicepresidente Fundación Grupo Puntacana / www.jakekheel.com
Históricamente, las empresas son vistas  de dos formas cuando se habla de la biodiversidad. La primera es como el causante de la extinción de las especies por sus operaciones. La segunda, como fuente de recursos a las que las fundaciones de conservación pueden acceder para solicitar donaciones. De acuerdo a esta visión, las empresas en sí no hacen aportes a la protección de la biodiversidad más allá de sus recursos financieros, o cambiando sus malas prácticas. ¿Pero que pasaría si se pudiera aprovechar las fortalezas y ventajas inherentes que tienen las empresas como instituciones para convertirlas en actores de impacto positivo que se sumen a la protección de la biodiversidad?