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Nancy Velázquez

POR DENTRO.

SVS6221

entrevista María Santana foto Silverio Vidal
Tenemos entendido que usted estudió Licenciatura en Banca y ejerció esta carrera. ¿Cómo se convierte en embajadora en la República Dominicana del NewYork-Presbyterian Hospital?
Yo desarrollé mi carrera como bancaria, trabajé en varios bancos nacionales, incluyendo el Banco Popular Dominicano; luego renuncié a mi carrera por cuestiones familiares. Posteriormente mi madre enfermó y una amiga me refirió al Presbyterian. Una vez allá, quedé impactada por el servicio, el nivel profesional y el seguimiento que nos ofrecieron. Pasé a formar parte de la familia de pacientes del hospital, empecé a familiarizarme con las labores médicas y académicas del hospital y a referir personas. Más tarde, me contactaron del hospicio para manifestarme que era necesario una representación en la República Dominicana en vista del volumen de pacientes de este país. Así ingresé como embajadora y ya llevo cuatro años.
¿Qué han supuesto, para usted, estos años ejerciendo algo completamente diferente a lo que eligió como carrera?
Ha sido todo un reto, porque mi pasión son los números y los negocios. Al principio me dije a mí misma que probaría para ver cómo me iba, ahora le doy gracias a Dios por presentarme esta oportunidad, porque me ha enriquecido muchísimo en cuanto a conocimiento. Este es uno de los mejores hospitales de los Estados Unidos, cada vez que veo los experimentos que realizan los expertos que laboran allí, su empeño y dedicación por ayudar a los demás, siento una satisfacción enorme.
¿Por qué embajadora? ¿Qué relación tiene el trabajo que realiza ahora con el de bancaria?
Servir. Aunque ambos trabajos son muy distintos, siempre me ha gustado servir y es lo que he hecho. Como bancaria, asesoraba a las personas en sus inversiones, les orientaba. Actualmente les asesoro en cuanto a su salud.
¿En qué consiste su labor?
Básicamente lo que hago es dar a conocer el hospital en el país, ofrezco servicio de asesoría a los pacientes cuando tienen una necesidad de asistencia médica y ejecuto programas de asistencia médica a instituciones dedicadas a ayuda social.  

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 ¿Qué es lo que más le gusta de su labor como representante del Presbyterian?
Ayudar a las personas cuando más lo necesitan. Cuando un integrante de la familia tiene una situación de salud, todos se abruman, las cosas se tornan muy complicadas, entonces me contactan y yo lo primero que les digo es que dejen todo en manos de Dios que él hará, les doy palabras de amor y de aliento e inmediatamente me dispongo a resolverles todo, a organizar el traslado del paciente a los Estados Unidos, quién los va a recibir en el aeropuerto, la traducción al español si la requieren, en fín, todo lo que necesitan para estar tranquilos. Siento que estoy siendo útil a los demás, que les estoy devolviendo, parte de ese servicio que yo recibí cuando lo necesitaba. Cuando las personas me llaman agradeciendo mi ayuda, eso es muy satisfactorio.
¿Cómo se visualiza Nancy Velázquez en los próximos años? ¿No volvería a la banca? ¿Qué sigue en su trabajo?
Bueno actualmente por el marketing que hacemos cada vez más personas de habla hispana están llegando al hospital, me llegan pacientes de Argentina, de México, de Ecuador… que han resuelto sus problemas a través de mí, entonces la última vez que visité el hospital me dijeron que soy la representante para la República Dominicana y Latinoamérica, pero no es nada formal todavía. No sé lo que Dios tiene para mí. En cuanto a la banca nunca digo no, pero en esta no tengo la flexibilidad del tiempo, tengo que disponer de un horario y es complicado.
NANCY VELÁZQUEZ es una mujer dominicana dotada de capacidades de vestir, Embajadora del New York-Presbyterian Hospital en el País, creyente de que «cuando se ponen las cosas en manos de dios, todo sale bien» y que «cuando las cosas se hacen con amor, los resultados son satisfactorios». Amante de los negocios y del trabajo social.